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Biblioteca de la Universidad Complutense de Madrid

Sábado, 24 de octubre de 2020

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Asesina en crisis

 

Te hablo a ti que ahora andas encadenado.

Tal vez pienses que te he olvidado,

Que te he maltratado adrede, no es así.

No lo pienses. La necia soy yo, déjalo olvidado.

 

Te he vuelto a traicionar. No he sabido guardarte.

He dado la llave como si jugara a los globos.

Pensé que saldrías a volar con las cometas,

que caminarías por verdes prados,

que soplarías pompas de jabón en verano.

 

Sigues ahí preso con mi candado.

Te he bombardeado, arrancado ... te he matado.

He bebido tu sangre derramándose en mi pecho,

has sentido el golpe más dulce y espeso,

te he tatuado otra cicatriz en el lado izquierdo.

 

No he sabido sacarte del armario, no te olvido.

No lo pienses, no me odies...

Que soy yo la que nota el veneno de tu ira

cada vez que intento esconderme en los rincones.

¿Ya no quedan tiritas diseñas para los dolores?

 

Te he herido. Te he asesinado. Te he defraudado.

¿Por qué no vuelas lejos de mí?

¿Por qué no sales de mis acciones?

Déjame sola. Déjame fría y helada.

Déjame rígida. Déjame intacta.

 

Soy tu asesina, lo reconozco.

Ódiame. Ódiame. ¡Te digo que me odies!

¿Por qué sigues rociando sangre en mis pulmones?

¡Es suficiente! ¡Basta! ¡Basta!

¿o es que no me oyes?

 

Me mandas abrir la voz hacia arriba.

Caminar con pasos dignos hacia ti.

Siempre te he seguido... y yo te hiero más cada día.

Te he matado. Me he matado.

...¿por qué sigues aquí?

 

No...no...no puede ser.

Eres mi pluma en la tinta triste.

Mi mochila de la suerte en los acantilados.

La música que respiro en las madrugadas...

Y yo...te he matado.

 

Soy la asesina más cruel y me hierve la hiel.

Apenas siento ya nada...

Quiero arrancarme la piel, cogerte con mis manos.

Palparte de una vez y clavarte las astillas de una vez.

Arrancarme la piel, arrancarme lo que me estorba.

 

Este cuerpo que es condena de por vida...

Las palabras, que a la vez mi vida, son las armas homicidas.

Quiero matarte yo misma, quiero que seas caja vacía.

Quiero derretirte en el fuego del infierno.

Quiero destruirte de mi vida.

 

Me estorba la piel. Me quema la piel.

Me quiero arrancar la piel...

Me estorban las palabras...

Me pones barreras que no me dejan verte.

Y yo sigo con el deseo de matarte.

 

Te pido perdón, porque en el fondo,

quiero olvidar que sigues escondido.

Te pido perdón, porque quiero que dejes de trabajar

en estás azuladas minas carmín.

Que te tomes vacaciones eternas

Que dejes de pintar sonrisas en mi cara.

Que dejes de derramar silencios en mis mejillas.

 

¡Déjame...Abandóname...!

¡Sal de mí...!

¡Deja de funcionar, te lo ordeno!

¿De qué sirve un cuerpo sin control?

¡No funciones!

¡Párate!

 

¡Vuélveme fría, cojones!

¡Quiero ser la Reina de las Nieves!

¡Quiero ser hielo!

¡Quiero matarte, joder!

¡Déjame!

¡Déjame!

¡Vete, vete, vete!

 

Demasiado tarde para todo...

Ya no eres nada...

Simplemente, te he parado.

Ya no existes...

Ahora, reloj olvidado. 

 

¿Por qué todo es tan jodidamente triste

de lo que un día en la infancia divisé?

Las carreras son las prisas,

y las sombras autopistas.

Es tu culpa, ¿o no lo ves?

 

Me encierro en mis adentros 

escuchando una canción...

un tic- tac peculiar reconocido

que me marca un indefinido tiempo.

Es tu culpa, ¿o no lo ves?

 

Si el reloj de la arena perdida eres tú,

yo soy el grano cayendo en la cumbre sin paracaídas. 

Exploto, así exploto, así...

¡Te bombardeo, te quiero jodidamente muerto,

 reloj del puto tiempo!

 

Vivir así, sin ningún regalo que caiga del cielo.

Vivir...Agarrar lo más pequeño, hacerlo grande. 

Vivir... Ser jodidamente esclava de lo que se dijo.

Vivir... Del conformismo, de la nada, de ti en mis adentros.

 

Necesito vivir de una vez. No, no aquí.

Pegado a mi pecho no puedo seguir mi camino.

Esto no es cierto. Esto no es vida. Esto es el infierno.

Vivir...Vivir...Vivir...

 

Dejarme enloquecer entre los locos de este manicomio. 

Seguir los dados que otros tiran. Ser una puta ficha en el tablero.

Mi tinta es la única vida que conozco. Fuera sólo hay necios haciendo teatro.

Vivir...Vivir...Vivir...

 

Y esto es todo culpa tuya. ¿Qué me has hecho? 

Llévame a la vida de verdad, dejándome de ayudar al respirar.

Llévame a la vida de verdad, dónde no haya piel que me estorbe. 

Llévame a la vida de verdad, dónde todo sean ilusiones.

Llévame a la vida, a la vida de verdad.

 

Tengo claro mi designio, hoy más que nunca.

Pasaré a las páginas más rojas 

como la asesina más sangrienta de la historia.

Todo esto es la sangre de mi cuerpo...

para que por tus venas no pase. 

Me he tumbado en la cama cerrando los ojos, 

esperando a que con tu firma 

ante notario mi muerte anotes. 

 

Ya somos dos almas opuestas, unidas por un mismo dolor. 

El dolor que nos hace humanos y , a la vez, mortales, 

en este Estigio mar de obsesiones y pasiones.

Corazón, descansa ...

Y...,por favor, no te enojes. 

 

 

 

Vanora Miranda 

 

 

Género al que pertenece la obra: Poesía
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