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Biblioteca de la Universidad Complutense de Madrid

Sábado, 24 de octubre de 2020

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Fave de Fuca

 

Víctima del estreñimiento verbal,

me he dirigido, otra vez, al baño privado,

encontrándome con la deflagración

de la pólvora joyciana.

Saludé a los peditos inútiles y no loados

del pringadete de  Leopold Bloom.

¿Acaso sólo puedes hacer eso?

¿Es ésta tu toxicidad máxima?

No, hay más veneno entre los pedos,

un veneno que tiene pisos y anchura

cuando precisa desenvainar.

Torres Eiffel sin fraternidad prescrita

por los médicos de cabecera.

Torres Eiffel que catatonizan

con fertilizante costumbrista salado,

olvidando por completo que la vida

es un pastel de chocolate...

 

 ¡Ah, Anacreontes del pedo hispánico!

Desquiciada ando de esos pedos insolentes e inmaduros,

de los pedos prehistóricos, fríos y estáticos.

Con vuestros desaires, me es más apetecible

la mermelada que recicla el melocotón cada mes,

esa que no dejáis verter en vuestra sosa tostada

impregnada tan sólo de mantequilla caducada.

 

 Melocotón dormido, retraído y deforestado,

melocotón con apellido Bellorofonte,

luchando a capa y espada a lo Quijano

para que los pedos no sepan a muerte.

Los pedos del melocotón son balas

sin mordaza para estallar o disiparse.

Sus pedos se niegan a ser idea abstracta,

son pedos inestables y molestos,

pedos que besan el deseo.

Por así decirlo, el pedo del melocotón

es el verdadero cañonazo

que si te pilla cerca te deja calvo.

El pedo del melocotón es el terrorista

capaz de estallar las Torres Eiffel por los aires.

Pedo que hace temblar los versos de Canterbury,

dejando en último puesto la cagada manchega

del miedoso escudero Sancho...

 

Y, en cuanto a esto, ¿qué duda queda?

¿No ha quedado suficientemente claro que el pedo

melocotonero desprende incienso de Amazona?  

¡Ay de ti, melocotón dulce y jugoso!

Se empecinan en salar

lo que por siempre estuvo más amargo

que las fábulas de Esopo.

 

Caga sin cuidado, melocotón, dejando fluir el hedor,

crea ambrosía al estiércol fálico.

¡Melocotón saca pájaros de tu nido!

¡Aprieta, aprieta!

Loco del Bosco, ¡trae el jodido enema!

Ya que el melocotón no caga mierda

sino, del corazón, piedras.

 

Vanora Miranda 

 

 

Género al que pertenece la obra: Poesía
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Comentarios - 1

Llarina

1
Llarina - 17-04-2015 - 00:11:26h

Con vuestros desaires, me es más apetecible
la mermelada que recicla el melocotón cada mes,
esa que no dejáis verter en vuestra sosa tostada
impregnada tan sólo de mantequilla caducada.

Melocotón dormido, retraído y deforestado,
melocotón con apellido Bellorofonte,
luchando a capa y espada a lo Quijano
para que los pedos no sepan a muerte.
Los pedos del melocotón son balas
sin mordaza para estallar o disiparse.

 

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brillante!!! Muy simbólico y la imagen del melocotón me ha gustado especialmente, no sé porqué


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