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Biblioteca de la Universidad Complutense de Madrid

Martes, 20 de octubre de 2020

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Último acto

 

Es difícil decir algo, sin decir nada. Me quedado sentada en esa esquinita donde nada puede tocarme; pensando, recordando, olvidando...sintiendote. Es extraño sentirse así. Todo mi mundo creado se está desvaneciendo por momentos y la única cosa que intento sopesar, de toda esta hipocresía que me rodea, eres tú.  Me cuesta tanto pensar que soy un simple reflejo del pasado...me cuesta tanto pensar que no soy nada para ti. Hablando delante de un escenario vacío, sin ruidos de aplausos, sin ninguna historia que contar, porque nuestra historia nunca existió. Nadie llora nuestro amor, nunca hubo sentimiento. Aunque, siempre nos quedaron las palabras...

 

Una vez, no recuerdo cuando, dejé de ser nínfula, pero ahora...ahora soy una fotografía mental en un puente que no puedo cruzar. Me has dejado sin escenario en el que actuar, me has dejado sin armas para luchar. Vuelvo a ser la sombra de las sombras, guardada en el baúl de los héroes muertos. Siento haberte decepcionado, creo que es lo único que se me da bien, decepcionar a las personas; tal vez la que se decepciona sea yo por tenerte tan lejos. Estás lejos de mi espíritu y tan cerca de mis labios. Sin embargo, en un momento del tiempo, robaste una identidad que no puedes recordar. ¿Dónde estamos? ¿Dónde me quedé perdida? 

 

Hay veces que simplemente necesito escucharte, otras, necesito leerte...y siempre he necesitado tenerte. Y, así, he quedado completamente fuera de tu alcance, he quedado tan jodidamente esculpida en una estatua intocable...que me es difícil mirarte sin llorar por dentro. Eso sí, no puedo dejar de sonreírte por ser quien eres. Te sonrío por los momentos que nos han robado, por las historias que he inventado y, sobre todo, por las esperanzas de lucha que  dejas en el camino. Lo siento, pero eres otro hilo más que me ata...

 

Por favor, no vuelvas. No vuelvas si no es para luchar por mí. Apareces y desapareces como los sueños; yo, sin embargo, no sé como desaparecer. Me hace gracia, porque sonrío simplemente pensando que esto es otra historia inexisten y que todo esto es una locura más...soy una víctima de mi propia historia fantástica. Sería feliz, feliz de robarte otro beso...sería feliz, feliz de que me echarás fuera de tu vida...sería feliz, feliz por conocerte. Nada es suficiente, nunca es suficiente, me he quedado en las ventanas observando tu futuro con el caer de las hojas...y sí...pienso si tú piensas en mí. 

 

Sigo sin ser nada, un puntito en el mapa, pero hay veces que sólo me importa ser especial para ti. Aun pensando en ello, he dejado de esperar lo que no puede esperarse...soy una nínfula como otras más. Y, otra vez, sólo me quedan las palabras. Palabras que lo dicen todo, y que no dicen nada. El silencio era mi propia cámara de gas, y las palabras, ahora mísmo, son los tornillos que hacen que funcionen mi corazón. Sólo soy feliz, soy feliz si eres feliz. Soy feliz, soy feliz porque en mi cuento estamos juntos. Soy feliz, soy feliz porque pienso que al otro lado del puente estás sonriendo...

 

¿Sabes? Las palabras se me agotan. Es extraño, pero no encuentro palabras para hablarte. El barco se ha hundido y el naufrágio así acabó. Las islas cuando quedan desiertas sólo guardan el silencio y, así, he quedado yo,  perdida, aislada y sin corazón. Ante todo, lo que te tengo es miedo...miedo de perderte, miedo de tu desvanecimiento en mis recuerdos. ¿Quién va a quererme a mí? ¿Por qué pensé que podrías hacerlo?...Lejos de tu alcance...lejos de tus más sinceros pensamientos. Ahora, la luz se apaga.

 

Ya no puedo escaparme, se me han agotado las excusas. Ante todo, perdoname. Perdoname por defraudarte....perdoname porque no supe esperarte. Cuento las estrellas que me faltan para poder guiarte...pero piensa que nunca estuve allí. Nunca he podido tocarte. Te apoderas de mis recuerdos, te apoderas de mi presente. Estoy loca...de vivir una fantasía que ni yo sé si existe. Ojalá...ojalá el destino se porte bien conmigo. Me siento tan pequeña...siento que no siento. Estoy estática...pensando, simplemente, en tu beso. No insisto más,  por primera vez yo soy la que desaparezco. No necesito tus lágrimas, no necesito tu pena, sólo lo que ni tu y yo sabemos.

 

Las cosas seguirán su cauce. Los sabores seguirán teniendo sabor, las noches seguirán siendo noches, los días seguirán teniendo sol, las estrellas seguirán pendientes de tus pasos, sentarse será pensarte...escribir será llamarte...y el blues seguirá siendo nuestro amanecer constante.

 

vanora miranda

 

 

Género al que pertenece la obra: Narrativa
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