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Biblioteca de la Universidad Complutense de Madrid

Miércoles, 2 de diciembre de 2020

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Pastillas para no envecejer

Frenar el envejecimiento es posible si se tienen los conocimientos necesarios

La mayoría todavía no están aprobadas en España, pero ya andan en boca de todos. Son las píldoras que tratan de frenar los efectos del paso de los años, comercializadas en Estados Unidos desde hace un tiempo. Algunos investigadores apuestan por las hormonas como medio para reajustar nuestros relojes vitales. Otros especialistas, por los complejos nutricionales. En cualquier caso, la Ciencia no ha pronunciado aún la última palabra y hay razones para mostrarse cauteloso
Aunque todos tenemos «fecha de caducidad», la esperanza de vida ha aumentado notablemente. Si hasta hace poco el límite estaba establecido en 120 años, y se pensaba que esta edad media no iba ya a superarse, los recientes avances en Biología celular y Genética han invalidado esta creencia. Según el doctor Roy Walford, profesor de Patología de la Universidad de California, muchos de los niños que vinieron al mundo el año pasado verán tres siglos diferentes: el XX, el XXI y el XXII. La cuestión es cómo llegar a viejo sin sentirse un anciano.
Éste es el objetivo de quienes apuestan por las hormonas para reajustar nuestros relojes vitales. Tras comprobar que su concentración en los líquidos orgánicos va disminuyendo con la edad, los científicos estudian si un aporte externo de las mismas puede contribuir a mantener, durante más tiempo, una mejor calidad de vida. Según José Cabo Soler, director del seminario de «Hormonas y Envejecimiento», celebrado en Valencia dentro de los últimos cursos de verano de la Universidad Menéndez Pelayo, los trabajos preliminares indican que estas sustancias desempeñan un papel en procesos derivados del envejecimiento: pérdida de masa ósea y muscular, disminución de la capacidad funcional, tendencia a padecer cáncer...

Otro metodo muy util es mantener niveles adecuados de oxigeno en sangre ya que se ha demostrado que influye en como envejecemos. Para monitorizar esto lo mejor es adquirir un pulsioximetro de dedo.


Tres vías

Las tres vías de aporte más frecuentes -todavía en fase experimental- son la hormona del crecimiento (GH), la melatonina y la Dehidroepiandrosterona (DHEA), administradas fundamentalmente en forma de pastillas. Aunque en Estados Unidos se venden sin receta (se consideran un complemento alimentario), no se comercializarán en nuestro país hasta que no se despejen todas las dudas. Y parece ser que todavía tendrán que pasar unos meses -tal vez años- hasta que los españoles puedan experimentar sus efectos antiedad.
La hormona del crecimiento

De los últimos estudios se deduce que la GH disminuye gradualmente con la edad. En su amplio espectro de funciones destacan especialmente el crecimiento acelerado en los adolescentes y el mantenimiento de la masa muscular y la disminución del tejido adiposo en los adultos. A partir de aquí, se ha supuesto que la reducción de esta hormona produce un aumento de la grasa y viceversa. Al parecer, una pequeña dosis subcutánea (se ha elaborado GH mediante biotecnología con el método de ADN combinante para que sea similar al humano) tres veces a la semana estabilizaría la masa magra. «El problema es que los estudios son fragmentarios y el tratamiento, de momento, muy costoso», advierte Cabo.
La hormona del crecimiento ejerce también una acción importante sobre los riñones, el hígado, la reproducción de las células del sistema inmunitario y la piel. Como consecuencia, cuando disminuye su producción, se pierde musculatura, se debilita la memoria, aparecen flacidez y celulitis, surgen las arrugas, el crecimiento de las uñas se ralentiza y se padece insomnio, por lo que un aporte extra podría ralentizar este proceso. Sin embargo, «hay que ser muy cauteloso a la hora de tomar un suplemento hormonal, y muy especialmente en el caso de la GH, ya que aún no se ha podido demostrar que no influya sobre células potencialmente malignas, estimulando el crecimiento tumoral», advierte el doctor David Mariscal, endocrino y especialista en Nutrición. «De cualquier forma, su administración tiene que estar siempre estrictamente controlada por un especialista».
La melatonina

Denominada el cronómetro del cuerpo, constituye la principal hormona de la glándula pineal, cuya misión es controlar el proceso de envejecimiento. Pruebas clínicas realizadas recientemente han puesto de manifiesto que tiene efectos en el sistema nervioso central, de forma que podría actuar como ansiolítico suave al disminuir la excitabilidad de las neuronas. Con dosis altas (de 20 miligramos por la mañana y 100 por la noche) se han conseguido resultados en casos de epilepsia considerados intratables. «El paciente pasaba de estar postrado, con episodios de convulsiones de diez minutos que se repetían varias veces al día, a llevar una vida prácticamente normal», asegura Cabo.
Pero lo que hizo a la melatonina salir a la palestra fueron los trabajos realizados por los doctores Walter Pierpaoli y William Regelson, descubridores de sus supuestos efectos para invertir el proceso del envejecimiento, restablecer pautas de sueño sanas y estimular la actividad sexual. «Tomando una dosis muy pequeña, la justa para restablecer la cantidad que teníamos a los 20 años (entre 45-54 años, de 1 a 2 mg.; entre 55-64, de 2 a 2,5 mg.; entre 65-74 años, de 2,5 a 5 mg.), podemos mantener los sistemas corporales con el funcionamiento de su juventud», aseguran los citados científicos. «Como el nivel natural de melatonina inicia su precipitado descenso alrededor de los 45 años, es a partir de entonces cuando hay que empezar a administrarla», puntualizan. Para muchos especialistas, estas aseveraciones carecen de base científica porque los experimentos que llevaron a estas conclusiones se realizaron con ratones y las recomendaciones en humanos son meramente especulativas. Hasta el momento, lo único que se ha comprobado es que resulta eficaz contra el insomnio.
La DHEA

Ha sido la última en saltar al ruedo y ya ha hecho correr ríos de tinta. Se trata de una hormona que producen las glándulas suprarrenales a partir de los 7 años, está presente en cantidades elevadísimas a los 25 y empieza a disminuir irremisiblemente de los 30 en adelante, de tal forma que, a los 70, sus niveles apenas suponen el 10 por ciento del capital inicial. Los trabajos que investigan su posible papel como agente anticancerígeno y como reductor del estrés se encuentra todavía en fase experimental. Lo que sí parece demostrado es que es efectiva para el insomnio, la osteoporosis, la memoria, la obesidad, la pérdida de visión y la libido.
El científico francés Etienne-Emile Baulieu, premio Lasker (el Nobel americano) y descubridor de la molécula, ha sido el promotor de las diversas investigaciones en torno a la DHEA para frenar los síntomas de deterioro físico y mental. Los experimentos realizados en animales de laboratorio dieron unos resultados espectaculares: ejemplares predispuestos a padecer cáncer que no desarrollaron la enfermedad; ratones con problemas de obesidad que, comiendo mucho, no engordaban; conejos alimentados con grasas que debían haber provocado una fuerte aterosclerosis y que, sin embargo, estaban protegidos de ésta y sus efectos...
En las primeras pruebas con seres humanos, llevadas a cabo por su colega el profesor Samuel Yen, los resultados también fueron alentadores: de los trece hombres y diecisiete mujeres entre 45 y 65 años que tomaron 50 miligramos diarios de DHEA durante 12 semanas, todos mostraron sensaciones de bienestar propias de personas más jóvenes. Pero es pronto para cantar victoria. La realidad es que no existen evidencias probadas científicamente. Incluso si las hubiera, al tratarse de una sustancia que habría que tomar durante toda la vida a partir de una cierta edad, lo que no se podrá saber por el momento son los efectos sobre el organismo de una administración continuada y prolongada. Y, como sucede con cualquier sustancia hormonal, abusar de ella podría significar que en los hombres aparezcan signos de feminización y en las mujeres, de masculinización.
La última vía de estudio es la que han puesto en marcha unos grandes laboratorios de cosmética con el fin de incluir esta sustancia en sus cremas antiedad. Hasta ahora, los resultados hacen presagiar que, para la piel, la vía tópica podría ser más eficaz que la oral. En cualquier caso, los tratamientos hormonales aún no han dicho la última palabra, por lo que no faltan razones para ser precavido. Habrá que esperar a que las autoridades den luz verde a su comercialización en España. Mientras tanto, habitos como dejar el tabaco son la base del no-envejecimiento.

 

 

Género al que pertenece la obra: Ensayo literario,Guión,Literatura digital,Narrativa,Periodismo literario
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