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Biblioteca de la Universidad Complutense de Madrid

Jueves, 6 de agosto de 2020

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Sueños que caben en un sello de goma

Cuando somos jóvenes siempre pensamos en qué nos gustaría ser de mayores. Tenemos nuestros sueños y muchas veces estos no coinciden con lo que terminamos haciendo. Muchas veces por el hecho de que la vida nos ha llevado por otros caminos, otras veces porque simplemente, nuestros gustos han cambiado y hemos descubierto que existen otras cosas que nos apetecen más o se nos dan mejor, y en algunas ocasiones, como le sucedió a un amigo mío, lo que ocurre es simple y llanamente, que 'el futuro' se lleva nuestros sueños por delante.

 

 

Tal vez os estéis preguntando cómo es eso posible. Bueno, quienes seáis nativos digitales tal vez no os hayáis planteado algunas cosas, lo que por otro lado es normal, que quienes vivimos la época analógica sí nos planteamos. Seguro que habéis oído hablar de los videoclubs, tal vez incluso habéis visto alguno. Y por supuesto, tenéis que haber oído hablar de las tiendas de discos, de hecho, de estas todavía quedan unas pocas. Pero siendo sinceros, internet y las nuevas tecnologías han terminado tanto con unos como con las otras. Y con ello, terminaron también con el sueño de mi amigo.

Mi amigo era un gran aficionado a la música, imagino que lo seguirá siendo. Recuerdo que la exigua paga, o generosa, según se mire, que le daban en aquella época, acababa siendo gastada íntegramente en tiendas de discos, o en comprar discos por catálogo o en camisetas de grupos de música. Mi amigo era especialista en buscar rarezas en vinilos, estaba suscrito a todos los catálogos de discos de la época y solía encontrar auténticas joyas. Y lo tenía muy claro, de mayor quería tener una tienda de discos. Aunque en esa época ya casi todo el mundo escuchaba la música en CD, el seguía siendo un firme defensor del vinilo, y tenía claro que en su tienda habría CDs para 'sobrevivir' y vinilos para los auténticos amantes de la música.

Realmente entristece un poco pensar en cómo aquellas ganas y aquellos proyectos de juventud quedaron en nada. Recuerdo un día que me llamó emocionado para que fuese a ayudarle a escoger algo muy importante. Me llevó a una papelería que también ofrecía servicios de imprenta y me pidió que le ayudara a escoger entre un sello marca Trodat, un sello marca Shiny, y un sello marca Colop. Yo no entendía para qué quería el sello, y le pregunté qué era exactamente lo que estábamos haciendo allí 'El sello para mi tienda de discos. Voy a encargar mi sello personalizado. Ya tengo el nombre y el logo' me informó, con una ilusión indescriptible en la mirada, mientras sacaba una hoja de una carpeta con un logo con el nombre 'Sticky Discos'.

Por supuesto, de 'Sticky Discos' nunca ha existido nada más que los dos sellos que encargó mi amigo. Me pregunto si aún los conserva, como recuerdo de un sueño adolescente que nunca vió la luz, o que tan sólo asomó la patita en forma de eso, de sello.

La vida no siempre nos conduce hacia donde queremos, y no sé los motivos que llevaron a mi amigo a no abrir la tienda de discos nada más terminar el instituto, supongo que se veía en la obligación-necesidad de seguir estudiando, y más adelante ya se comenzaba a intuir que lo de los discos no era muy buen negocio. En verdad nunca he llegado a preguntarle por qué ni siquiera lo intentó, supongo que temo tocar algo que puede ser doloroso, porque incluso a mi me duelen los sueños rotos, aunque no sean míos, cuando son tan puros y sinceros como lo fueron en su momento 'Sticky Discos'.

Muchas veces, cuando se habla de cómo ha cambiado la industria audiovisual y la industria musical a raíz de la llegada de internet, no puedo evitar recordar y volver a vivir esas tardes en la habitación de mi amigo repasando interminables listas de catálogos de discos, buscando tesoros musicales, que cuando encontrábamos no siempre podíamos comprar. Durante esas búsquedas, lo normal era terminar discutiendo sobre qué grupo tenía mejores canciones, cuál había supuesto una auténtica revolución en la música, o a quienes iríamos a ver en directo cuando nos dejaran, tanto nuestros padres como nuestra economía. Mi naturaleza voluble me llevaba a nuevos descubrimientos tanto en estilos musicales como en preferencias, y mi fidelidad a un grupo o cantante dejaban bastante que desear. Lo confieso, no me van a dar ningún pin al mejor fan. Sin embargo él lo tenía claro, siempre lo tuvo claro. Los mejores: los Rolling Stones. 'Mientras los Beatles te dicen I wanna hold your hand, los Rolling te animan a Let's spend the night together', esa era su frase para terminar cualquier controversia o discusión. No me digáis que alguien así no debería haber tenido una tienda de discos llamada 'Sticky Discos'.

 

Nota: Sticky Discos debía su nombre al disco Sticky Fingers. Sticky Fingers fué un álbum de los Rolling Stones publicado en el año 1971. Su portada, diseñada por Andy Warhol, fue censurada en España. El disco recibió muy buenas críticas, llegando a ser considerado por la crítica musical como uno de los mejores materiales de la banda sino de toda la Música Contemporánea. En el 2003 la revista estadounidense Rolling Stone lo colocó en el nº 63 en su lista de Los 500 mejores álbumes de todos los tiempos. Destaca por letras más oscuras que sus álbumes anteriores, que hacen referencia a la esclavitud, el sexo interracial y el uso de drogas.

 

 

Género al que pertenece la obra: Literatura digital,Periodismo literario
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