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Biblioteca de la Universidad Complutense de Madrid

Lunes, 23 de mayo de 2022

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un día cualquiera (2009)

Madrid, Slovento, 2009.

http://www.youtube.com/watch?v=PJkH8HrbdTQ Trailer book de la novela realizado por Antonello Novellino

Iba caminando descalzo por una larga playa de finísima arena blanca. A su izquierda, un abrupto acantilado impedía ver lo que había al otro lado. A su derecha, el mar aparecía en todo su esplendor, haciendo gala de su color por excelencia, un azul intenso que retenía la luz que el sol dejaba caer suavemente. Sus pies iban dejando pequeñas huellas que desaparecían al instante, llenándose de agua y arena nuevamente.

 El sol acariciaba su espalda y proyectaba su sombra ante él, indicando la dirección de sus pasos. Él y el mar. Sólo oía su propia respiración y sólo oía el movimiento del mar. Nada ni nadie a su alrededor, sólo él, y el mar. Su expresión pensativa no denota preocupación, está ensimismado. Pequeñas olas se acercan tímidamente a la orilla y se alejan rápidamente para dejar paso a las siguientes. Su respiración se hace profunda y tranquila, aspira el aroma del mar, es su vida, su fuerza. Se para y cerrando los ojos, se vuelve hacia el sol, lentamente con los brazos extendidos, recibiendo su calor.

Todo y nada, convergen en él. Grandeza y miseria. Solo es un hombre. Pequeño frente a la inmensidad del océano. Inmenso frente a un grano de la fina arena blanca.

Cuando abrió los ojos, sintió una punzada en la boca del estómago, un vacío que le heló la sangre.  De pronto todo se había sumido en la más absoluta oscuridad. No quedaba rastro de luz alguna, ni sol, ni estrellas, ni luna. Nada. Sólo oscuridad. No se veía el mar, ni la arena. Ni siquiera se veía a sí mismo. Gritó con todas sus fuerzas, pero nadie pudo oírle, su voz quedó atrapada en su garganta. Entonces se dio cuenta de que tampoco se oía nada. Estaba solo consigo mismo. Podía intuir su alma en medio de la negrura y la nada, pero no podía escapar.

Sintió cómo una ola llegaba hasta sus pies, y después otra, y otra, hundiéndolo  en la arena y ... deshaciéndolo. Se deshacía, estaba seguro, confundiéndose con noche, arena y agua. Se agachó como pudo y recogió un poco de arena mojada, llevándosela a la boca. La saboreó. Estaba salada. Sí, seguía allí, o eso creía.

Género al que pertenece la obra: Narrativa
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