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Biblioteca de la Universidad Complutense de Madrid

Sábado, 24 de octubre de 2020

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Purificación nostálgica

 

Se encontraba ante el secreto de filósofos principios,

las agujas marcando la hora de brujas.

Una mirada distante, ante la sospecha de las sombras,

gotas que calaban su alma

hasta infernales profundidades.

 

Creyó divisar el espectro de sus miedos,

un reflejo tan claro y a la vez tan seco.

La aguja seguía girando al igual que el pensamiento.

Unos ojos quebrados como piedras,

recaían en el pulpo de sus sueños.

 

Sumergió su mano en lo emergente, esa

desconocida sustancia pegajosa de reflejos.

Poseerla. Esa sensación de posesión descomunada,

cáscaras de nuez que mascaban sufrimiento.

Sus ojos, en el fondo del abismo.

 

Sus brazos, plumas secas, se rindieron.

Extendió, poco a poco, sus piernas , dejando

en el suspenso las palabras silenciadas.

Ahora, volaba por los cielos como

los cuervos nadaban los ríos negros.

 

Sintíose muerta entre las vidas presas,

adormecida consciencia entre recuerdos.

Vienen , van , vienen y van .

Acosos enfermizos del deseo sexual,

acuerdos terranales de Satanás.

 

Ahora todo es azul. Sin respirar,

avanza hacia el caminante marítimo

amigo mío, encapuchado enemigo encuentra.

Sigue moviendo los brazos tal vez, mañana,

llegue a abrazarte con positivas energías.

 

Mojado amor entre burbujas ,

no llega a divisarte. Allí ,

leve entre las brumas del virus social.

Velos, puertas, ventanas; libre ...

vuela entre el líquido transparente.

 

Abrió las persianas humanas que , sin

querer, observaba el mundo. Paso a paso,

mariposa a mariposa , ¿le alcanzó?

Es intocable, inexistente, inalcanzable...

Poco a poco, ella viviendo, muere.

 

Flotante cuerpo parado en la atmósfera,

luchando entre bestias convertidos

en recuerdos nostálgicos. Amor, profundidades

que se ahogan en su muralla.

Sol, tus rayos no llegan  a esta soledad.

 

Poseidón ha olvidado su trato de resurreción.

 Más ausente que presente,

su tridente, dejó semillas que no crecen.

Ella lucha, sigue luchando,

por razones que nadie sabe.

 

Ahí estás bastardo, la manzana ausente.

¡Empújale hasta el fondo para herir más fuerte!

Y el agua...sigue su cauce.

 

Vanora Miranda 

 

 

Género al que pertenece la obra: Poesía
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