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Biblioteca de la Universidad Complutense de Madrid

Domingo, 24 de octubre de 2021

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ACABO LA UNIVERSIDAD... ¿Y AHORA QUÉ?

 

Emprendimiento tras la universidad: ¿por dónde comenzar?

 

Siempre has sabido lo que tenías que hacer durante todos estos años de rigurosos estudios, pero al acabar la universidad se te abren dos opciones en el mundo laboral: lanzarte a tirar currículums o emprender.

 

Dependiendo de tu formación, esta última opción es de las más interesantes, además de ofrecerte una libertad brutal para organizarte como quieras. Ahora bien, no es oro todo lo que reluce: emprender es difícil. No tienes experiencia ni recursos, por lo que va a tocar aprender por el camino pedregoso.

 

Si has decidido tomar la senda del emprendimiento, quiero ayudarte con un puñado de consejos o reflexiones para que te sea todo más fácil al comienzo. Pero, sobre todo, no desesperes, porque con trabajo duro y motivación acabarás alcanzando el éxito.

Infórmate de todos los requisitos legales

Es el primer paso que necesitas, más aún si no cuentas con la formación correspondiente. Porque vas a tener que darte de alta de autónomo, realizar el papeleo para montar tu propia empresa, más papeleo con Hacienda y así un buen repertorio de trámites que te desanimarán un poco.

 

Aún así, son algo obligatorio y que no puedes evitar, al menos que no quieras que te caiga una sanción administrativa de esas que pican. Infórmate por internet, acude a un gestor y que te expliquen todo lo que tienes que hacer para emprender.

 

Delegar toda esta faena también es una opción viable, ya que te ahorrarás tiempo que podrías estar trabajando y siendo productivo en aquello que realmente te gusta. Pero lo importante es que tengas todo al día y cumplas con los plazos.

Valora la viabilidad de tu idea

Puede que tengas una idea maravillosa, de esas que te hacen temblar de energía y por mucho que busques en internet nadie la ha tenido más. Eso puede ser debido a que eres al primero que se le ocurre o muchos otros ya la han descartado.

 

Y es que valorar la viabilidad de tu idea es fundamental. Para eso tienes que entender cuánto vas a destinar a emprender y qué resultados esperas obtener a corto, medio y largo plazo. El qué y el cómo son claves para ello, más si buscas a alguien que te financie la idea.

 

Crea un mapa de tu emprendimiento, márcate unas metas viables y traza todas aquellas opciones para que salga bien, pero aún más que puedan hacer que las cosas salgan más. Y para ellas, ten un plan para reducir o minimizar su impacto.

 

Invierte en hacer que conozcan tu negocio

Si durante tu vida de estudiante has intentando vender castañas, boletos de lotería y otros elementos similares para financiar el viaje de final de curso, sabrás lo difícil que es atraer clientes (más allá de tus queridísimos padres).

 

Ahora, con el agua de internet y las redes sociales, parecería que cualquier pequeño negocio puede estar en primera portada de los motores de búsqueda, pero nada más lejos de la realidad. La competencia es feroz, invirtiendo dinero en su escaparate digital para captar clientes de todo el mundo.

 

Conseguir una página web que se sienta profesional, tener perfiles en todas las redes sociales (y actualizados) y que cada vez te conozcan más es lo fácil, pero para acabar llegando a las personas adecuadas vas a tener que desplegar un abanico de opciones muy variadas.

 

Que si SEO, que si SEM, que si cupones descuento para ofrecer tus servicios, e incluso el clásico boca a boca con otros negocios locales te pueden ayudar. Todo el tiempo que destines en marketing y publicidad puede sentirse estéril, pero es una carrera a largo plazo que, si la corres de la forma adecuada, te aportará resultados asombrosos.

Ten paciencia, mucha paciencia

Cuando observamos ejemplos de éxito, nos puede dar la falsa sensación de que han conseguido todo lo que tienen de un día para otro. Pero nada más lejos de la realidad: los grandes titanes empresariales comenzaron siendo algo pequeño, creciendo tras el paso de los años con mucho esfuerzo.

 

Ten paciencia, mucha paciencia. No te obsesiones con los objetivos que te hayas marcado al principio, sobre todo si los cumples a duras penas. Los primeros años están no sólo para asentar tu negocio y emprendimiento, sino para que crezcas aprendiendo las habilidades que te ayudarán a sobresalir más adelante.

 

Estamos muy acostumbrados a tener resultados con relativa facilidad. Emprender no es así, y cuando crees que las cosas te van bien puede aparecer un virus chino y estropearlo todo. Vas a querer dejarlo, buscarte un empleo por cuenta ajena y meterte de nuevo en la rueda de ratón.

Y si fracasas, considéralo un aprendizaje

No es el fin del mundo, lo has intentado y has puesto todo tu corazón en que tu emprendimiento funcione. A veces no es el momento adecuado, o quizás te falten las habilidades y competencias para que la cosa funcionase.

 

Que no sea un esfuerzo estéril. Si tu emprendimiento no funciona, siéntate a analizar qué está pasando y cómo puedes hacerlo mejor la próxima vez. También aprecia aquellas cosas que sí salieron bien y que te dieron alas para continuar luchando.

 

En definitiva, emprender es para valientes. Tengas o no experiencia, trabaja por tus sueños de forma apasionada, por dedicarte a aquello a lo que has destinado tantos años de tu vida. Sé inteligente, y aunque trabajes muchas horas al principio, a la larga se verá recompensado con un negocio exitoso.

 

 

Género al que pertenece la obra: Literatura digital
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Escritores complutenses 2.0. es un proyecto del Vicerrectorado de Innovación de la Universidad Complutense de Madrid
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