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Biblioteca de la Universidad Complutense de Madrid

Viernes, 23 de octubre de 2020

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TODOS LOS PERROS VAN AL CIELO

Este es el título de una película que debo confesar que no he visto. Las películas de animales, especialmente si se trata de perritos, suelen ponerme triste. Incluso aquellas que terminan bien, tienen en su nudo momentos trágicos que hay que superar y que me crean una angustia terrible. Así que, inevitablemente, con un título como el de "Todos los perros van al cielo", con el que no se augura nada bueno, o al menos parece anunciar la muerte de algún que otro can, he preferido mantener las distancias. 

 

¿POR QUÉ AMO A LOS PERROS?

Sinceramente, no podría esgrimir un motivo, en el sentido de que no recuerdo haber 'no amado' alguna vez a los perros. Desde que tengo uso de razón adoro a estos peludos, a pesar de que en casa no me dejaban tener, y debía conformarme con jugar con el perro de mi abuela cuando iba a su casa, que por suerte era a menudo. Si desde siempre se ha sentido devoción por los animales, especialmente por los perros, eso significa que nunca ha habido un motivo o varios, que hicieran que comenzara a adorarlos, sino que es algo que siempre ha estado ahí, como si de toda la vida hubiese podido intuir la bondad de estos animales.

 

UN AMOR PARA TODA LA VIDA

Así que si, ciertamente los perros no han hecho nada por conseguir toda mi admiración, así, de entrada. Lo cierto es que se han ganado y mantenido ese amor día a día. No existen los perros malos, nadie va a convencerme de lo contrario. Pueden ser más o menos rebeldes, revoltosos e incluso con cierta tendencia destructiva en los primeros años de vida. Pero un perrito querido, equilibrado y feliz no puede ser un perro malvado. La psicopatía y la maldad son características muy humanas, por desgracia. Tal vez también por eso adoro a estos animales.

 

¿QUÉ HE APRENDIDO DE LOS PERROS?

Los perros tienen mucho que enseñarnos, si nos detenemos a observarlos y de verdad nos implicamos en su vida, podremos aprender mucho de ellos. Yo no he tenido muchos perritos, y eso no es del todo una mala noticia, ya que significa que los que he tenido han vivido largos años. Pero debo decir que ninguno de los tres perros que he tenido se han parecido, y sin embargo, eran iguales en su esencia. Así que está es una de las cosas que he aprendido de mis perros, lo importante de una persona es su esencia, la forma de expresarla puede diferir, pero si la esencia es buena, cualquier expresión de ésta puede llegar a resultarnos adorable.

 

CINCO COSA MÁS QUE HE APRENDIDO DE LOS PERROS

  • Salir a pasear con tus seres queridos es lo mejor que te puede pasar en la vida. Ya sea por el monte, por la ciudad, en el campo o a la playa. Lo importante es estar juntos y disfrutar de ello. Es el momento más feliz del día y no cuesta nada. O lo más valioso: tiempo. El tiempo que pasemos con los que queremos es siempre lo más importante.

  • Perdonar es la única forma de seguir adelante. Cualquiera que haya tenido perro y que lo haya pisado, regañado o bañado, sabrá que es algo que te hace sentir horriblemente mal (a no ser que seas un monstruo). Sin embargo, más allá del momento exacto de la regañina, en que el perrito baja las orejas y te mira con ojillos culpables, sabes que en cuanto vuelves a tratarlo con normalidad, él también se olvida con rapidez de la 'afrenta' sufrida. Es feliz y te lo hace saber, sin rencores ni historias. Un perro perdona, olvida, pasa página y es feliz.

  • Hay que fiarse del instinto. Si tienes un buen perro, un perro sin problemas de conducta (que sea algo travieso o no haga siempre todo como tú querrías NO son problemas de conducta), te habrás dado cuenta de que algunas personas a veces parecen no gustarle. Normalmente se trata de personas a las que no les gustan los perros, y ellos lo saben. Por ese motivo, aprende a seguir tu instinto, si hay algo que no te termina de gustar en alguien, y no sabes que es, tal vez seas como tu perro, y estés detectando la animadversión que esa persona siente por ti. No dudes, el instinto existe.

  • La belleza está en el interior. Obviamente todos los dueños de perros afirmarán que el suyo es el más bonito del mundo. Y estarán en lo cierto. Al convivir con ellos vamos descubriendo esa belleza que sólo es visible para quienes se molesta en ver que hay debajo del aspecto. Igualmente, al verte reflejado en los ojos de tu perro, notas el amor y la admiración con que te mira, y sabes que para él, tú eres la persona más bella del mundo. No importa cómo seas, tus características físicas son algo totalmente intrascendente para tu perro, y cuando te ves en esos ojos te sientes el ser más bello del mundo. Deberíamos mirar como miran ellos.

  • La familia se crea, se escoge y se cuida. Y puede estar formada de miembros muy diversos. Para nuestros perritos, nosotros somos su familia, así lo sienten y así nos lo demuestran cada día. Para ellos la familia no implica sólo lazos de sangre, implica amor y lealtad, y trasciende no ya razas, sino también especies.

 

PERO ENTONCES ¿VAN AL CIELO?

Si no van, deberían, y desde luego, si no van, yo no quiero ir. No concibo un paraíso sin estos animales, y aunque en principio tiendo más al escepticismo, reconozco que me gusta pensar en la posibilidad de la existencia de un cielo en el que me reúna con todos los perritos que he tenido durante mi vida. En 2014 el Papa Francisco ya insinuó que las puertas del cielo estaban abiertas a los animales, así que para quienes sean cristianos, será un alivio pensar que allí va a reencontrarse con todos sus seres queridos, perros incluidos. Para quienes no somos tan creyentes no nos queda otra que disfrutar del día a día con nuestros perros y aprovechar cada segundo con ellos, ya que si hay algo que he aprendido de los perros es que la vida es demasiado corta, y hay que vivirla intensamente, y a ser posible, sin cansarse demasiado.

 

 

Género al que pertenece la obra: Literatura digital,Periodismo literario
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