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Biblioteca de la Universidad Complutense de Madrid

Sábado, 24 de octubre de 2020

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40 fases para mi histeria

 

1

 

El corsé de la garganta es la mosca heroinómana.

Las mariposas están pidiendo cita al médico.

 

2

 

El estómago se desahoga

con el psicólogo.

 

3

 

Violines afónicos piden el divorcio a los delfínes.

 

4

 

Los riñones se equipan con los guantes de boxeo. Los glóbulos rojos se afilian a un Partido Sanguíneo.  Los glóbulos blancos han sido engañados por la bruja de Hansel y Gretel.

Y el intestino grueso no soporta al intestino delgado.

 

5

 

El pulmón derecho se estrangula contra las paredes torácicas,

mientras el pulmón izquierdo intenta expulsar ballenas.

 

6

 

El corazón anda desquiciado por no saber curar la rabia para que sea amor.

 

7

 

El cuerpo se afila como el lápiz,

es como un Titán deseando matar a todos los Zeus.

El Destripador Jack parece esconderse en las calles de su mente,

mientras el cerebro es el bombero inexperto que no sabe extinguir las llamas.

 

8

 

El tiempo se balancea sin chupete...

 

9

 

Las manos han recibido la visita del terremoto.

Los dedos empiezan a olvidar el número diez.

El rostro ya no sabe su identidad.

 

10

 

Su voz ha olvidado que una vez fue jilguero...

...Polifemo... Tu nombre se transforma en Polifemo...  

 

11

 

El reloj se ha quedado en coma

 

12

 

Este  Sméagol literario

ha encontrado su anillo.

 

13

 

La letra O se convierte en la letra huérfana del alfabeto.

La Dama de Hierro me ha sido alquilada por unas horas.

 

14

 

Su epifanía se convierte en el redoble del pasodoble del silencio.

El termómetro: la bilis de la infección neuronal

Su botella vacía se volvió alcohólica al naufragio.

 

15

 

Salen entonces de la Tierra, todas ellas vestidas de sedas.

Mis Selkies abandonadas por el pescador,

en las islas que guardan las Constelaciones

de la discriminación y del olvido.

Selkies... Mis queridas Selkies

Soy como ellas ahora...

desgarrándome poco a poco

la última capa de piel que me queda de foca.

 

16

 

Recuerdos y más recuerdos

Rechazos de la infancia.

Nadar con la furia de las olas

sentirte fuerte y a la vez una simple alga.

El no querer secar tu piel del agua

Divisar lo lejano, el más allá ...

 

17

 

Silencios que no entiendo.

 

18

 

Te transformas poco a poco en tetera hirviendo

a la que se dejan olvidada en la esquina

sin desear beber su polémico té.

 

19

 

Me invaden recuerdos del Solsticio Diferencial

La gran polémica del más fuerte

Del dominio natural o mejor dicho Humanístico

Maldiciendo de por vida las casualidades biológicas

Llorando por todas mis hermanas

que son tan culpables como yo

de reproducir constantemente sus ideas.

Desear destruir el trono de aspirar a un rol social

cuando ni siquiera llego a comprender la relevancia universal

 

20

 

Se quejan. Se destruyen. Se mienten así mismos. Inventan Campos de Concentración infantiles llamados escuelas, institutos y Universidades. Sus órdenes son muy claras. Superarse. Alimentarse del alma de unos y otros. Todos, todos ellos suspensos en amor.

Unos dicen. Otros dicen. Unos dicen. Otros dicen. Eres ... No eres... Eres... No eres.

Se levanta otra vez el día. Conocer sólo la resaca del pensamiento.

(Recordando...)

 

Y otra vez va una idea. Escritos. Plumas que son apacibles, otras que son terroristas.

Tantas cosas que aclarar. Tantas con las que conversar. No comprenderse con ninguna.

Ser dos conciencias o tal vez cinco en una sola persona. Identificarse con casi nada.

Tener recortes de su idea de individuo cada día más guardado en el bolsillo.

Sentir que el jazz está más presente en las calles que en los vinilos.

Andar por aceras urbanas. Intentar encontrar una razón metafísica a su cemento.

(Caminando...)

 

Unos tan humanos. Otros inhumanos. Los marginados híbridos. Y aún así, Virginia, sin espejo.

Ellas... bailan todavía al son de los malvados Polifemos. Salvajes. Pardas. Vampíricas.

 

 

21

 

En las proximidades, se avecina el dichoso caos.

Las llanuras guardan la ceguera de Milton.

¿Pero quién guardará la mía?

¿La vuestra?

Los violines con pastillas para la garganta

han conseguido melodizar

los llantos del destrozado corazón.

 

22

 

¡Oh, enfermo Himen Himeneo!

A la llegada del cuerpo eléctrico, te partes en cinco.

Central Stations que tienen el asiento vacío.

Sin nadie a quien esperar en una atmósfera huérfana de verbos.

 

23

 

El mundo se transforma en la cárcel de la palabra.

 

24

 

¿Y vas a convertirte tú en su diosa?

¿En quién adore ese vacío y miedo?

¿Qué le pasa a tu espejo?

Ciertamente, la hipocresía ataca como dos bombas nucleares.

 

25

 

Entre la radioactividad de las calles algunos llegaban intoxicados.

Y él se cree Valiente...

Valiente no es aquel que grita cuando todos gritan,

Valiente es quien grita cuando el resto está callado.

 

26

 

Un cerebro que viaja constantemente por los raíles del tren.

Sin destino claro, sin significados y significantes realizados.

donde la arbitrariedad está construida por mugrientos molinos de viento.

 

27

 

Ojalá la mosca fuera mejor recibida cuando se la acusa de ser la mejor amiga de la duda.

Pero ella ha llegado simplemente para envenenar mi preciado Jardín de las Hespérides.

Manzana dorada te has convertido en una infernal Granada.

 

28

 

Tedioso todo el silencio que impregna tanta impotencia.

 

29

 

La hierba está perezosa y no quiere crecer.

 

30

 

Una hambruna de versos.  

 

31

 

Puntos intercalandose entre los puntos y comas.

 

32

 

Reconocer a Medusa en los desayunos sin diamantes.

En las comidas y meriendas empollar la idea del Roc invencible.

Hacia la medianoche, el ácaro perturbador del Zoroastrismo...

Capas de humo revolotean por las venas.

 

33

 

¡Claudio! ¡Claudio! ¿Dónde estás Claudio?

Este espacio adusto, réprobo, hediondo,  

ha olvidado el tartamudeo.

 

34

 

El no ser voz, el no poder bailar por las calles.

Dar golpes al viento, dártelos en el pecho.

El producto sin etiqueta, ni fábrica.

El muñeco anómalo, el grotesco. Aquel que nadie quiere.

 

35

 

Humanidad... una humanidad indigesta.

Preparando purés con sopa de reglas.

Humanidad... vaya humanidad la nuestra.

 

36

 

Esquizofrénico, maniaco sexo.

Me levanto siendo calva sin estarlo.

Mi cabeza afeitada de arriba a abajo  

y los cuerpos eléctricos electrocutados han terminado.

 

37

 

El perfecto disfraz de catarata.

Siempre dije que era de Príncipes

el decir que el sol sale siempre por la mañana.

Volver en sí y no saber medir

la verdadera opacidad de la palabra.

 

38

 

Convulsa bolsita de átomos antiautoritarios,

sin rituales de conversación memorizados.

Deseando que el dichoso zorro muerda a Ted

y, en sueños, sufrir el mismo destino que su mujer.  

 

39

 

Su causa, su alma.

Cínica y fría a la hora de relatar el crimen.

Medea, Melusina, Salomé ...

Jodidas prostitutas del sentimiento, como ella.

Se te ha olvidado cómo ser Penélope en la pesadilla.

 

40

 

Salvarse, refugiarse en el humo...

en el humo de su ácido litúrgico.


Vanora Miranda 

 

 

 

Género al que pertenece la obra: Poesía
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