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Biblioteca de la Universidad Complutense de Madrid

Sábado, 24 de octubre de 2020

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En el Mundo de Power

 

Ella esperó que no buscará perfección, 

porque sólo había imperfectas cuerdas. 

Sensual lujuria, sábia como nunca, 

anunda en los acordes de notas desafinadas

por una desconocida voz silenciada.

 

Allí, lejos de ella, ve los dedos perfilando

los matices de su cuerpo policromado.

 "¡Deséame, deséame!" predecifles estrofas

 de esta balada como canción. 

Él sigue pisando cuerdas, tocando desimuladamente

blancos pechos que lloran decepción.

 

"¡Tócame, que el semblante resplandor

 de este ojo virginal me impongan

 rendirme ante sólo tus ojos!" 

 

 Miradas que se desprenden como

 en los ríos lágrimas pasadas, 

sonrisas que dicen algo ,

 palabras que se quedan atrapadas

en esta triste canción que para él

quisó que fuera su favorita balada.

 

 Ya dejó de ser Rosa, ahora Instrumento, 

siempre las bellezas de la existencia

dejan huellas que no pueden cerrar. 

Sueño que admiras su arte, música,

 ya no hay murallas como las de Troya

que destruyan el himno del Caballo.

 

 Si esto fueran simples olas que mueren

con la calma del Tridente, 

¿Por qué le cantas, joven Inexperta?

Si es el paso el tiempo, si es tu miedo o

el simple deseo de ser tocada como un Instrumento.

 

Mírale, prostitúyele en los caminos

 de este interminable pentagrama, 

ya no importa si se interpone Negra,

 Silencio o Corchea.

 

 "Música, dulce nana que me acunas

 mi vida desde niña, regálame el don

 de las Sirenas. Deja que sea mi madurez ,

y yo a él su infancia. Amiga, déjame ser

el faro de su tristeza."

 

 Él sigue siendo su Ojo, 

rodeado de imaginarias melodías,

 las cuerdas suenan en el Pulpo 

que muchos guardan en cajones olvidados.

 

"Dedos, os dejo tocar esas cuerdas,

 mientras me prestes tus labios. Labios, 

dejo besar sus cuerdas, mientras el

 toca el mástíl de mi virginidad"

 

  Ya no hay Musas en estas montañas

vestidas de humo negro, 

pero siuna Sirena que nunca se perdió

en el espeso Estigio Océano. 

 

A lo lejos puede oirse los cantos, 

de una conocida joven , 

perdida en los abrazos del Tiempo, 

acurrucada en los minutos 

sin perder de vista los segundos.

 

Cerca de los cantos, como Odiseo  

se encuentra un Ángel, 

domando los dedos con más fuerza. 

Sin abrazar el Tiempo, 

rasga los minutos y olvida

de su vista el poder de los segundos. 

 

"¡Música, déjame cantar!¡Déjame cantar!

Si el Tiempo es mi presente, 

os vendo el privilegio de la Muerte,

pero no que mi canto no enamore

sus dulces y perfectos dedos" 

 

"¡Déjadme cantar! ¡Déjadme cantar!

¡Déjadme poseer a mi propio Odiseo! 

¡Déjadme amar mi música! 

Tú, Ángel, abrazame con tus 

alas sabor a casa" 

 

Su voz se escuchó más allá del Ponto, 

y llegó al oído tanto de las olas

como de los dedos del Mundo de Power. 

 

"¡Música, envuelveme en este frenesí

eternamente. Que me toque las montañas,

las risas y las lágrimas! 

¡Música, no dejes que se aleje de mis labios

tanto sus dedos como sus brazos!"

 

"Hoy tu Sirena, dulce amor, 

mañana tu esclava del dolor" 

 

 

Vanora Miranda

 

Género al que pertenece la obra: Poesía
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