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Biblioteca de la Universidad Complutense de Madrid

Domingo, 24 de octubre de 2021

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LAS ABEJAS Y LAS PICADURAS

CONSTRUCCIÓN DE UN ALOJAMIENTO PARA ABEJAS

 

 

 

En raras ocasiones la idea de construir un alojamiento para abejas nace de forma espontánea. La mayoría de las veces un encuentro con el insecto abeja o con un apicultor despierta las ganas de hacerse con una colmena. Para ello hay que contar con una cierta fase de reflexión, posteriormente hay que observar a las abejas en un árbol florido o bien visitar una exposición en el que nos cuenten con más detalle todas las particularidades de la apicultura.

 

¿Se soportan bien las picaduras de las abejas?

Antes de comenzar en el mundo de la apicultura y de adquirir alguna colmena, uno debería confirmar si es capaz de soportar las picaduras de las abejas sin sufrir serias consecuencias. Hoy en día se sabe que las reacciones alérgicas con consecuencia de muerte en relación al veneno de las abejas son realmente escasas. Pero también podemos determinar que cada vez hay un número mayor de personas que, en el caso de varias picaduras al día, sufren indisposiciones corporales, como por ejemplo urticaria, sudoración o incluso dolencias cardiacas.

 

Hay que soportar los dolores que acompañan a las picaduras de las abejas así como la hinchazón en la zona en la que se ha producido. El dolor desaparece pasados de 5 a 10 minutos, sin embargo con edades más avanzadas suelen permanecer más tiempo. La hinchazón remite pasados dos o tres días. Naturalmente, en partes del cuerpo que son más sensibles, como por ejemplo la cabeza, los efectos son más intensos que en las manos y los dedos.

 

Al comienzo del aprendizaje, debido a una falta de experiencia, a la hora de tratar las colonias seguro que es mucho más común recibir picotazos que cuando uno ya se ha convertido en un apicultor experimentado Un ojo hinchado y algunas picaduras en el lugar de trabajo deben llevar consigo pasión, y no limitaciones.

 

Es bueno saber

A pesar de que uno tenga abejas poco proclives a picar es necesario que al observar y trabajar en las colmenas se cuente siempre con medidas de protección, como trajes de apicultor y aun así es muy posible que se sufra alguna picadura. Si las molestias son demasiado fuertes es obligatorio dirigirse a un médico. Si a pesar del tratamiento no se notaran las pertinentes mejoras, yo recomendaría no dedicarse al mundo de la apicultura.

 

Reflexiones y condiciones previas para comenzar

En el momento en el que uno piensa realizar su propia cría de abejas, hecho que se puede alargar bastantes años, el aprendiz de apicultor deberá formularse la pregunta de si realmente tiene suficiente interés, simpatía y dedicación hacia un insecto que pica.

Si no es el caso, no tiene ningún sentido continuar con la idea de dedicarse al mundo de las abejas. En muchas ocasiones, en mi actividad como asesor, he vivido la experiencia de que los principiantes tienen una idea totalmente errónea sobre el sentido del objetivo de tener abejas. Frecuentemente en un primer plano impera un punto de vista económico que se cumple en muy raras ocasiones.

 

Si alguien ha leído cifras de cosechas de miel y piensa que aquello también le va a suceder a él, está bastante equivocado. En esos casos la decepción es muy grande y al final del año, o la siguiente primavera, las colmenas ya no tienen vida y, por supuesto, no han dado nada de miel.

 

Para tener una idea realista, el principiante debe contar con 3 o 4 años hasta disponer de los conocimientos básicos y la experiencia práctica para mantener de 5 a 10 colmenas. Durante este tiempo no hay que pensar en los futuros beneficios, ya que esta predisposición hace que uno sea un mejor apicultor y no se centre exclusivamente en obtener un rédito. En muchas ocasiones he tenido que escuchar que el principiante, con estas valoraciones erróneas, ha tenido que escarmentar en cabeza propia.

 

La familia debe estar apoyando

El hombre actual, en el momento que quiere dedicarse a la cría de abejas, suele haber construido su propia casa y formado una familia. En estos casos el mantenimiento de las abejas sucede de la mejor manera posible si toda la familia colabora en ello. No debería ocurrir que el incipiente apicultor se dedicara exclusivamente a sus abejas y se olvidara de la familia. Cuando llegan los meses de verano, debido a los obligatorios trabajos en las colmenas, el tiempo con la familia es mucho más corto, pero un apicultor inteligente debería compensarlo en los meses de invierno. Esto no sucede tanto cuando se dispone solo de 5 a 10 colmenas, pero en establecimientos de abejas algo mayores puede suceder que en los meses de verano, por ejemplo, durante la cría de las reinas, se deban realizar numerosos inevitables trabajos.

 

El mantenimiento de las abejas no debe llevar consigo problemas dentro de la familia si, rápidamente, se obtiene un éxito. Con ello me refiero a conseguir una cierta recompensa en forma de miel y que, con esa cantidad, estén cubiertas todas las necesidades de la familia para un año.

 

Si en determinados años se recolecta tanta miel que los familiares y conocidos eventualmente reciben algo de ella a cambio de una remuneración, esto no solo ayudará a cubrir los costes soportados, sino que también otorga una sensación de éxito que el principiante necesita cuando comienza con esta labor.

 

Una vez que se hayan superado todas las complicaciones iniciales y. sobre todo después de que el principiante haya aprendido que el insecto abeja no tiene el mismo tipo de vida que un mamífero y sepa cómo debe tratarlas, se habrá convertido en un exitoso apicultor.

 

 

 

Género al que pertenece la obra: Literatura digital
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Escritores complutenses 2.0. es un proyecto del Vicerrectorado de Innovación de la Universidad Complutense de Madrid
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