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Biblioteca de la Universidad Complutense de Madrid

Sábado, 24 de octubre de 2020

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Sueño Estigio

 

¡Oh, Perséfone, bella entre las bellas,

Diosa de la Muerte, escarcha traes

con tu ausencia y primavera es tu presencia!

¡Oh, Perséfone, dadme un granito

de vuestra belleza, que estos ojos,

estos labios y esta piel saboreen el verso!

 

 

Vagaba Eros por los confines de la soledad,

cegando entre versos y nocturnidad

A esa mortal fémina de palabras sin final.

 

¡Bella Psique, ¿dónde andáis?

Remando entre las brumas de la luna,

nadando valles de un pasado insular,

arrodillado he terminado en las manos

de un amor mortal...!

 

¡Bella Psique, ¿dónde vais?!

 

Soñaba Psique, así, en un lecho de oscuridad,

nunca vio su cara, solo el verso el paladar;

hoy las rimas, mañana un beso lunar.

 

¡Bello Amante, ¿quién me llama?

¿dónde estáis? Sólo repito versos,

rimas, ninguna luz, tan sólo oscuridad.

Bello Amante, ¿quién me llama?

Con el rocío vuestra tez escapa!

 

Eros afligido sobrevoló los campos,

impregnando de aura el rocío.

Su bella Psique, su amada,

¿cómo despertar a la muerte del sueño?

 

Ahí, Psique, descansaba. Abrumada.

Destrozada. Pero ella soñaba.

La belleza del amor la mató con balas.

Desposada, como todas, con flechas equivocadas.

 

Eros la encontró, dormido el cuerpo estaba.

Ya los labios no soplaban calor, sino pasado.

Esos ojos enfrascados en temor y miedo

estaban cerrados, esperando su regreso.

 

Entonces, Eros, en su cuerpo se tumbó.

Ahí en el verde campo la besó.

Con sus alas sus senos acarició,

Y de ese Sueño Estigio, ella despertó.

 

¡Perdonadme, Amor! ¡Perdonadme!

¡Que estas rojas venas no entienden del color,

que los prejuicios, errores, males que a todos

nos atañen son tan míos como vuestros!

 

¡Perdonadme, Eros! ¡Perdonadme por ser mortal!

¡Os he querido llorar, os lloro cuando lejos

vos estáis!¡He querido besar la misma belleza

de diosa para teneros por toda la eternidad!

 

¡Perdonadme, Eros!¡Perdonadme por quereros

con amor mortal!¡Esta envidia, estos celos,

estos infiernos que guardo dentro son los

ladrillos de mi muralla a la Torre del Castillo!

 

 

¡Apaciguadme, Eros! ¡Compartid mi lecho!

Que esta lágrima en el pozo no sea en vano.

Este sueño del cual he despertado susurraba

entre cánticas que dominaríamos el cielo.

 

Siempre vos tan bello. Esa sonrisa plagiada

del deseo Afrodisíaco, temblando mi pecho

tiene al corazón. Esos ojos con llamas de Febo

que hacen huir a las nubes de la tristeza.

 

¡Eros, dulce mío! ¡Cenad mis senos, lamed

mis pestañas, alumbrad mi inocencia,

deslumbrad mi verso entre las páginas,

comed mi esencia, amad mi osadía!

 

¡Amor entre amores, preso entre mis torres!

¡Dueño de intelecto, dueño de mi universo!

¿Y Si los astros supieran recitar versos?

¿Soy tu Psique o el demonio de tu arte?

 

¡Ven, ven a mí, Amor!

En esta noche de sueños, ficción,

ilusión, daremos luz a la semilla

que ese Dios profano maldecirá...

 

¡Ven, ven a mí, Amor!

Placer es mi embarazo,

mi semilla favorita del amor.  

¡Ven, ven a mí, Amor!

Contigo nace en mi el arte, 

apodándome  de artista

entre los grandes.

 

 

Vanora Miranda 

 

 

Género al que pertenece la obra: Poesía
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