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Biblioteca de la Universidad Complutense de Madrid

Sábado, 24 de octubre de 2020

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POR OLVIDARTE LA TOALLA

 

me olvidé la toalla

mi existencia parecía ser terreno provechoso para nuevas vías de circunvalación:

debía ser demolida. Ford Prefect me negó acogerme al autoestop

nunca alcancé la nave de Vogones

antes de convertirme en una especie de autopista galáctica,

pensé en un deseo como si hubiera una lámpara

sabía de la existencia del Pez babilónico

huí a las paredes de mi antiguo Instituto, a encontrarlo entre sus ladrillos,

las confidencias de antaño. Ni rastro del dichoso Pez

nada para dar de comer al oído un banquete de tu dialecto

el cerebro sólo se manifiesta en instantáneas

me acordé del hombre recogiendo sus calzoncillos de la alcantarilla sentadas ella y otra yo

en aquel banco que abandonaba ahora con esperpento espíritu

dejaba la Plaza con una derrota. Posé sobre mí el cuerpo de Aníbal, Alejandro Magno, Juana de Arco, Catalina de Erauso, Napoleón, Hitler, Osama bin Lade

fui cargando con mi derrota y con las suyas todo el camino

paquete de chicle motorizado N20

la respuesta definitiva era para mí en esos momentos el jodido 69

como lo sería mi respuesta a la Tierra Baldía del pestilente de Eliot

un puto 69

las supercomputadoras, rígidas ellas como su arquitecto, se hacían las expertas al bridge descomponiéndonos en confusión inorgánica

el dolor es un número primo, divisible por sí mismo

la respuesta definitiva nunca fue compuesta

sin embargo, sigo con el peso de mi personal carga

aleteo de ballena. mordedura carpintera

subyacen a mis pies ratones pandimensionales recriminando mi falta de postura ante las circunstancias

y yo les respondo: 69

habría que responderle eso a la derrota

una y otra y otra vez. hasta que se espante del orden

hasta que se canse de aplastar a Kansas

el cosmos necesita una autopista nueva, no preguntará dos veces

y desisto del Pez. siempre me dejo cosas perdidas por ahí

Madrid es la oficina de mis órganos perdidos

ese Pez traductor indispensable, víscera de mi ser, como la cárcel lo es de la verdad humana.

aterrizar en tus propios pañales, sin monitores de emergencia

el Rialto es la Sábana Santa de su rostro

y yo me quedo sin casa, sólo de regalo una Torre Pisa de derrota

hacer camino a la galaxia, dejando mi materia siendo autopista

Maat, cuando calibres el peso, espero que sea plomo

y el Minotauro devore definitivamente el corazón

todo esto te pasa saco de mierda por olvidarte la toalla

recuérdalo algún día: ¡lleva la toalla!

 

ameba huérfana de citoplasma,

ameba minusválida

dialmerte en arenas marmóreas de playas santraginuas

ser la falta de ortografía


Vanora Miranda 

 

Género al que pertenece la obra: Poesía
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