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Biblioteca de la Universidad Complutense de Madrid

Martes, 20 de octubre de 2020

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HABLANDO DESDE EL NIVEL EXACTO DEL HOMBRE

 

"¿Desde qué otro nivel puede hablarse?"

 

EN MITAD DEL CAMPO DE BATALLA

 

Las interrupciones cada vez son más prolongadas. Al final consiguen que pienses sólo en el dinero. ¿En qué otra cosa más vas a pensar? ¡La madurez es pensar en el dinero! Por eso Pound se volvió tan loco, no tenía otra cosa en su cabeza. Tenía que ser un verdadero tormento encontrarse en los pensamientos de Ezra. Sí, era un cabronazo fascista. No busco aquí excusarle de nada, pero déjenme que haga una pequeña observación o, mejor dicho, tener un atisbo empático con su tortura interna.

 

Podría contar las veces que sale la palabra usury a lo largo de sus Cantos, ya no sólo por añadir un dato pedante, sino para dármelas de superdotada o de megaexperta en el campo poundiano. Desafortunadamente, hay muchas curiosidades que se me escapan. Sin embargo, siempre hay alguien más pedante que tú que habrá contado la palabra usury y la conjunción and. Háganme caso. Busquen en Internet a ese malnacido pedante.

 

Dejando las digresiones a un lado, volvamos a esa tortura. Tengo las voces que hacían eco en las paredes de su lóbulo parietal. ¡Mata a los Shylock! ¡Mata a los Shylock! ¡Usura! ¡Usura! ¡Dinero! ¡Dinero! Montañas de billetes, dinero binario entrando y saliendo de las cuentas bancarias mundiales, lingotes de oro nazi sumergidos en agua a 48 metros bajo tierra. Qué no les quiten sus anillos. Qué no les quiten sus piedras. Ojalá se sumergiera todo en agua y renaciera. Tener el poder de las olas blancas. El oro nazi, los tanques, las armas, la prensa, la masa intocable...

 

EN UN SUPERMERCADO DE MADRID

 

¡Resígnate! ¡Resígnate, joder! Ve al supermercado. Y vas al supermercado. Otra vez la usura. ¿Por qué no veré yo a Walt Whitman? Por más que le busco, no le encuentro. Yo me encuentro a Moloch. Perfumes en los pasillos patrocinado por Rockefeller. Lo ponen difícil hasta para comprar el papel de limpiarme el culo. Elige un champú, unas galletas, un tipo de arroz, pasta, tomate, jamón, chocolates, frutas, comida enlatada... Elige. Elige. Elige entre la abundancia. Elige mientras haya donde elegir. Elige mientras tengas dinero para elegir. Lo dicho, aquí sólo anda Mefistoteles, pero nada de Whitman. Sal. Sal de aquí. Hoy puedes comer. Mañana... qué cojones sé yo sobre mañana.

 

CAMPO MADRILEÑO DE BATALLA II

 

Estampida de mis supuestos iguales. Morsas. Andan obstaculizando. No lo soporto. No soporto que miren más los escaparates que al cielo. Morsas perdidas. Morsas engañadas. Absurdos privilegios. Apesta. Apesta esta España con grandes esperanzas. No. Yo no quiero confundirme entre la multitud. No son las mismas esperanzas. Pero, ¿acaso tengo yo esperanzas? ¿Cómo puedo ser una mujer con esperanzas dejando estéril mi útero? ¿ O es que ya he decidido que me entierre la Poesía? ¿Me cogerás, Poesía, la mano cuando llegue el beso de la muerte? ¿Tienes, Poesía, para un ser sin esperanza, huequecito?

 

Soy una mamífera insatisfecha entre cerdos satisfechos. Pienso en ese concepto de Ricardo Tepes Stork para dar nombre a las cadenas de mi cerebro. Él lo llama constitución biopsicológica. Determinada por los recalcados errores y faltas de Larkin. Por mi tiempo, las dichosas circunstancias de Gasset y la limitación de decisión a la hora de escoger espermatozoide u óvulo. No hay libertad pura. No he sido libre de decir nada nunca. No seré libre nunca.

 

¿Acaso alguien quiere ser libre de verdad? Os pregunto a vosotros, ¿queréis ser libres de verdad? Se lo preguntaré a uno de los muchos transeúntes que hacen cola en Doña Manolita.

 

"Eh, señor, y usted también, señora, ¿quieren ser libres?"

 

Al final en el sketch imaginario, terminan poniendo cara de asustados ante la inminente pregunta. La libertad asusta, por eso Estados Unidos la prefiere como estatua. No te engañes. La libertad es un privilegio. Un privilegio que no vas a tocar en tu vida. No. No. Tu libertad no puede determinarse con leyes ni sus dichosas constituciones. ¡No! Reniego que eso sea cierto. Falacia. Demagogia bucólica.

 

UN VATICINIO EN EL METRO

 

Llegan vagones del metro. Entro en uno de ellos. Echo una mirada entre las matas de pelo tristes y pensantes. Ni rastro del medio dragón Nepomuceno, ni del maquinista Lucas, pero sí que encuentro a un Jim Botón jugando en el carrito de su madre.  Infinitas Momos agarradas de la mano a sus correspondientes Hombres Grises. Historias Interminables succionadas por la Nada.

 

"Eh, Tú, niña bonita, niña guapa, niña preciosa, ¿olvidarás tú también darme un nombre? ¿Olvidarás quién eres? ¿Tus primeros dibujos? ¿Tus fantasías? ¿Olvidarás también que Atalante se toma descansos ? ¿Serás tú también de las que renieguen las manzanas?"  

 

VÍA SKYPE CON EL POETA

 

Pero... ¡mi nazareno! ¿Qué más da ya nada? Dices que sólo te queda la poesía. ¿Por qué yo sigo pensando que tengo tantos huesos por quemar con mi energía? Yo no guardo silencios. Yo no sé guardar silencios. Primero, los mastico lentamente. Luego, los disparo con metralla poética. ¿De qué me sirve estar callada? ¿De qué me sirve que el pensamiento sea una maldita mosca? ¿De qué nos sirve a los poetas regocijarnos en victimismo hipócrita?

 

Yo no conozco el silencio. He rebuscado en los resquicios de lo que pensaba impenetrable para el pensamiento. Y mira que he mirado y mirado. Pero no. No. Sólo puedes encontrar en mí la revolución del aprendiz a su Maestro. Porque los maestros también pueden rebatirse. Porque el Maestro también tiene su tiempo contado. Y yo estoy aquí por eso, Maestro. Mi Mago. Porque las ideas no son formas, ni materias. No son esferas, ni mucho menos luz. Son oscuridad por su inexactitud y, a su vez, cadáveres insatisfechos.

 

¿Será verdad que sólo te abrazas a la poesía? ¿Y a qué me abrazo yo? Se estanca en mí la idea de que la poesía es también un privilegio cool. De pasar a ser una etiqueta. Una profesión.

 

"Mire, usted, yo es que me dedico a la poesía, ya sabe. El sentarme a pensar, la necesidad de escribir, compartir mediocridades varias entre mediocres varios. Ser fiel reproductor de la mediocridad de mi época. Hacer un análisis psicoanalítico a mis depresiones internas entre metáforas y aliteraciones. Tengo momentos de ironía, encabalgamientos y quiasmos. Toulouse-Lautrec era un mindundi entre los bohemios a mí lado. Soy el mismísimo Rimbaud personificado."

 

Dime, ¿por qué a mí me han extirpado de los árboles su lenguaje? Dime, ¿por qué los pétalos no cantan sobre mis versos? Dime, ¿por qué no hay una lluvia entre mis verbos? Dime, ¿por qué reniegas de mi leche fresca? ¡No ves que soy una madre primeriza desesperada con los primeros llantos incomprensibles de su bebé! ¡Pero qué sabrás tú, Mago! Tan asustado como yo con su código impenetrable. Un llanto a quienes los atrevidos llaman Poesía.

 

"Poetas, oye, vosotros, ¿por qué os vestís de victorianos?"

 

ENTRE TELEDIARIOS, UN FLASHBLACK:

"ESTO EN CUBA NO PASA"

 

En su desesperación de no tener adónde ir se une mi coro. En el cartero haciendo firmar a la adolescente de 15 años la notificación del juzgado. Menos de 24 horas. No hay camiones de mudanza, ni cajas de cartón para guardar nada. No hay dinero. No hay dinero para nada. Despréndete de ropa, zapatos, libros, recuerdos. Despréndete de la sociedad ilusoria en la que decían que vivías. Una matriarca que echa el Niágara por teléfono. Que pide ayuda, que pide ayuda desesperadamente. Ella mira a la niña y le dice:

 

" Esto en Cuba no pasa. Con el Comunismo esto no pasa."

 

Hablé unas líneas más arriba de la constitución biopsicológica, de la libertad pura. Ponedle el nombre que os plazca. Programación. Dogmatización. Instrucción. Perpetuación. Diversidad. El poeta no entiende de eufemismos. Pero ella tampoco fue libre. Sólo ha elegido la bibliografía para rellenar las conexiones. ¿ O el todo o la nada?

 

Y ahí que aparecieron Marx, Engels, Lenin, Trotsky, Preobrazhenski, Luxemburgo, mi amada Hildegart...Gramsci, Adorno, Benjamin Walter, Segalen, Edward Said, Derrida, Homi Bhabha, Retamar, Spivak, Fanon, Foucault...

 

" ¿Qué hace falta para cruzar la cuerda?"

 

Atención: estación en curva.

Al salir tengan cuidado para no introducir el pie entre coche y andén.

 

EN EL REALITY SHOW: DEBATE ROMANO

 

Llegué a casa. Sobresalió otra vez la pornografía de la guerra. Nos quieren enviar a encontrar la muerte definitiva de la justicia en la Batalla de Carrhae...

 

Marco Licino Craso,

Lucio Cecilio Metelo,

Cneo Pompeyo Magno,

Julio César...

 

Ya volvemos los europeos a oír la canción de la Tercera Guerra Mitridática. Mitrídates resiste como puede a los ataques del fascismo romano. Mientras los niños mueren, los edificios se derrumban, las piedras cuentan los llantos y ellos defienden con excelente retórica las estrategias de ataque en forma de tanques, bombardeos aéreos, beneficiándose del oro negro  residente en la subtierra.

 

La selección del Senador Romano puso preguntas escabrosas sobre la mesa. La famosa Sportula B, la recaudación de impuestos, la unidad inquebrantable del Imperio, la deuda de los Tesoreros... Mentiras. Mentiras. Y más mentiras. Cuentos. Cuentos. Y más cuentos.

 

"¿Y la cultura?

Pero, cómo... ¿no te has enterado?

¡La cultura es un privilegio, cojones!"

 

Y fue William Shakespeare quién se me adelantó. Escribió algo así como "King Lear". Hoy éramos todos el Rey Lear. O así lo imaginaba en el show televisado. El Estado era el Rey Lear. Moribundo ha reunido a sus hijos para preguntarles cuál de todos ellos le quiere más. Decidme, decidme, quién me quiere más, quién merece la corona del reino. Quién merece ser el Senador Romano. Teníamos a Goneril, Regan, una prima, una copia de Goneril y una ausente Cordelia.

 

"¿Te volveran a engañar los te quieros falsos, hipócritas e hiperbolizados? ¿Y qué pasa con el amor silencioso inexplicable? ¿Tendrá que cambiarte otra vez la corona por el cetro tu bufón?"

 

CITA CON LA EMPERATRIZ INFANTIL

 

"No separes lo real, sin equilibrio con este lo fantástico pierde sentido."

 

Tengo tiempo de retornar a Fantasía. Ponerme el traje de Emperatriz Infantil. Viajar sin pasaportes a mi Torre de Marfil. Aquí soy más vieja que Tú. Aquí soy la más vieja de todos los seres de Fantasía. Por unos segundos, disfruto del divorcio con la edad. Mi edad no se calcula por el tiempo. No, mi edad se calcula por la cantidad de nombres que habéis ido dándome los hombres.

 

Sin embargo, no soy inmune a la enfermedad. Siento la Nada instalarse en La Selva Nocturna. Gmork, el hombre-lobo, se atraganta con los resquicios restantes de la Ciudad de los Espectros pasando a través de su laringe. El Viejo de la Montaña Errante quedaba encarcelado, relegado a estar en ninguna parte.

 

"¡VUELVE ATRÁS! ¡NO DESATINES!

PUES SI ALCANZAS LA ABERTURA

¡LLEGARÁS A LA LOCURA!"

 

¿Es este pensamiento sobre la enfermedad? No lo sé. Es un pensamiento que tengo con tu nombre. Mientras sufro la fiebre y el cansancio, contrasto la razón con el sentimiento. Hay veces que dudo si necesito la confirmación del Viejo. Porque sé que eres Tú. Eres el que tiene que reconstruir los pedacitos de la Torre de Marfil.

 

Bastián, sí, Tú, Bastián. Estás leyéndome, seguro. Poniéndote nervioso, tocándote la cara como los osos cariñosos. Lo que daría por besarte lentamente los pezones a ritmo de guitarra con Lou Reed. Instruirme más en el arte de la octopodación de tu serpiente. Beberme tus miedos a tragos, como los refrescos. Sumergirme en el coma profundo de tus besos.

 

Pero, no. Ya me viene la propaganda hortera. La propaganda cursi. Y Tú lo sabes bien. Odio lo cursi. Odio lo hortera. ¿Cómo lo digo? ¿Cómo coño lo digo? Se me derrite la palabra cuando escucho en tu voz gregoriana mi epíteto de Venus. Y la estúpida de mí gastó la tinta equivocando tu nombre. No. Tú no eres Adonis, ni Anquises. ¡Eres Ares! ¡Marte! Trayendo la guerra al campo de arterias.  Convirtiendo la distancia en la Dama de Hierro.

 

"Pienso en ti Bastián, Ares, Marte... Henry. Ciertos minutitos envueltos en ti. Ojalá te quedarás en Fantasía eternamente. Envuelto en mí. Envuelto en ti el tiempo."

 

Qué poco importa todo cuando podría crear mundos infinitos con esta guerra silenciosa que llevo dentro. Poesía sería acariciar tu voz. Convertirme en cirujano oral. Reconstruir la cuerda vocal que nos falta a ambos. Daría mi cuerda vocal solo por ser muda. Te la daría a ti. Daría mi cuerda vocal para que cantases mi poesía. Y así enmudecer de la guerra. Enmudecer de los silencios. Los Campos Elíseos erizan las hierbas con la llamada de una voz parecida a la de Enrique VIII. Cerrando lentamente las Ninfas los párpados, confundieron el lenguaje de la cuerda con los cantos del O Fortuna.  

 

Humbert...quiero que seas mi Humbert. Que escribas en tus diarios de cabeza mi imagen como tu Dolores. Tu "Lo". Que cuando estés sólo gimas lo indecible con la imagen de tu Nínfula comiendo de tu árbol la serpiente. Te lo diré claro: voy a saquear todas tus geografías. Inventarte unas nuevas. Convertiré la ronquera en el violín de las voces. Aquí somos delfines luchando contra la marea. Nuestros cuerpos transmigran a los halos de luz. Volvemos a las primitivas esferas. Dividimos el mar en dos como Moisés. Y a nuestro alrededor las nubes se tornan púrpuras. Le doy color al orgasmo. Le doy color... le doy música a la agonía del placer.

 

EN EL DESIERTO DE COLORES  

 

En esta ocasión me viene otro pensamiento. Y tiene que ver con eso de las circunstancias. Con el no elegir nada. Desprenderse de toda identidad... de mi constitución biopsicológica. Me imagino entre las dunas de ese desierto perdido entre la Nada. Allí el corazón parece ser más fuerte que el barro. Pero si me tuviera que sentir un YO. Un YO parte de ese pueblo traicionado como el mar hace con su resaca a los náufragos. Si tuviera que ser un YO...

 

" Si eligiera ese YO... YO... YO.... ¿Qué podría decirte? ¿Qué podría hablarte? ¿Seré yo esa mujer con velo de colores caminando entre el destino carcomido por la arena? ¿Seré yo esa la que pregunta a los horizontes cuál es la definición de casa? ¿Seré yo esa la que mirando al cielo se da de comer esperanzas?"

 

Sahara, voy a darte un sitio cómodo en la conciencia. Amamantar con vuestro llanto la casa de las letras. Ah, ¿cómo puedo yo llevarte al reino de Fantasía, Sahara? ¡Déjame que te lleve conmigo! Ven, ven, y te daré un nombre nuevo. ¡Goab! ¡Goab! ¡Goab! Trasvisto tu tristeza en una cola de colores infinita. Ojalá los colores curaran la injusticia. Yo deseo que mis colores cambien tu injusticia. Busco la Lámpara Maravillosa entre tus dunas para pedir ese único deseo.

 

"¿Por qué? ¿Por qué dejan que exista Dios y no Lámparas Maravillosas?"

 

IRREVERENCIAS A PELEO Y TETIS

 

(Estrábico canto a Peleo)

 

Empezaré contigo primero, patriarca pélida. ¡Tengo que rebelarme! ¡Tengo que expandirme! Tú, que me alimentaste con el Arte, ahora reniegas de su libertad más pura. ¿Cómo? ¿Cómo es posible? Amasas como el pan las reglas. Las comes con cuchara haciendo pequeños ruiditos, como los niños cuando les dan sopa. ¡No escuchas al Arte! ¡No quieres escuchar al Arte! ¡Qué no! ¡Qué no! ¡Qué el Arte no es sintaxis, joder! ¡Qué el Arte no es ... ! No es sitio para la Guerra. Y tú me has adiestrado para que vaya con mi armadura, yelmo y escudo a las Murallas de Troya. ¡Me has instruido a arrodillarme ante Menelao! ¡Da pleitesías a los espartanos! ¡Aplaudes igualmente a su hermano griego Agamenón! ¡Griego, Espartano, qué más da! ¡Qué más da, padre! ¡Pélida! ¡Goma de borrar en Atalayas!

 

" ¡Sylviaaaaaaaaaaaaaaaaa! ¡Sylviaaaaaaaaaaaaaaaa!"

 

¿Por qué? ¿Por qué reniegas de mí? ¿De qué me ha servido toda esa instrucción? ¡Para tirártela a la cara ahora! Para presentarme aquí con mi espada desenvainada desintegrándose con los mitos. ¡Quédate con tu puta Hermione, Peleo! ¡Quédate con ella, porque yo ya soy los restos que te recuerdan a la cueva de Quirón! Vete y quédate en las tormentas. Vete. Vete y quédatela entera. ¡Ojalá que mi destino no hubiera sido nunca forjado por ti! ¡Ni Tetis! ¡Deja de mandarme a Troya! ¡Deja de transgredirme! ¡Deja de jugar a ser Moira!

 

PE-LE-O. PE-LE-LO. ¡PELEO! Y seguiré llamándotelo hasta que termine suicidándose el planeta. Un hombre que ha jugado con la circunstancia. Te han salido hasta ampollas con las fichas del tablero. En este mundo no se les permite la culpa a los padres. No. No. Los padres son intocables. Un privilegio más de la mediocridad. De la mediocridad ofrecida por el esperma. ¡Viva la puta mediocridad del esperma! Gritad. Gritad morsas. Gritad con Peleo. Me haces resistirme a la geometría. ¡Y tú piensas que por sentar la Silla ya puedes pasar las puertas de la Academia de Platón! ¡GEOMETRÍA! ¡Tú eres el enemigo de la geometría! Y yo no paro de asombrarme de las hipotenusas sociales. Para eso me sirvió la hipotenusa, para saber que siempre ha habido un problema y su hache.

 

Podría hablar horas y horas de la infinidad de nombres epicenos que se transgreden con el Latín a su falta de matriarcado lingüístico en sus filas filológicas. De si los talones pueden llegar alguna vez a ser epicenos. De si la verdad puede atraparse con los sustantivos. De si los problemas son ignorancia a la inmensidad geométrica. Qué más da el vocativo que se disgrega. Da igual todo. ¡DA IGUAL TODO! Eso te grita la descendencia. Negando a Darwin y a quién haga falta. Viendo gigantes, mientras otros ven molinos. Derramar el vino sagrado delante de Dioniso. Y luego imaginarme tu cara, Peleo. La cara de ira, rabia, mientras me voy con mi asno de madera. Huyo con mi asno. Huyo con mi asno mientras pueda. El mundo está empeñado en darle Golems a las Ninfas de la tierra. Por eso huyo, huyo y huyo. Con mi asno, mientras pueda.

 

 

(Pythikon yámbico a Tetis)

 

Ahora vas tú, matriarca. La que se presentó desde mi cuna con mi destino entre tus manos. Cogiste mi cuerpo y lo diseccionaste. Ungiste todas sus partes con ambrosía. Acto seguido quemaste en el fuego hogareño mis restos mortales. Peleo enfureció. Dejaste la obra inacabada. Me dejaste carbonizado el talón de la esperanza. El talón. El talón de Aquiles. Calman las llagas como calman las pústulas. Calman los epitafios como calman los cuervos. ¿Tú realmente quieres enviarme a Troya? Troya es la verdadera vida aburrida y larga. ¡Qué gloria hay en morir viviendo! ¡Qué gloria hay en morir arrodillado a dioses prepotentes!

 

Pero...¡ay, madre! No te preocupes. Me da igual que mi nombre no se relate en la Ilíada. Me da igual que los clásicos olviden mi nombre. Que quede reducido a la absoluta Nada. ¿Acaso merezco yo más privilegios? ¿Qué privilegios merecemos en realidad, cojones? ¿No te parece suficiente privilegio haber florecido el jardín de la tierra sin permiso? ¿No es suficiente privilegio inventarnos un sentido a la existencia? ¿De qué sirve las glorias que me ofreces? La rutina es el sarcófago a medida. ¡Métete! ¡Métete! ¡Es lo que dice Homero! ¡Es lo que dicen los dioses! ¡Y a mí qué cojones me importa lo que digan los dioses u Homero! Citar tanto a los demás me parece un insulto. Una negación de la evolución del pensamiento. Si citamos, validamos. Las pinturas rupestres de Altamira hablan más que cualquier cita. Pero, tú qué vas a saber, si los dioses todavía no han oído hablar de cromañones. Ni mucho menos de dinosaurios.

 

Me pregunto tantas veces el porqué de tu naturalidad al enviarme a la muerte. Pero es entonces cuando caigo en la cuenta de tu rendición al cansancio. Ya no eres la que se rebela contra aquellos que quieren adueñarse del Olimpo. Ahora tú eres sólo una sierva. Y me empujas a la muerte al igual que te empujas a la mentira. Ay, los dioses no paráis de pagar las culpas con vuestros hijos mortales. Y los hijos, como yo, deben partir a Troya. Sin rechistar. Sin cuestionar. Siendo agradecidos. Agradecidos del destino que te dan y renegando del qué podría haber sido.

 

"¿Y qué tengo que decirte, madre? ¿Qué debo decirte? ¿He de ir a la muerte con sonrisa vacilante? ¿He de poner en el estante el trofeo del mártir? ¿Vivir para hacerte feliz, madre? ¿Debo amamantar al ruiseñor que recibe al sol con su réquiem en sus rayos? ¿Debo amamantar la consciencia o el sueño de los necios? ¿He de partir a Troya para pagar tu deuda con el mundo?"  

 

¡Te niego, madre! ¡Te niego las mil veces con sus noches y días! ¡Mi corazón es parte de Andrómeda! En este lugar las montañas son patrimonio histórico. Los árboles, dinastías. Nubes y ríos, autobiografías. Vacas, cerdos y gallinas levantan parlamentos. Pájaros y peces, tótems de sabiduría. Qué no. Qué no. ¡Qué te tiro el reloj! ¡Fuera el reloj! ¡Adiós al reloj! ¡Nunca llegué tarde! ¡Siempre llegué en el momento exacto! ¡Qué esto no es Andrómeda! ¡Qué no hay madriguera! ¡Qué el conejo está tocándome! Andrómedaconejorelojpecespájarosgallinascerdosvacasríosnuvesárbolesmontañas...montañas. montañas. montañas.montañas.montañas.

 

Aquí me quedo

A H O G Á N D O M E

 

RECONCILIACIÓN CON LA NADA

 

¿Por qué? ¿Por qué no tendré yo un Dios? ¡Eh! ¿Por qué? ¿Por qué no lo solucionaré yo todo con esa estúpida compasión que tiene la gente hacia el sufrimiento? ¡Estáis enamorados del sufrimiento! ¡SUFRIR! ¡SUFRIR! ¡SUFRIR PARA DESPUÉS...! ¿DESPUÉS? ¿DESPUÉS? ¿QUÉ PUTO DESPUÉS? ¿El después del ciervo? ¿ El después de la mosca? ¿El después del fénix? Soy un fénix y no me había enterado. ¿Es eso? ¿Soy tan necia que pienso que soy cuando en realidad llegaré a ser? ¿Llegó a ser el chorizo? ¿Llegó a ser la flor arrancada? ¿Llegó a ser...? Esto es el después. El único después. El después de pensar en el después. Toda la vida pensando en el después. El después es la mentira que niega el tiempo. Negáis la nada por miedo. La Nada nos invade con ángulos geométricos. La Nada lo niega todo. La Nada nos niega a nosotros. Nosotros inventamos el orden. Nosotros inventamos los ángulos. Nosotros inventamos lenguajes. Nosotros le dimos un nombre al miedo. La Nada nos come. La Nada nos congela. Y yo soy más pequeño. Soy más pequeño que el lenguaje. Y el lenguaje se hace pequeño con la Nada. La música se hace pequeña con la Nada. El Universo es pequeño con la Nada. Hasta el bestseller de vuestro Dios es pequeño comparado con la puta Nada.

 

"¿Cómo sabrás Nada? La Nada la imaginan con moral. ¡Con moral! Pobrecitos. Pobre de ellos. Es un chiste. Un chiste que no pilla ningún humano. La ingenuidad del niño nos acompañará toda la vida. ¡Y la moral! La moral con sus plumas y sus lentejuelas, haciendo constancia de estar presente. Brillando como el sol de las civilizaciones. Confundimos nuestras mentiras con la Nada."

 

KINDER SORPRESA

 

La Caída del Muro la comparo con la desgracia de lo que yo llamo: La Ley del Huevo Kinder. Mientras decides qué lado comer primero, la sorpresa seguirá dentro. Y la sorpresa no sólo es el juguete mismo, sino también la necesidad de comprar otro Huevo Kinder. El Muro cae como caen los Huevos Kinder. Por la gula, el ansia y la necesidad de tener otro igual. El Muro cayó sin equilibrio. Los Huevos Kinder se comen sin equilibrio. Ahí está la sorpresa. Ahí está el verdadero Huevo Kinder.

 

EN LOS MUNDOS DE LEONORA

 

Rasgó

la piel desde la nariz    hasta las orejas

brotó

del rostro el rojo    no de sangre     no de carne

pigmentos de pared

          el cuadro

vomitó

las raquetas   la mesa   los espontáneos

          morados

fusiló

de sus orejas   pájaros

floreció

de su vientre  esfinges medievales

y observó

bajo la mesa al muerto pájaro

mientras jugaban al ping pong     las damas

con su cabeza.

 

OTRA RECONCILIACIÓN IMPROPIA

 

¡Nada de agua! 

- yo quiero venenos -

¡Nada de aire! 

- yo quiero astros - .

 

 

Vanora Miranda

 

 

Género al que pertenece la obra: Poesía
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