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Biblioteca de la Universidad Complutense de Madrid

Miércoles, 20 de noviembre de 2019

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La industria del carbón

La "Asturias verde de montes y negra de minerales" que cantó Víctor Manuel está obligada a ser mucho más verde y a olvidarse del carbón. Hay que cambiar de energías para que no cambie el clima. Hay que ser más verdes para que el monte no pierda el color. La mutación entraña peligros, pero también oportunidades.

El Principado es una de las regiones potencialmente más afectadas por la transición hacia la economía descarbonizada que ha dictado la Unión Europa para 2050 y que ha abrazado con aspiraciones de alumno aventajado el Gobierno de España. Los peligros para Asturias están vinculados al cierre de las centrales térmicas de carbón y a un posible encarecimiento del precio de la energía que haga que la gran industria de la región, tan intensiva en consumo eléctrico como en empleo de calidad, pierda competitividad en los mercados internacionales en los que pelea. Las amenazas ya se han convertido en realidades con las anunciadas clausuras de las centrales de carbón de Iberdrola en Lada y Naturgy en Soto de la Barca, la marcha de Alcoa de Avilés y los ajustes de Arcelor-Mittal.

Son los nubarrones de la descarbonización que están eclipsando los rayos de negocio, que se empiezan a ver en nueva generación renovable, en la industria de los componentes, en el campo de la ingeniería y en el sector de la movilidad. Son los brotes verdes.

DESPLIEGUE RENOVABLE


Asturias tiene una insana dieta energética en la que aún pesa el declinante carbón. Según los datos de Red Eléctrica de España, Asturias produjo el pasado año 12.804 GWh de electricidad, de los cuales el 71,9% procedía de fuentes no renovables (el 58% del carbón) y el 28,1% de fuentes renovables (principalmente de la fuerza del agua, el 17%, y el viento, el 9%). La cuota de renovables ha oscilado en la última década entre el 15,4 y el 28,4%, pero debido, sobre todo, a las precipitaciones que condicionan la producción hidroeléctrica.

Apenas se ha incorporado nueva potencia renovable que ayude a compensar los cierres de térmicas de carbón previstos para 2020 y que se sume a las grandes centrales hidráulicas construidas durante el pasado siglo y a los parques eólicos instalados en la región la pasada década, cuando había incentivos. La excepción más llamativa es la planta de biogás que el pasado año puso en marcha la compañía Biogastur en Navia y que utiliza como materia prima purines de vacuno y residuos de la industria láctea.

Sin embargo, ese proyecto impulsado por Central Lechera Asturiana no nace, según sus promotores, de una oportunidad empresarial, sino de la preocupación que generaba la nueva normativa europea de purines que prohíbe esparcirlos por el campo por las emisiones de metano. De necesidades que van más allá del propio negocio también surgieron los proyectos de geotermia con agua de mina que ha impulsado la empresa estatal Hunosa para buscar alternativas al carbón y dar empleo a su plantilla.

Las asociaciones empresariales de energías renovables destacan que en Asturias los mejores emplazamientos para sacar buena rentabilidad a los parques eólicos ya están ocupados; que las plantas de biomasa no son rentables sin un incentivo y que las radiaciones y horas de sol en Asturias son inferiores a las de otras comunidades españolas. Pese a ello, en el último año se ha reactivado la tramitación de parques eólicos que llevaban años aletargados y se han presentado nuevos proyectos.

Destaca la actividad de la compañía madrileña Capital Energy, que tiene en desarrollo o en estudio la instalación de 488 MW de potencia eólica en Asturias, lo que equivale casi a la potencia total que hay instalada en la región (518 MW repartidos en 23 parques eólicos situados en el Occidente). Con los nuevos vientos de la transición energética también están reactivando proyectos otras empresas como Terranova, Merybal, Electra Norte o Eurus, compañía nipona participada por Toyota y Tokyo Electric Power. Además, las compañías que se adjudicaron megavatios en la última subasta de renovables (la de julio de 2017) han identificado ante el Ministerio para la Transición Energética diez proyectos en Asturias.

En biomasa la compañía gallega Greenalia ha retomado los proyectos de centrales de aprovechamiento de residuos forestales de Tineo y Villaviciosa, que había tramitado hace años ante el Principado, y las ha incluido en su plan estratégico 2019-2021. Asimismo, la compañía ha reservado terrenos en la ZALIA de Gijón para una tercera central, si bien todos estos proyectos están condicionados a la obtención de megavatios en las próximas subastas de renovables que garanticen un precio suelo de retribución porque la compañía no considera rentables estas centrales si tienen que funcionar a precio de mercado.

También Hunosa ha rescatado su proyecto de central de biomasa en Reicastro en Mieres y lo ha incluido en su nuevo plan de empresa, y en energía solar, aunque no han surgido grandes proyectos de generación (sólo hay 1 MW de potencia instalado), sí hay importantes iniciativas en autoconsumo, como la instalación de 7.524 paneles fotovoltaicos que abastecerán de energía limpia a las naves de logística de Alimerka en Llanera. En ese contexto, grandes empresas energéticas con plantas de carbón en Asturias, como EDP e Iberdrola, aseguran que tienen a la región en su punto de mira para el despliegue de renovables, aunque de momento no han movido ficha.El ritmo de reposición de energías no renovables por verdes en Asturias podría acelerarse si el Gobierno establece cuotas que beneficien a la región.

El Ministerio para la Transición Ecológica planea cambios en las subastas de potencia renovable para introducir, en primer lugar, cupos vinculados a la "transición justa" que beneficien a aquellas zonas donde haya una disminución de actividad económica y de empleo por el cierre de centrales o de minas de carbón; en segundo lugar, cupos vinculados a tecnologías innovadoras que por precio no puedan competir con otras, y en tercer lugar cupos para ayudar a fijar habitantes en territorios afectados por la despoblación con tecnologías, como las de aprovechamiento de biomasa, que generan actividad a su alrededor (gestión forestal, recogida de residuos del bosque, cultivos energéticos...). "Eso es política social, industrial y también racional desde el punto de vista de los costes de optimización, porque en las zonas donde históricamente había muchas centrales térmicas de carbón, como en Asturias, ya hay una infraestructura de transporte de electricidad que tiene sentido reaprovechar con modificaciones mínimas", señaló Joan Groizard, director de Energías Renovables y Mercado Eléctrico del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE), que apuntó que "ese plus" puede traducirse en "unos cupos específicos, es decir, una parte reservada de la subasta para esos territorios, o en que los precios que se puedan ofertar sean menos competitivos desde el punto de vista de coste". El objetivo, añadió Groizard, "es que las ventajas de la transición energética repercutan en las zonas que tienen que hacer grandes esfuerzos".

Marta Álvarez Linera, secretaria de la Asociación Empresarial Eólica en Asturias, destaca que esas cuotas podrían ser un viento a favor para el nuevo despegue del sector en la región. "En Asturias contamos con infraestructuras de evacuación, pero no tenemos ni el mejor recurso eólico ni la mejor orografía. La tecnología de aerogeneradores ha evolucionado para mejorar la rentabilidad y si se confirma ese plus en las subastas el impulso sería importante", afirma Álvarez Linera. Un empujón para la energía del viento, pero también para la del sol. "Esos pluses en las subastas nos podrán igualar con otras regiones españolas con más horas de sol para el desarrollo de parques fotovoltaicos", destaca Javier Fernández Font, delegado de la Unión Española Fotovoltaica (UNEF) en Asturias.

FÁBRICA DE PIEZASb


Fernández Font destaca que el despliegue de renovables puede generar empleo y actividad en Asturias con los trabajos de instalación y mantenimiento, pero añade que "a largo plazo lo que tiene mayor impacto es la industria de fabricación asociada a las renovables y ahí también se necesita respaldo". Al consejero de Empleo e Industria del Principado, Isaac Pola, le gusta destacar la importancia del "binomio energía-industria" en Asturias y la necesidad de que no se rompa con la transición energética.

Grandes empresas como Arcelor-Mittal están adaptando sus instalaciones para aprovechar las oportunidades que generan las renovables. La multinacional abordará este otoño la segunda fase de renovación de las máquinas de colada continua de la acería de Avilés para fabricar chapas de mayor grosor destinadas al sector eólico y hace dos años acondicionó una de las líneas de galvanizado de Avilés para fabricar Magnelis, un acero con recubrimiento metálico que ofrece mayor resistencia a la corrosión y que se utiliza principalmente como soporte para los paneles solares.La chapa gruesa de Arcelor es utilizada por Windar, Tadarsa e Idesa, del grupo avilesino Daniel Alonso, para la construcción de componentes de torres eólicas fijadas en tierra, en fondos marinos o sobre aguas profundas. El grupo asturiano es un referente mundial en la fabricación de cimentaciones (pilotes), estructuras submarinas (jackets), estructuras flotantes y fustes de molinos para las grandes compañías energéticas.

Esta misma semana Windar logró un contrato de 100 millones para anclar las 84 torres de un parque eólico marino que construirá Iberdrola frente a la costa de Massachusetts, en Estados Unidos. En Asturias también tiene su sede Rioglass Solar, uno de los principales fabricantes mundiales de espejos para plantas solares termoeléctricas. Sus fábricas de Lena y Mieres lograron en marzo su mayor contrato, de 212 millones de euros para fabricar espejos para un parque solar en Dubái (Emiratos Árabes). Y decenas de empresas del metal asturiano, como Asturfeito, Mefasa, Alusin Solar, SEM, Asebal, Pellsa... también fabrican componentes de plantas renovables. Incluso Metalndustry4, la agrupación de empresas (clúster) impulsada por la patronal Femetal, formó en su seno una alianza de 14 compañías asturianas que en conjunto disponen de capacidad para hacer ofertas "llave en mano" en el sector de las renovables.

"LLAVE EN MANO"
Los proyectos "llave en mano" o EPC son la especialidad de las grandes ingenierías asturianas, que han encontrado un filón en las renovables. La gijonesa TSK ha diseñado y ejecutado más de un centenar de plantas solares fotovoltaicas en Europa, América, Asia y África y ahora se ha colocado a la vanguardia en innovación. Su último gran contrato consiste en la construcción de la primera planta híbrida del mundo que combina energía solar fotovoltaica y energía termosolar y que se instalará en Marruecos con una inversión de 700 millones de euros. Además, TSK ha creado una empresa conjunta con la inglesa Highview Power para desarrollar proyectos de almacenamiento criogénico de energía, el gran reto para remediar la intermitencia de las renovables.

El grupo Isastur también tiene una fuerte presencia internacional en proyectos "llave en mano" de eólica y solar, e Imasa, tras acumular experiencia en el exterior, vuelve a tener trabajo en España con los nuevos brotes de renovables. Esta compañía construye cinco plantas solares en Aragón para ACS y dos centrales térmicas de biomasa con producción de estufas de pellets  de enervill.es en las provicinas de León y La Coruña para Forestalia y Greenalia que costarán 110 millones de euros cada una. Además, Imasa ha desarrollado una tecnología propia de ciclo higroscópico que permite reducir el impacto ecológico y mejorar la eficiencia de esas térmicas.

Fernando de la Hoz, delegado en Asturias de la Asociación Nacional de Productores de Energía Fotovoltaica (Anpier) destaca que "las empresas asturianas, y especialmente las de la ingeniería, están a la cabeza en renovables y se vieron obligadas a salir al exterior para desarrollar su negocio. Ahora es momento de que se les apoye para que sean protagonistas de la transición energética en su territorio". A esa ola también se quiere subir otra de las grandes ingeniarías asturianas, Duro Felguera, que se ha aliado con Hunosa para explorar oportunidades en renovables

EN MOVIMIENTO


El negocio de las renovables empieza a rodar en Asturias y otro de los focos de oportunidades es el de la movilidad. En una reciente jornada técnica sobre el vehículo eléctrico, el consejero Isaac Pola destacó que Asturias "es la única región industrial española sin fábrica de coches" y que la región aspira a ser "un referente industrial en materia de vehículo eléctrico". Hace tiempo que el Principado lanzó su candidatura a acoger la primera fábrica de Tesla en Europa, un proyecto que se ha enfriado. Mientras tanto Arcelor-Mittal ya fabrica aceros que se utilizan para el vehículo eléctrico; la fábrica mierense de PMG Asturias Powder Metal, sistemas de transmisión, y la avilesina de Saint-Gobain, parabrisas para varios modelos. En Llanera tiene su base de operaciones en España la multinacional alemana Phoenix Contact, fabricante de sistemas de recarga de vehículos, e Isotrón, filial del grupo Isastur, se encarga de la instalación y mantenimiento de los puntos de recarga de la red que está desplegando en España EDP.

La descarbonización también ha abierto nuevas rutas de negocio en el transporte marítimo, y los astilleros asturianos ya pescan en ese mercado. Gondán ha fabricado en Figueras remolcadores híbridos (gas-gasoil), barcos de mantenimiento de parques eólicos marinos y catamaranes de pasaje que disponen de placas fotovoltaicas para la generación autónoma de potencia eléctrica. Por su parte Armón fabrica en Gijón para Baleària el primer catamarán de pasaje de alta velocidad del mundo propulsado por motores de gas. La transición energética se despliega en Asturias por tierra, mar y aire.

 

 

 

Género al que pertenece la obra: Narrativa
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