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Biblioteca de la Universidad Complutense de Madrid

Martes, 14 de julio de 2020

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En la literatura, la rareza es una virtud

P En un contexto como el actual, no sé si resulta más difícil indagar en las cuestiones vitales y existenciales del ser humano o en la maquinaria política...
R Si comparamos el cuerpo político con el cuerpo humano, veríamos que el cuerpo político está casi por hacer, pese a los siglos que llevamos haciendo política. Tiene uno la impresión de que es un artefacto recién inventado. Es increíble si lo piensas. Lo que caracteriza al ser humano es que es un ser político. Sin embargo, los supuestos expertos lo hacen peor que nosotros, porque en la vida real no nos comportamos como ellos. Yo no he visto, por ejemplo, en ningún sitio que yo frecuente la agresividad que vi en los días pasados en el parlamento, ni en los bares ni en las presentaciones de libros ni en mi familia ni entre mis amistades. Es decir, que sabemos más de política los ciudadanos comunes que los que son profesionales.

P Al fin y al cabo, su relatos se nutren de la realidad, la suya y la de todos.
R Porque yo por realidad entiendo toda la realidad. Normalmente cuando hablamos de realidad nos referimos a una parte muy pequeñita que es la realidad extramental. Pero los sueños son realidad también, las fantasías son realidad, las quimeras que imaginamos mientras vamos en el autobus son realidad... En la vida la gente solamente habla de lo que le ocurre, no habla de lo que se le ocurre. Hay una parte de la realidad que negamos y por tanto vivimos en una realidad amputada. Parte de la función del escritor es desamputarla, la suya y por tanto la de los demás. No hay tanta distancia entre escritor y lector.

P Viene a Alicante mañana con su nuevo libro bajo el brazo, Una vocación imposible , las fibras capilares y va a compartir mesa y mantel con sus lectores. No le veo muy a gusto en ese cara a cara...
R Sí, sí. De hecho yo voy a muchos clubes de lectura y me parecen una de las iniciativas más saludables de los últimos tiempos. Me encanta encontrarme con los lectores porque te dicen cosas de ti que no sabías. Igual que cuando hablamos decimos más cosas de las que queremos decir, no solo con las palabras también con nuestro cuerpo, pues cuando escribimos nos ocurre lo mismo, escribimos cosas que no somos conscientes que hemos escrito.

P Sabe que el menú se ha hecho en base a algún plato que aparece en su libro y que se ha creado un vino especial para la ocasión.
R La verdad es que lo visten muy bien porque además esto de mezclar literatura y gastronomía está muy bien, bueno, más que gastronomía, comida. La comida le va muy bien a todo. Puedes pensar en distintas conferencias en las que aparezca comida y poner cosas al lado, comida y sexo, comida y literatura, comida y política...

P En este libro reúne sus relatos cortos y llama la atención que ponga «edición definitiva». Demasiado rotundo, ¿no?
R Bueno, fue una cosa de la editora que quería decir que ya he eliminado lo que tenía que eliminar. Cuando lo vi parecía que no volvería a escribir más y fue una liberación... pero quería decir que es una edición canónica, porque he publicado libros de cuentos y cuentos sueltos que estaban dispersos. Me pasé todo el verano pasado trabajando en esto porque había mucho material y mi trabajo consistió en eliminar cuentos que me parecía que habían envejecido o que eran repetitivos.

P Supongo que no fue fácil seleccionar cerca de 200 cuentos. ¿Se reconoció al releerlos?
R Reunir lo disperso siempre gusta porque tomas conciencia de lo que has hecho y la función que han cumplido los cuentos en relación a las novelas. Si mi obra fuera un traje, los cuentos serían un forro o si fuera un cuerpo, mis novelas serían la columna vertebral y los cuentos las partes blandas. Pero de eso he adquirido conciencia cuando lo he visto. Es verdad que el trabajo fue raro, no voy a decir desagradable, pero sí raro porque los escribió un autor que ya no existe. A mí me sorprendía mucho que leyendo algunos cuentos recordaba en la posición en la que los escribí y dónde los escribí. Pero al mismo tiempo sentía que no había forma de comunicarme con aquella persona que todavía en mi memoria estaba escribiendo. Sé que me pertenece porque hay un consenso social que dice que lo escribí yo. A veces era gratificante porque pensaba que ese chico no escribía mal, escribía mejor que yo (risas). Era una sensación simultánea de familiaridad y de extrañeza.

P ¿Y le gusta su trayectoria?
R Resulta vanidosa esta respuesta. Si digo que no, me inflijo un castigo que no me merezco y si digo que sí, parece que soy vanidoso. Desde luego los cuentos que han salido estoy de acuerdo con ellos. Hice lo que pude. Estoy satisfecho con el escritor que fui.

P Tiene títulos que incitan a la lectura. ¿Qué importancia tiene el título para un relato o una novela?
R Para un relato es muy importante cuando en el título se dice algo que es fundamental para el relato, pero no necesitas repetirlo. En la novela no hay buenos o malos títulos, hay buenas o malas novelas. Hay malos títulos al frente de excelentes novelas. A mí el título me ha complicado mucho la vida. Si no aparece en el transcurso de la novela entonces te pones a buscar y puedes caer en el peligro de escoger títulos muy librescos. Yo creo que finalmente he sido afortunado con mis títulos aunque al principio los editores decían que eran raros. Pero en la literatura, la rareza es una virtud.

P Pues dígame un título para la situación política que atravesamos.
R Estaría muy bien La metamorfosis porque estamos en una mutación continua que nos conduce a formas primitivas de la existencia. En algún artículo decía yo que parece que los seres humanos retrocedemos a medida que las máquinas avanzan.

P ¿En política también muchos quieren vivir del cuento?
R ¡Bueno! Muchísimos viven ya del cuento. Me sorprende cuando hay sesiones del Parlamento y ves la cantidad de gente que no conoces. Viven de apretar el botón.

P ¿Tiene fe en el nuevo gobierno?
R Pues hay que darle una oportunidad. Ahora, si a mí me preguntan, creo que hubiera sido más eficaz que Unidas Podemos no hubiera entrado en el gobierno y hubiera pactado desde fuera porque desde dentro van a estar sometidos a una serie de contradicciones que o se las tragan y malo, o saltan y malo también.

P Material para sus columnas no le va a faltar.
R No creas porque a veces es muy repetitivo y muy aburrido. En estas situaciones me refugio en articuentos, que hablan más de la vida cotidiana porque hay mucho blablabla carente de significado. Hasta los tertulianos tienen dificultades enormes para decir algo original.

P Sentido del humor no le falta.
R Hay que acercarse irónicamente a la realidad porque si no, te destruyes. La furia es muy autodestructiva y cuando noto que me llega procuro suavizarla con ironía.

 

Género al que pertenece la obra: Periodismo literario
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