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Biblioteca de la Universidad Complutense de Madrid

Sábado, 24 de octubre de 2020

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Tu dios, no el mío

Poema

 

 

 

 

Mayor asesino no vi matando   entre

ojos  de tristeza  y miseria , lágrimas sordas,

alimentarse de cada día, a cada hora,

con el miedo , con los sueños, con la vida.

 ¿No llega a ser peligroso?

Ese es tu dios, no el mío.

 

Mayor avaricioso cursi, vengativo,  actor

de Tragedia griegas, populacho de vox pop,

 he querido encontrar, que entre

gritos, aullidos , desesperos, calamidades,

templos, rezos, deseos, museos,

devore sus frases  como caramelos.

 Su dios, no el mío.

 

Mayor lujurioso ,  enfermo mental;

sin alma, bastardo,  llegaré a encontrar en Cabarets de alcohol.

Su  vestal vestimenta se rompe con gemidos,

siervos sus búhos , los que la noche esconde.

Gritad, pues, Ángeles míos, es la Santa Polla,

Aquí tu dios, no el mío.

 

Una barra de pan, una gota de fría

agua. Una sonrisa por las dudas, 

una palabra que abruma. Un ser entre

brumas,  un destino que no les escucha.

Lejos mira el horizonte y nadie en su ayuda.

Vuestro dios sordo, no el mío.

 

Aquí , el goloso, el que pica un poco

unos cuantos fajos. El que no se advierte

de la pequeña mota de moho incandescente.

Que no se para a susurrar entre las herraduras,

Ese, amigos,  el que se detiene a lamer bien lo que nos tiene vivos.

Ese, ese tu dios, no el mío.

 

Se levantan estatuas, paraísos para sus trabajadores,

se levantan llanuras terrenales, se compran ...Pierde

la cabeza por esa soberbia, la de permanecer

en lo alto, en la Gloria. Se sitúa lejos, no cerca,

siempre más alto, nunca iguales. Nunca sus hijos.

Este tu dios ciego, no el mío.

 

Es que él resiente de los que tiene cualidades,

se enfada con la catadora de Manzana, la que

sin pensarlo quiere Saber. Y recorre ahora

kilómetros de vergüenza, de venganza , de odio.

Arrinconada, violada, desamparada, Castigada.

Ese es tu dios, no el mío.

 

No vi mayor perezoso hasta para cambiar el canal

de la visión telescópica global y ver más allá

de los que levantaban Su nombre, de los que

no sabían que otra cosa predicar, más que su bolsillos,

los del campesino, obreros o diferentes.

Fuera tu dios, no el mío.

 

Y esta es la historia de los que han creado a un hombre.

Lo moldearon a su imagen y semejanza. Le pusieron

cuerpo, pensamiento y alma. Y brilla, brilla como nadie

entre las tinieblas, siendo él mismo el diablo de los

cielos; él, la llama que todo lo quema y destruye.

El dios mortal, no el mío.

 

¿Dónde está su humildad cuando sellan su nombre?

¿Dónde está esa pequeña mota de generosidad entre

los que no tienen nada?  ¿Acaso él mantiene castidad

observando nuestras camas?  ¿No sufre , pues, un

tanto de poca paz y serenidad en sus castigos?  ¿No

desea más que nadie el mejor pastel  o fruta ,

 

visión divina y sangre de ira? ¿No mata él la vida?

¿No nos deja, pues, sin nuestras caras preferidas?

¿No es sino verdad que la caridad es el deseo de

hacer el bien? ¿Por qué las guerras? ¿Por qué

el odio? ¿Por qué tu castigo? ¿Por qué tú mal?

¿Por qué utilizas dos nombres para esconderte

 

de tu podrida enfermedad bipolar? ¿Por qué le

cuesta levantar sus divinas posaderas del sofá

para viajar más allá del mundo financiero?  

¿Por qué igual para tu forma? ¿Por qué no iguales

en sueños y aspiraciones? ¿Por qué no iguales

en rangos  y favorecidos?

 

Y  es que así no es mi dios ideal. Mi dios está

en la tierra. No necesita estar en lo alto. No distingue

entre rojos o  azules. No marca patrones. No mata.

No castiga, sino que perdona. No se esconde, sino

que riega de luz las mañanas. No muere, sino que

se transforma .

 

Puedo palparlo, puedo verlo. Mi dios no tiene forma.

 Mi dios no tiene templos.  No quiere que lo llamen dios.

Mi dios no pide la predicación. Mi dios no me regala miedo.

Mi dios da comida. Mi dios da sueños. Mi dios palpita.

 Mi dios canta.  Mi dios no sabe lo que es un arma.

Mi dios no existe, tu dios tampoco.

 

Más humano nunca vi. Más humano no palpé.

Más humano en errores , que divino en acciones.

Más hereje que una Biblia...

Más humano no encontré.

 

Siempre, tú, abstracción fatal...

Siempre tú, que sin palabras no existirías jamás.

 

 

Género al que pertenece la obra: Poesía
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