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Biblioteca de la Universidad Complutense de Madrid

Miércoles, 24 de abril de 2019

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Luarca, el paraíso y el dolor de Ochoa

El premio Nobel de Medicina Severo Ochoa (Luarca, 1905-Madrid, 1993) deseaba ser enterrado en su villa natal y así se lo hizo saber a quienes tendrían algo que ver en su entierro. "Quiero volver a Luarca, mi paraíso natural". Su deseo se cumplió el tres de noviembre de 1993. En una ceremonia al aire libre, la villa a la que tanto amó el bioquímico organizó su despedida: "civil y sencilla".

Sus deseos no se cumplieron, por contra, con su legado. Cuenta su sobrina nieta Menchu Fernández-Lavandera, que "en la familia siempre se supo que Severo Ochoa quería donar la que él llamaba su herencia científica a Luarca". No pudo ser. Los porqués oficiales están, todavía hoy, en el aire.

Fernández-Lavandera recuerda que Severo Ochoa dio a conocer a las autoridades locales de entonces, "verano tras verano", su interés por dejar en Luarca el legado científico que hoy se exhibe en Valencia. "Algún día vino un alcalde a casa para hablar del tema", dice Fernández-Lavandera sin concretar qué político de aquella etapa franquista. "Recuerdo que le decían que querían hacer algo grande, un edificio digno para su legado, pero pasaban los años y aquello nunca llegaba; nunca llegó", señala.

"Un septiembre nos visitaron Alberto Sols y Santiago Grisolía. Severo Ochoa les contó que todavía no había nada hecho para su herencia científica y Sols no lo dudó: 'lo llevo yo a Valencia, al fin y al cabo tu abuelo era valenciano', le dijo", prosigue Menchu Fernández-Lavandera. Severo Ochoa, "ya enfadado", cedió.

Es conocido que la familia del premio Nobel luarqués era republicana. Es por ello que el exalcalde socialista Jesús Landeira, el mismo que garantizó al Nobel una despedida civil y sin curas (como el bioquímico había dispuesto) tiene la misma opinión que la sobrina nieta del Nobel. Las "largas" fueron las protagonistas. Landeira asegura que fue injusto: "No hay nada en Luarca porque un grupo de personas se opuso; no querían dar promoción a su vida ni a su legado. Tiene que quedar claro que Severo Ochoa hizo mucho más por Luarca que Luarca por él".

Hoy, la capital de Valdés recuerda a su premio Nobel con más material del presente reciente que del pasado. En el cementerio luarqués se encuentra, como no podía ser de otra forma, la tumba con la lápida que el bioquímico encargó en vida y que tiene una emotiva dedicatoria para su esposa: "Aquí yacen Carmen y Severo Ochoa. Unidos toda su vida por el amor; ahora eternamente vinculados por la muerte".

La casa natal permanece en pie y conserva su arquitectura original. Fue vendida cuando Severo Ochoa todavía vivía y el acceso no está permitido.

En 2005, coincidiendo con el centenario de su nacimiento, Luarca empezó a llenarse de recuerdos a su premio Nobel. Se diseñó una exposición sobre su vida y obra. El discurso expositivo se hizo a base de contenido digital y reproducciones gráficas; mentando su obra, pero sin la que Severo Ochoa llamaba "herencia científica". Hoy se exhibe en el antiguo Palacio de Gamoneda de Luarca. Completa esta muestra una donación hecha por la familia: el anillo de casado; el anillo que le entregaron por ser premio Nobel y el último bastón que utilizó. También numerosas fotos familiares.

En 2005, también se estrenó una placa cerca de su casa natal de nacimiento, en la plaza luarquesa que lleva su nombre. Desde aquel año, el recuerdo de Severo Ochoa también se hace en forma de becas y con la llamada "Semana de la Ciencia". El Ayuntamiento entrega anualmente una dotación económica a los dos mejores expedientes del instituto y la científica y discípula de Severo Ochoa, la también valdesana Margarita Salas, dirige tres días de charlas sobre Ciencia.

En la villa también hay una escultura "La ausencia-la presencia", firmada por José de la Riera e inaugurada en 2005, como la placa cercana a la casa donde nació. Lo más antiguo: el nombre del instituto al que tanto visitó. El centro educativo lleva el nombre de Severo Ochoa desde 1963.

Fuente: https://www.farmaciaonline24pm.com/

Género al que pertenece la obra: Literatura digital
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