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Biblioteca de la Universidad Complutense de Madrid

Martes, 24 de noviembre de 2020

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El mundo al revés

Sueños

Efectivamente, el mundo está actualmente del revés. Pero no estoy hablando de eso, sino de mi mundo particular. Mientras que los demás están estresados por haber perdido sus trabajos (o por temer perderlos), o por su salud y la de sus allegados, o por las necesarias pero molestas restricciones a las que nos estamos viendo sometidos, o por todo al mismo tiempo, yo estoy estresada por el exceso de trabajo.

A la carrera universitaria que estoy cursando, hay que sumarle que decidí incursionarme en el mundo de los negocios online. Y esto ha sido antes de estallar la locura en el mundo. De modo que yo continúo prácticamente igual que hace un año. Preferiría que esto no hubiese sucedido, pero al menos está ocurriendo en el momento más propicio (o mejor dicho, menos perjudicial) para mí, ya que yo me estoy encerrando en casa por la cantidad de trabajo que tengo que sacar adelante.

Fíjate si estoy estresada, que hasta sueño habitualmente que estoy trabajando jajaja Lo curioso del tema es que no sueño con el trabajo que estoy desempeñando ahora, ni tampoco con el último que tuve antes de ese, sino con otro en el que lo pasé bastante mal.

Se repite tanto, que hasta busqué el significado de soñar con el trabajo, por si tenía alguna implicación a nivel psicológico o algo. Pero la verdad es que no hace falta ser psicólogo para verlo: ahora estoy trabajando de lunes a domingo todas las horas que me permiten los estudios, y lo que gano no da ni para cubrir un sueldo base. Y tengo miedo de fracasar y acabar trabajando para alguien en un empleo basura. Creo que es eso.

De todos modos, es un miedo latente que está ahí y no se puede combatir del todo, pero te puedes hacer amigo de él y motivarte diciéndole: yo puedo, ¡yo puedo!, ¡YO PUEDO!

Estoy sembrando y solo es cuestión de tiempo que el trabajo dé sus frutos. De momento, ya estoy cobrando un poquito, pero aún estoy en la fase de siembra. Estoy creando activos que en el futuro me proporcionen un sueldo. Y ese sueldo me dará la libertad.

Porque la libertad consiste en poder elegir.

Poder acortarte y levantarte cuando tú quieras, no cuando te lo ordene tu jefe. Poder trabajar cuando tú quieras y hacerlo para hacer crecer tus activos, no vendiendo tu tiempo para hacer crecer los activos de otra persona. Poder viajar cuando quieras e incluso vivir donde quieras y cuando quieras. Poder decidir qué hacer con tu vida.

Y para esto, hay que dejar resuelto el asunto del dinero. Si ganas dinero por Internet, es decir, de forma deslocalizada, tienes el privilegio de poder trabajar desde donde quieras y marcar tu propio horario. Y si encima trabajas duro para crear tus propios activos, con el tiempo necesitarás trabajar menos (ya que tus activos trabajarán para ti). Es como comprarse un piso y alquilarlo, pero sin que sea algo físico.

La parte mala, el filtro que hace que no esté todo el mundo dedicándose a esto, es precisamente que se tarda en ver resultados. Un negocio físico, por mal que vaya comienza a dar resultados palpables desde prácticamente el primer día. En un negocio online, comenzar a ver los resultados puede llevarte meses o años de arduo trabajo, quedándote hasta altas horas de la madrugada día sí y día también, prácticamente renunciando al ocio y a tu tiempo libre.

¿Tiempo libre? ¿Qué es eso? Ya no me acuerdo.

Pero el éxito está reservado para los más valientes y perseverantes, y yo no pienso rendirme.

 

Género al que pertenece la obra: Periodismo literario
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Escritores complutenses 2.0. es un proyecto del Vicerrectorado de Innovación de la Universidad Complutense de Madrid
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