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Biblioteca de la Universidad Complutense de Madrid

Sábado, 24 de octubre de 2020

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Cuentacuentos Infantiles

 

Érase una vez que se era

una humanidad desierta.

Un palacio con barrotes por ventanas,

un pozo de cuerpos por agua,

y una hilera de gritos por ladrillos.

 

Tenía el lugar un acomodado monarca:

Déspota, Avaro, Mentiroso...

En las sillas del consejo: un presidente,

un ejército y feas arpías como putas del séquito.

 

El Rey nunca trabajaba el campo,

la Reina nunca cosió los sueños de sus hijos,

el Príncipe todo lo tuvo hecho y

la Princesa era la traidora del pueblo.

 

El Presidente, en su nombramiento,

hizo encerrar al ruiseñor en la más alta torre.

Impidió la libertad en los campos y ciudades,

mató con el hambre, el desalojo y el desprecio

a todo aquel que no durmiera con dinero.

 

Y, ahí, en el descampado de la Meseta

Se refugiaba la esperanza con el pueblo.

Había  sabios, letrados, profesores.

Panaderos, cocineros, electricistas,

músicos, ingenieros, equilibristas.

 

También había una bruja, la bruja del centro.

Era mala, astuta, inmortal...

Desterró la Sanidad para el bolsillo engrandar.

Dejó las aulas y pupitres sin un guía

para que los niños no pudieran progresar.

 

Pero el problema del Pueblo no terminaba aquí.

Un enorme ejército de  Cíclopes analfabetos

irrumpían las calles con la política del miedo.

Llevaban uniformes para poderles distinguir:

unas veces grises, ahora con la lluvia azules visten.

 

Y es que todos ellos aclaman defender el Libro Sagrado.

dónde están escritos los Derechos...

Es el mundo del revés, que el Pueblo necesita tinta

para lo que la naturaleza les regala al nacer y, mientras,

el lucro del miedo a la inseguridad del orden humano.

 

¡Pobre, pobre Pueblo! ¡Pobre, pobre Pueblo!

Qué parecen callados y apilados en hormigueros.

Qué no salen de la senda corregida por las reglas,

Qué no aprenden, sino odian. Qué no sienten, sino matan.

Qué no se conocen, sino envidian. Qué no ven, sino aceptan.

 

Érase una vez que se era

La palabra, el hada de los cuentos

y la dichosa ceguera....

Érase una vez que se era

la verdadera realidad 

y la libertad en la llamada en espera. 

 

Vanora Miranda 

 

 

Género al que pertenece la obra: Poesía
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