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Biblioteca de la Universidad Complutense de Madrid

Sábado, 24 de octubre de 2020

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Una de libertad, por favor

 

Y no sabía dónde la llevaría la noche tormentosa. Parecía mentira que esa misma calle la paseara día sí y día también. Había salido buscando algo sin saber el qué, pero es lo que le  hacía seguir hacia delante. La incertidumbre de la noche se filtraba en la suela de los zapatos rotos y no paraba de mirar hacia los escaparates de las tiendas y bares sin encontrar nada.... 

 

 

Últimamente, todo había sido un caos detrás de otro, repitiéndose sin descanso: las largas horas de disciplinas universitarias, postrando el rostro bajo los incesantes libros custodiados por razonamientos anticuados y sin derecho a ser prescritos o cuestionados, la repentina huída hacia un país dónde el humo apaciguaba sus pensamientos más inconfesables, las tardes pensativa en el parque cercano a su casa y las inexplicables discusiones sucesivas hicieron la mente de Deyanira una cárcel sin salida. Ya no servía el reclutamiento protocolario en las paredes familiares, ese intento era, ya, nulo. Las pareces  no podía salvarla de la destrucción mundial, ni de las  incesantes letras de guerra. Era su apocalipsis interna; ella lo sabía...necesitaba salir...salir del cuadro en el que la habían pintado. Sentada así, en la silla donde renombraba sus pecados, se vistió y salío de casa sin mirar atrás. 

 

 

Mientras intentaba contar los peldaños de su descenso, empezó a recordar ese nombre que atormentaba las noches de luna llena. Sí, en parte ese nombre era el culpable de su infestada carga psicológica...sólo el humo y los cigarros guardaban el secreto de algo que ni ella misma deseaba recordar. Ella, aquí, deseosa de una respuesta soñada seguía engañandose a sí misma de lo que realmente latía su pecho. Todo lo que ella amaba llacía detrás de puentes y ríos, dejando  un terrible huracán de pensamientos sin respuesta. Su nombre era el culpable de todo, de su descontrol, de su autoconvencimiento. Pero , ¿qué podía hacer? Quedaba  la salida de emergencia, la salida de escapar de todo sin pensar en nada; las cosas siempre habían sido complicadas y ésta no iba a ser una excepción. Ahora, esa puerta que maldecia  se estaba abriendo para dejarse ver al mundo que tanto odio la proporcionaba. 

 

 

El mundo, el jodido mundo que gritaba palabras sin sentido. ¿Cuánto odio podía engendrar de él? Una sociedad que no plasmaba sus ideas, ni convicciones...un mundo que sólo pensaba en finales de mes sin perseguir un cambio evolutivo. Mirar a la gente, intentar averiguar el fondo de sus deseos, de sus ambiciones...intentar penetrar su mente por unos segundos, tan sólo intentar comprender lo que era de su incomprensión. Pasos cabizbajos, aflijidos, orgullosos, enamorados...demasiados pasos, demasiados pensamientos...demasiada incomprensión. Fuera, se hablaba de guerra y aquí vivían todos apartados de su significado; Deyanira intentó acercarse a un espacio de tiempo, aunque no encontró respuesta: las agujas estaban congeladas por la mentira. 

 

 

Se cruzó varias veces con carteles de propaganda, más consumimos que no dejaba pensar a las masas. ¿Qué iba a pensar ella? Ella misma estaba dentro de un sistema del que no podía escapar. Encerrada en el pensamiento de otros sin poder desarrollar el suyo; encerrada en libros, páginas interminables...autores, demasiados nombres para recopilarlos en una agenda de teléfono. Sabía, sin dedurlo, que a pesar una vista más alta del suelo y unos pechos sobresaliendo siempre por el escote no había hecho cambiar su incesante amor por esas páginas que no cambiaban nada, pero lo llenaban todo. Fuente de todo, pensamientos que atravesaron el tiempo de su infancia, de su amistad y de su madurez tardía. Tal vez, era eso, que buscaba la palabra que más había marcado sus sueños infantiles; sólo la podía encontrar en páginas desgastadas por la sangre y el tiempo. 

 

 

Y ahí está ella, en ese camino del día a día sin conseguir encontrar el sitio correcto. La lluvia le cala los huesos, la cara, el pelo, pero ¿qué más da? Sus paranoias no la dejan pensar en si deja de estar impecable, desmaquillada, despeinada o asquerosamente repugnante....¿qué importaba, sí  el mundo esta mueriendose de rabia y descontrol? Estaba harta de intentar ser algo perfecto para los demás, arreglarse para ser lo que no se es...apariencias para apresar o no apresar una flecha. De repente, observo las luces de un bar. No había entrado nunca, pero estaba segura que era ahí donde debía entrar. 

 

 

Las puertas estaban adornadas con una madera policromada de rojos y verdes. Era un bar moderno, con cierto gusto al decorar. Sus sillas , a simple vista, parecía ser cómodas y acogedoras; los sofás, que se encontraban en el fondo, estaban pintados de todos los colores del arco iris, repleto de nombres, como las paredes...todo eran nombres, pegatinas, sueños...palabras y más palabras. En la esquina, estaba la barra con un camarero perplejo en el centro. Sí, parecía demasiado sosegado para estar trabajando. Deyanira se aproximó despacio hacia la bara del bar, también repleta de escrituras, para hacer su deseosa réplica. 

 

 

- Buenas noches, ¿qué le pongo? -preguntó el camarero.

 

 

-Por favor, una de libertad- respondió ella.

 

 

- ¿Diculpe? - Replicó perplejo el camarero

 

 

- Lo que ha oído:  liberta, por favor. - volvió a decir Deyanira.

 

 

-Lo siento mucho , pero no llego a entenderla.- preguntó él

 

 

-Muy fácil, me he pateado toda esta jodida ciudad de mierda, buscando algo que no sabía el qué. Se supone que los bares están para eso ¿no? Para apaciguar las jodidas penas de la mierda de vida que hay que llevar. Trabajas, estudias ¿qué más da? Si aunque estudies vas a terminar en el mismo jodido bucle de ser esclavo hasta los 65 años. O bueno, perdón hasta los 67, que a mi me pilla la puta reforma de la jubilación. -dijo Deyanira

 

 

- ¿Có -có-cómo? -tartamudeó el camarero

 

 

-¿Pero qué te pasa? ¿No te enteras de la mierda que hay ahí fuera? Estoy harta, harta de servir sin servir realmente de nada. Así, como lo oyes. No eres capaz de servirme "libertad", ni si quiera llegas a comprer la metáfora de todo esto. Encima, siento pena de ti. Sí, tal cual. Llevas toda la vida llendo al colegio, aprendes cosas. Piensas, que todas esas cosas, te servirán de algo en toda tu vida. Así, te hacen sentirte algo, alguien. Pasa el tiempo, las cosas se complican. Empiezas a estudiar diferentes disciplinas, los nombres se empiezan a llenar en tu mente como una sopa de letras cerebral. Año trás año pasas de un nombre a otro ...pero sí, todavía te quedan los dos últimos años para decidir si aguantas esa mierda o no. Yo, la aguanté. Seguí aguantando mierdas, pero cuestionando su importancia. Llegué al punto extremo de apaciguar pensamientos con otros nombres diferentes, buscar respuestas porque ni ellos mismos las tienen. ¿Sabes? todos ellos se esconden donde saben que no pueden ser tocados. Son listos, pero no inteligentes. También se dejan pisar, y no saben salir del bucle ¿de que sirve una mente tan brillante si no sabes cómo escapar? Hay veces que es mejor dejar las flores en el jardín y las sábanas en la cama...sin preguntar por qué son flores y por qué son sábanas. Por eso, quiero que me des un aliento, aunque sea minímo, de esa libertad que esos suspiran por las calles siendo necios de la verdad. Si, me entrego a ella, tengo esperanza de encontrar un camino nuevo sin tener que mirar atrás. Si entro, no podré salir...pero encontraré lucidez y fantasía en este cementerio de ideas....

 

 

- Señorita, no puedo ayudarla, lo siento.- dijó él, sin saber muy bien que palabras soltar a esa chica "enloquecida".

 

 

- ¿Qué no puedes ayudarme? Claro , por supuesto. ¡Cómo podías tu ayudarme! No entiendes nada...nadie lo hace, pero ¡mira! ahí están paseando todos los días las calles. Cogiendo el metro todas las mañanas, otros cogiendo el coche. Unos se dirigen a las instituciones educativas sin rechistar porque desean tanto ese amado título que les de una oportunidad más grande para poder ser esclavos bien asalariados, otros , sin embargo, desean aprender desvergonzados de si el dinero les dará para pagar el coche más lujoso del mercado, simplemente quieren aprender por saber. ¿Pero aprender? Unos escogen la ciencia para que les respondan a todas aquellas preguntas de pequeños les carcomía el gusanito de la curiosidad. Prefieren, así, abrir una puerta y pensar que estan en varios dimensiones invisibles, con millones de partículas sumergidas en una superficie plana , que hacen así con varios fotones y átomos una forma a la que ellos llaman puerta, a la que ellos llaman personas. Aunque, el universo es más complicado que una simple partícula o un simple conjunto de átomos conjuntos....y preferimos explicar tanto sentimientos , figuras como algo químico o físico ...sin ver más allá de lo que realmente significan. Te quedas con la función de las palabras sin saber realmente como llegamos a funcionar en señales de humo de peligro. Sí, la vida es así de compleja y paradójica llegando incluso al extremo de sentir que nada puede llevar un sentido lógico o realmente productivo. ¿Qué es vivir o qué es soñar? 

 

 

- Per...

 

 

-¿Perdón? Sí, ya sé. Esto no tiene ningún sentido para ti. ¿De qué hablará está loca sin camino? Te saca teorías de ciencia y humanidades y sólo quieres saber que servirme para poder pagarte con la misma moneda que te pagan a ti. Lo siento, pero perdoname por decirte que no te hago perder el tiempo porque el tiempo sigue sin existir. Esta conversación es de las que recordarás como anécdota para contarselo a tus amigos de la loca que entro en el local donde trabajas, esa loca que no te dejó servirla nada y salió igual que entro: sin nada. Te diré una cosa, aquellos que encuentras en las calles tirados, pidiendo una lismona para poder malvivir , los actores callejeros que levantan el telón de la vida misma, los malavaristas que entretienen las masas de gente expresando lo que no se puede expresar...y algún que otro momento que se deja fosilizar en la lente de una cámara fotográfica, el pintor que con un pincel traslada sueños al lienzo o ese escrito frustado que no sabe como defender su espíritu mas que con la pluma  persiguiendo algo perfecto en unas lineas....Todos ellos, todos están detrás de algo que sólo consiguen con el alma del sentimiento. Escucha una canción y dime si no es una historia que tu ya pasasté...una historia que te pasó y deseas recordar en unos riffs de guitarra o golpes de batería. La rabia, la irá, el miedo, el frío, el amor...¿quién no persigue aquello para  felicidades y placeres eternos? Todo empieza y acaba en el placer...naces, creces, buscas, preguntas...y mueres. Ojalá que aquello que te preocupa no sea que la sangre de tu hija sea derramada por dientes de ballestas o la avaricia de llenar un bolsillo de monedas. Tu mundo no es el mismo que el de los demás...y es lo que todos quieren. Quieren que te levantes, hagas una función sin preocupar lo que pase al otro lado del mar... 

 

 

-Señorita, tiene que irse o si no llamaré a la policia - dijo el camarero en tono enfadado

 

 

- ¿La policia? Así, amenazando, metiendo miedo a las masas. Te voy a decir una cosa, no temo a la policia. Me iré, es más, me voy, pero debo decirte que el  miedo no funciona con el propio miedo. Sólo me queda decir que cuando pienso en mi imagen de locura en ojos de otros, es cuando pienso que los locos son los cuerdos. Es fácil callar al tonto, pero ¿cómo callar a un loco? Se le quita lo que más desea ...eso que pensamos que tenemos todos. ¡Quítale lo único que desprecia! Señor, déjeme decirle que los locos son los más cuerdos. Están encerrados por una idea que no les deja de diambular los pensamientos que tanto yo como tú tenemos....

Por favor, una de libertad.....

 

 

Y así, Deyanira salió del bar y dejó a su salida lo único que entienden hoy en día: una moneda 

 

 

 

Vanora Miranda 

 

 

Género al que pertenece la obra: Narrativa
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Comentarios - 5

تابلوروان

5
تابلوروان - 11-12-2017 - 10:15:47h

Ante la voraz competitivad entre las empresas es necesario que RRHH elabore un plan de ataque para formar a sus trabajadores de la forma más efectiva. Es ahí donde entra en juego la gamificación de Bizpills.

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