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Biblioteca de la Universidad Complutense de Madrid

Sábado, 30 de mayo de 2020

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La siete en Canarias (2014)

Portada de

 

¿Qué hora es? Depende de dónde uno esté. Querámoslo o no, las circunstancias hablan siempre de nosotros, por nosotros... como los vitalistas poemas de Las siete en Canarias, que a partir de objetos y situaciones de la vida diaria (el papel higiénico, el correo electrónico, la prensa diaria, el cubo de la basura, los parques públicos, las tortitas con nata de Vips...) ofrecen destellos de emoción y sabiduría que liberan de corsés nuestra visión del mundo y acompañan gratamente nuestra jornada.

"Advierto seriamente al lector -yo no lo hice en la primera lectura y lo lamento- que no se enfrasque en el texto con precipitación descontrolada. Que lo lea con algo de distancia, de cuidado, que no pase sin más de una página a otra, que no se salte las páginas a voleo, como si fueran obstáculos muy bajos de una carrera de longitud corta. Cada poema que lea debe alargarlo, sin pasarse en exceso pero con mucha pausa, en su pensamiento y en su conciencia. Solo actuando así lo pasará bien, realmente bien y aprenderá cosas que ignora por completo, sobre todosi de vez en cuando sonríe sin querer o se ríe incluso de sí mismo,como hace con dulce inteligencia Margarita Hernando de Larramendi." (Antonio Garrigues Walker, del prólogo del libro).

 

Ficha del libro en la editorial

Madrid, Editorial Verbum, 2014. Prólogo de Antonio Garrigues Walker

 

 

Yo, de mayor, quiero ser como mi planta
(A mi madre)

Marchita en la mañana
y con apenas un riego revivida,
en las turgentes hojas de esta planta
-más allá del dolor-
habita la esperanza.

 

Ubi sunt (el papel higiénico)

Esa firmeza neta y sin reproches
con la que corto el papel por las mañanas,
a otras horas del día
(cuando está en juego mi alma
cuando está en juego mi vida)
¿dónde está?

 

Sapere aude

Mírate al espejo.
Atrévete a saber.

 

El juego de Pollyanna

Estar de mal humor
¡me quita tanto tiempo!

 

En el autobús. La medida de todas las cosas

Siempre escandalosamente caliente nos parece
el asiento del que otro se levanta
y que temporalmente nosotros ocupamos.

Siempre, sin duda alguna, suponemos
nuestra temperatura, idónea,
nuestro rasero, el único coherente.

Tiempo nos falta siempre
para sentir una vez más que somos
los dueños únicos del universo todo.

 

A partir de una edad hay que cuidarse

No me miréis así, que yo me cuido,
¡vaya si me cuido!

No paro de aprender de mis errores
de evitar generalizar
de mantener vivo el humor
de ver las posibilidades de lo nuevo...

Eso sí, para hacerme la manicura
machacarme en el gimnasio
o ir siempre a la moda
encuentro siempre
un poquitín de menos tiempo.

 

Propósito de enmienda

Me estoy quitando del imperativo...
a ver si me quito de juzgar,
andando el tiempo.

 

Tempus fugit

Con cierta sorna
me informa el frutero
que de melocotones ya no es tiempo...

¡Cáspita!
se ha acabado el verano
y yo con estos pelos.

 

El correo electrónico
(A la memoria de McLuhan)

Arrastrada por la corriente en boga
escribo un tierno correo electrónico.

Lo imprimo en papel verjurado
(Conqueror, 100 gramos)
y lo meto en un sobre de color marfil
tenuemente perfumado.

Cargo de tinta verde mi vieja Montblanc
y me deleito
escuchando el rasgueo
que produce la punta de oro en el papel.

Elijo una barra de lacre del color adecuado
me proveo de una cerilla larga (con cabeza azul)
acerco la llama
y -con lentitud-
dejo caer las gotas sobre el cierre.

Saco de mi anular el anillo grabado
lo sumerjo en el agua
y lo estampo
-con extrema atención-
sobre el lacre candente.

Salgo de casa
me dirijo a la central de Correos
y pregunto por la sección filatélica.

Adquiero el sello que más profundamente me conmueve
lo humedezco
y lo pego en el ángulo superior derecho
buscando la armonía con nombre y dirección
primorosamente escritos en verde por mi mano.

Miro con ternura la carta
poso sobre ella los labios
aspiro suavemente su aroma
y, con un leve suspiro,
la envío a la persona amada.

(¡Es magnífico ver
cuánto aporta al amor
la mensajería instantánea!).

 

Juego Supermario Bros para la Nintendo 3DS

(Para mi hijo Telmo, en sus diez años)

Porque lloras por él
yo te lo niego.

Que un capricho
fuente de gozo ha de ser
y no de llanto.

Vuelve a tu cuarto,
disfruta de todo lo que tienes
y guarda tu dolor para llorar mi muerte.

 

Excusatio non petita

Si a los pechos del Esbozo para una nueva gramática
y los Prolegómenos para una teoría del lenguaje
me he criado.

¿Cómo esperáis de mí que pase
-sin preámbulo alguno-
a la desnuda acción?

 

Registro de la propiedad

¿A quién pertenece realmente
esta desazón que en mí se asienta?

¿Quién la registró a mi nombre?
¿Quién a mis espaldas tramitó los papeles?
¿Quién, sin yo saberlo, a mí la ha adjudicado?


Zona de refrigerados

Caduca este yogur,
mas no caduca Grecia.

 

El galgo cojo

Erguido en sus tres patas,

a su elegancia suma

su hiriente diginidad.

 

La joie de vivre (oda a la tenia)

 

Parásito silente,

¡tú sí que amas la vida!

Que ciega

sorda

muda

solitaria

y sin boca

te aferras a la vida

creciendo en mi interior.

Género al que pertenece la obra: Poesía
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