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Biblioteca de la Universidad Complutense de Madrid

Sábado, 24 de octubre de 2020

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Cajetilla Vacía

 

-          Estás aquí, no te veo pero sé que estás aquí. Siento tu presencia, no te escondas. Juegas desde que nací con ventaja, tú te camuflas en todo lo que veo y yo no puedo esconderme bajo las sábanas para que tus ojos no lleguen a penetrarme con tu sombra.

-          Es cierto, estoy aquí... Nunca dejarás de ser mía, nadie dejará de pertenecerme.

-          ¡Hija puta! ¿Cómo puedes ser tan impasible? Te ríes de mi, de todo en lo que creo, en la búsqueda de mis respuestas. Tú eres la única responsable de mi jodida locura. No encuentro palabras que no sean ira. Mírate, tienes mil formas, mil caras y, aun así, no tienes el valor que corresponde a tu nombre. Maltratas el espíritu de cualquiera y no te puedes ni dignar a tomar otra forma que no sea la mía propia...

-          ¡Ja,ja,ja!... Tal vez no sea esa la pregunta correcta. Dime una cosa, ¿qué es lo que realmente buscas? ¿Una respuesta? ¿Una explicación? No eres la única...Deberías mirarte tú a ti misma. ¿No te das cuenta o qué? El tiempo siempre ha estado en tu contra y ahora ves que el reflejo que persigues encontrar no volverá. A ti  también se te está empezando a agotar los granos de arena.

-          ¡Para! ¡Para! ¡No te escucho! -Llevándose las manos a los oídos. Sus lágrimas empezaron a derramarse por aquellos ojos de ira.

-          ¡Ja, ja, ja!

-          ¡Para! ¡No te escucho! ¿¡Por qué!? ¿¡por qué!? ¡Ten cojones de mostrarte tal como eres! ¡Eres tan cobarde! Si, es cierto. Sabes que me atemorizas, pero ahora estoy aquí, hablándote, hablándome a mi misma y te reprocho toda esta mierda.

-          Puedes gritarme todo lo que quieras, puedes llorar todo lo que quieras...sabes que seguiré pegado a tus pasos, vayas donde vayas. Aunque, yo decido cuando será tu último suspiro en este mundo.

-          Dame una respuesta...

-          ¿Respuesta? ¿A qué?

-          A todo esto, ¿de qué sirve?

-          ¿Servir? ¿Por qué todo tiene que tener un para qué?

-          Porque así es como me enseñaron, no puedo seguir sin alguna muestra de que algo tiene sentido... ¿tiene sentido el dolor?

-          ¿Lo crees así?

-          Eso quiero creer, sí.

-          Tal vez...

-          ¡Dime una puta respuesta, joder!

-          ¡Ja, ja, ja! Tanto carácter para alguien tan pequeña y vulnerable, como todos.  

-          ¿Por qué eres así conmigo? ¿No puedes ser ni por un instante alguien con quien poder hablar?

-          ¿Eso quieres? ¿Realmente quieres eso?

-          Sí, eso pensaba...

-          ¿Eso pensabas?

-          ¿Tus respuestas van a ser copias de mis preguntas?

-          A lo mejor es esa la respuesta que tanto buscas

-          ¿El qué? ¿respuestas sobre preguntas?

-          Hablas con el mayor traidor del mundo, ¿qué querías encontrar? ¿Un amigo fiel?

-          ¡Me parece increíble! ¡No, claro que no! ¿Amiga de mi propia condena? ¿Dónde se ha visto eso? Habrás vivido guerras, penas, odios...pero ¿yo tu amiga? Por favor, no me hagas reír a mí también.

-          Deberías, al menos, cuidar tu lengua un poco. Recuerda que hablas con quien hablas. Sigo siendo tu dueño.

-          ¿Cuidar mi lengua? No he cuidado la lengua ni con el que me enseñaba, ¿cómo voy a cuidar mi lengua con el que me va a quitar todo lo que quiero en esta vida? ¿Cómo cuidar la lengua con el que se sacia y vive de las desgracias de aquí arriba? ¿del que se lleva niños sin dar oportunidad de enseñarles una sonrisa de verdad? ¿Cómo cuidar la lengua con alguien tan despreciable como tú?

-          Eres una desgraciada... Me has llamado tú, ¿no lo recuerdas? No soy yo quien mantiene esa cuchilla entre los dedos, decidiéndose si desaparecer o no. No soy yo, está vez quien ha venido a por ti. Has sido tú quien ha venido a mí. ¿Quién hará más daño esta vez, tú o yo?

-          Yo no he ido a ti. Me has llevado tú a tener algo entre mis manos que me da libertad de tu dominio. Sí, sostengo algo que me tiene demasiado indecisa... ¿pero me culpas?

-          Aquí quien culpa a alguien, eres tú a mí.

-          ¡Sí, eres el culpable de todo!

-          ¿Sostengo yo la cuchilla acaso?

-          No...no....¡No sé!

-          ¡Ja,ja,ja! ¡No sabes ni siquiera qué contestar!

-          ¡No! ¡Eres tú que me engañas, como al resto! Sigues riéndote de las desgracias ajenas...te da igual. ¿Tú también cobras por un negocio tan detestable?

-          ¿Te parece poco tener las vidas de todos aquellos que no llegas a ver? Tengo el dominio del mundo ante mis manos ...

-          No, el mío, no lo tendrás nunca. ¡Ja,ja,ja! Me haces gracia, mucha gracia. ¿Sabes? No tienes todo en este mundo y, lo mejor de todo, nunca sabrás el qué. ¡Ja,ja,ja!

-          ¿Qué? ¿De qué te ríes?

-          De que eres un necio, como todos... ¡Necio!

-          ¿A quién llamas necio, puta mortal?

-          ¡A ti! ¡Ja,ja,ja! Va a parecer que hasta tú tienes debilidades ...

-          ¡Puta, te arrepentirás!

-          ¿No ves que ya no tengo que perder? Me has quitado todo lo que me hacía feliz. Me has quitado la voz, me has quitado la pasión...me has quitado el amor. Y, sin poder yo hacer nada, me quitarás las personas que amo... ¡Maldita mierda! ¡Qué te jodan!

-          No soy yo el que está sangrando ...

-          No, es cierto...pero hacía mucho tiempo que sangraba por dentro. Me has enseñado que sangrar no es de color rojo... y cuando sangras por dentro no hay nadie que interrumpa tal hemorragia. Se puede sangrar de muchas formas... yo he sangrado todos los días buscándote. Hoy, la sangre es diferente... ¡ja,ja,ja!

-          Jodida loca...¡aquí te ha traído la locura! ¿Te ha servido?

-          Claro que sí... estoy mirándote sin tener que echar la vista atrás. ¿Qué hay mejor que eso? No estoy pensando en nada, sólo en que el juego hay terminado hoy. ¿Qué mejor placer que reírme de que hasta tú tienes miedo a la debilidad?

-          En minutos dejarás de reírte... y serás completamente mía.

-          ¿Tuya? Nunca he sido de nadie... nunca seré tuya, recuerda que existe eso que tanto temes.

-          Eso no impedirá que te lleve conmigo para siempre

-          ¡Ja! Perdona que no tiemble de la emoción, en estos momentos no me encuentro en mi mejor momento. Estoy cansada...

-          ¿Por qué no cierras los ojos  y descansas?

-          ¿Cómo puedo cerrar los ojos cuándo sabes que todo lo que veo no lo volveré a ver? Es una escena preciosa... como...como las películas...todo tiene colores brillantes, preciosos, llegas a percibir el color del deseo y de los sueños. Es, simplemente, precioso...

-          ¿Sigues soñando todavía?

-          Me...co...noces

-          ¿Dónde están los que tanto quieres, ahora?

-          No lo sé... luchando para que no les encuentres. Al menos, ellos tiene algo por lo que luchar; yo, sin embargo, lo perdí hace tiempo... Tu nombre me lo ha robado todo. Déjame sola... vete por favor.

-          Llevas sola todo este tiempo... mira al espejo ¿a quién ves?

-          A mí.

 

 

Vanora Miranda 

 

 

Género al que pertenece la obra: Narrativa
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Comentarios - 3

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