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Biblioteca de la Universidad Complutense de Madrid

Jueves, 21 de noviembre de 2019

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Alas de hilo (1984)

 Premio Nacional para Autores Noveles, convocado por el Ministerio de Cultura.

Madrid, Editora Nacional, 1984

 

CERRAR LOS PÁRPADOS y ver,

Y anochecer despacio, lentamente,

Acostumbrar sonidos a la voz que el tiempo tiñe de añoranza,

O no saberse nunca.

Cerrar por fin la noche de cada día tibio

Y enfriar entre las sienes las palabras,

Porque a veces me duelen las palabras concisas,

Con su belleza efímera de esencia y de perfume:

Quisiera amarte tanto

Que mi voz se dijera casi sin pronunciarse,

                               O quizá amarte menos

Y poder configurar palabras que dijeran de ti,

Que al menos te alcanzaran.

 

Pero cerrar los ojos es no saber morirse

O no saber vivirse,

Porque este otoño ámbar puede ser una hoja,

Y nosotros los nervios de su envés,

Su color amarillo,

                                               O su agonía;

Porque este otoño nardo parece acostumbrar el color de tus ojos

Y yo adolezco tanto de ir a morir en ellos,

De ir a cerrar con ellos los crepúsculos.

 

Pero cerrar el alma es no saber morirse:

Adelgazar la voz hasta acallarlo todo

Y escucharse en las iras de las rosas más blancas,

Y escucharse en la sombra de los labios cerrados,

De esa presión que el beso sella en su comisura.

Cerrar, morir cerrando, cerrarse apenas vivo,

O sentir en la piel un quejido silente:

Alma de golondrina con sus alones negros;

O sentir en la piel que el sueño está dormido,

Que el mar está dormido,

Que la corneja negra de viejas pesadillas, con su graznar incierto,

Está dormida;

O sentir en la piel con el crujido blando de la sábana blanca

Y su olor a colonia,

Que los ojos cerrados y las pupilas negras están dormidos;

Y saber de la voz de intimidad

Cuando la desnudez, purísima en el alba, es aún oscura,

Olor de amor tan tibio para esconder el alma.

 

Pero cerrar los ojos es no saber morirse,

También me equivocaba al callar los silencios.

Cerrarlos muy despacio, soñarlos lentamente

Como mármol o cera, vivirlos con quietud

Y serlos luego lágrima o un quejido; y entonces

Cerrarlos otra vez, pero seguir en ellos.

 

 

Género al que pertenece la obra: Poesía
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