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Viernes, 12 de agosto de 2022

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Comprendiendo la potencial “nueva” burbuja inmobiliaria. ¿Qué esperar al respecto?

La crisis sanitaria y el confinamiento han conducido a que el mercado inmobiliario registre un precoz aumento en el volumen de ventas acompañado de un reajuste de los precios que, según apuntan los analistas, serían similares a los de la primera década de siglo.

 

En concreto, esta recuperación se ha cuantificado en la venta de más de 650.000 viviendas en quince meses y un desplome de los alquileres por la insostenibilidad de los elevados arriendos.

Como es de esperar, esta situación no podrá sostenerse por mucho tiempo, de modo que muchas personas están planteándose la reforma de sus hogares con el fin de incrementar el precio de la vivienda de cara a posibles ventas o intercambios de casas, como fue el caso de esta reforma en Chamartin.

Aunque de momento no se puede especular en exceso al respecto de la continuidad de este episodio, que podría desembocar en una nueva burbuja inmobiliaria, se estima que su evolución estará sujeta a las oscilaciones económicas que se experimentarán en España ante la inminente llegada de una nueva ola de coronavirus.

Si bien esto podría comprometer la empleabilidad, los salarios y, consecuentemente, la capacidad de compra y alquiler de viviendas, entraría en juego la inmunidad grupal, que presumiblemente reduciría estos impactos, además del propio perfil de los compradores.

Al parecer, el comprador medio de viviendas no está siendo una persona joven, sino una persona de mediana edad con moderada estabilidad financiera. Más concretamente, el perfil se encontraría compuesto por personas de 40 años que cuentan con un hogar ya pagado, el cual venden para comprar otro nuevo.

De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), se han registrado más de 50.000 operaciones mensuales desde el inicio de la pandemia, unas cifras insólitas que no se habían producido desde 2008. La proporción es de cuatro a una de las viviendas usadas sobre las nuevas, habiendo un regreso a los precios del 2011 en el caso de las de segunda mano y a los del 2007 en el caso de las nuevas.

Estos procesos inflacionistas están siendo especialmente notables en las Islas Baleares, en Madrid y en Barcelona, donde según el portal Idealista se ha acumulado un descenso del alquiler en torno al 7%.

Es preciso tener en cuenta que si el precio de las viviendas nuevas está aumentando es porque también lo está haciendo el precio de los materiales, de ahí que la búsqueda de competitividad por medio de reformas esté siendo una baza a favor de aquellas personas que desean aprovechar la caristia del mercado y el hecho de que todavía no haya salido la redacción final de la Ley de Vivienda, que pone en duda el sistema de regulación de mercado en función de la oferta-demanda.

Por lo pronto, lo que indica estar explicando este escenario es la interacción entre el crédito barato y el ahorro de los particulares durante la pandemia. Influirían, además, los bajos tipos de interés, responsables de la reactivación del sector. Como el coste de la financiación se ha abaratado, muchas familias se están aventurando a llevar a cabo transacciones inmobiliarias, puesto que es posible contratar hipotecas a un tipo más bajo.

Considerando esto último y el hecho de que la inversión en vivienda comprende un retorno del 7%, la idea de comprar una vivienda para ponerla en alquiler en lugar de emplearla para uso propio sería una opción rentable, al igual que las consideradas anteriormente.

Y a pesar de que la Asociación de Consumidores y Usuarios de Bancos, Cajas, Productos Financieros y de Seguros (Adicae) alerte sobre las probabilidades de una nueva burbuja inmobiliaria, los economistas recuerdan que el contexto no debería equipararse al del 2008, ya que las condiciones de mercado son muy distintas. Ejemplos de esto serían la creación de bonos sociales de alquiler de viviendas para incentivar la independencia de los jóvenes españoles, el propio Plan Estatal de Vivienda o los beneficios fiscales retribuidos a familias numerosas.

De manera muy general, para que se produzca una burbuja inmobiliaria, los bancos deben financiar con crédito, lo que actualmente se encuentra altamente controlado por el Banco Central Europeo.

Género al que pertenece la obra: Literatura digital,Periodismo literario
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