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Biblioteca de la Universidad Complutense de Madrid

Sábado, 24 de octubre de 2020

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La Herencia de Vicky Page

 

 

Es como si el narrador

de tal perturbadora historia

quisiera alejarse,

pero se forjó

una leyenda más cercana

que los cuentos de Andersen.

 

Que cierta mañana,

una española Dorothy,

caminante en sueños,

soñaba con cantares

hasta que el despertar

en el ojo aposentarse quiso.

 

¡Qué imagen más brillante!

Se respira luz en el pasillo

donde la felicidad

es constante.

¿No será Sofía?

Ella que ahora busca

a su Alberto Knax en el estante.

 

Y ahí está, su primer mensaje.

Ha llegado a sus manos

de cierto zapatero extravagante

Lo conoce bien:

las palabras son su biografía,

sin huella dactilar

y altaneras melodías.

 

De repente, el zapatero apareció.

Con ropajes desnudos

le besó.

Se agachó dos centímetros

y en la mejilla, al son de un ritmo

él así le susurró:

 

El Zapatero Mágico: He venido aquí,

                                desde confines inhumanos

                                para honraros con el mejor

                               de mis regalos.

 

 

 

      

                              Estos son los mejores zapatos.

                            Los traje aquí, para vos,

                             pero, ¡cuidado! la magia

     no es menester del débil.   

 

    Tal vez un precio

    por lo bello has de pagar.

   Que si el zapato desea

   donde él quiera os transportara.

 

 

 

Dorothy:  ¿Y si me pierdo?

             ¿Cómo podré regresar?

 

 

El Zapatero Mágico: ¿Perderos?

                                 ¿De dónde os perderéis?

 

 

Dorothy: ¿Sabré distinguir del cuento la realidad?

 

El Zapatero Mágico: Sólo el alma que adueñe

                                 el polvo del futuro

                                será la culpable

                               de distanciarse al olvido.

 

Dorothy: ¿Y si al olvido quiero escapar?

              Las zapatillas rojas quiero calzar.

 

 

El Zapatero Mágico así lo hizo,

calzó sus pies

cumpliéndose el hechizo:

replican las palabras

de un Machado

"nueva caminante se ha alborozado"

 

El Zapatero se ríe una vez.

Él a ella le ha enamorado,

los zapatos blindados a sus pies

recuerdan astutos a Vicky Page.

Que ella bailarina no es,

pero un viaje

al Oculto Madrid

hará su infancia del revés.

 

 

 

 

Es que ellos vuelan,

o así cantaría una tal Dorotea.

El Madrid andalusí se respira

como nunca en los tejados.

Como Mefistófeles

lleva de viaje a un Fausto asombrado.

Vagan por la Cerrada, Valnadú y Guadalajara.

 

Han excavado restos,

la Torre de los Huesos.

Se pasaron por el Templo

por si encontraban los genitales.

Un manco famoso y su calle,

la triste figura de un caballero

acompañado de su fiel Rocinante.

 

 Ahora es la hora de encontrar

 al del ingenio andante.

En cielo ha de buscar

al que con las lágrimas

sus cenizas renace.

Cierta estatua que se esconde

con ecos de convento.

 

Míralas, las rojas zapatillas

descalzas caminan.

No pueden parar:

caminad, caminad,

rojas zapatillas.

A sus pasos se rebajan:

las piedras, el asfalto

y el hollín.

 

¡Corre, Zapaquilda!

Delante estará siempre el Fénix.

Olfatea ahora detrás

que otro amigo del teatro,

tú, Dorothy, has de encontrar.

Unos huesos de una tumba

perpetúan su amistad.

 

¿Qué habrá allí

en de Moros?

¿Sabrán llegar

las zapatillas al sitio?

¿Es este el lugar encantado

que habían predicho?

Siempre, Ocno Bianor viajando.

 

 

El Zapatero de repente se paró

Y él al suelo gritó:

"¡Alto!"

 

El Zapatero Mágico: Sabed, que desde aquí

                                 andar peligroso es.

                                Una decisión

                               debéis escoger.

                              ¿Andar queréis

                              hasta perecer?

 

 

 

Dorothy: Si dijera no, no habría aventura que valiera.

 

El Zapatero Mágico: Que así sea, pues.

                                Caminaréis siempre

                                junto a Vicky Page.

                               ¡Caminad, caminad,

                              con las zapatillas rojas

                              hasta la eternidad!



Vanora Miranda 

 

 

Género al que pertenece la obra: Poesía
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