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Biblioteca de la Universidad Complutense de Madrid

Sábado, 24 de octubre de 2020

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EL CONCIERTO CAMPESTRE

 

basta ya. te hablo a ti, bastardo. malnacido. no busco réplicas

ay, capullo, qué bien sienta tocarte los cojones en blanco

sacar mi carnero volador, el castor alpinista, la grulla velociraptor

meterme tan adentro el crucifijo que pase semanas eructando su forma

 

Padre, ay, Padre, ¡despierta de tu siesta eterna! ¡despierta, cojones!

que vengo a confesarme, a confesar sin medias tintas

nada de eso de sentir culpa, nada de eso de sentir vergüenza,

vea usted, Padre, que vengo restregando mi muslos por los bancos de la Iglesia

¡y nada, Padre! ¡absolútamente nada!

he decorado mis muslos con las cicatrices de TU Cristo, haciendo marcaje de heridas

usando de colonia mi sangre, haciendo del 0.9% de su hierro jacintos tetraesféricos

¡he querido dar de comer a los jabalíes! ¡les dejo el aceite de hachís en las esquinas!

sí, Padre, sí, quiero que laman mi hachís como helados derritiéndose en plena canícula   

ketchup Heinz en plena condescendencia con las francesas patatas fritas

 

he clavado la espada en el altar, acto seguido circunscribo con su pomo el clítoris

bendigo con placer los triángulos que guardan hasta sarcófagos egipcios

el mundo está invertido a alguna hora del día, las pirámides no miran al cielo

siempre fue el descenso, descender como cabezas de meteorito

 

por eso lo he bendecido, Padre, por si acaso descender es apelar por las alas

no sin antes frotar orejas, manos, cara, pelo, brazos, senos, en el altar atormentado

ofreciendo placer a las lágrimas policromadas, al hielo de las piedras históricas

elevar el gemido a toda esa mierda de la santidad latina

 

los tambores de África tañen con los espasmos drum and bass, so does my body

atragantando aire y viento con mi ropa, rasgarla con los dientes para hacer con ella el vino

tirarme al suelo e interpretar El Sueño de Coubert con mi propia fatalidad

cazar el aleteo del loro, cogerlo entre mis manos, restregarlo entre mis senos

pasar con su cabeza el lado fronterizo hacia mi oasis

¡eso es lo que yo hago con el loro, Padre!

 

¡le llevo al campo! ¡a desdibujar con los versos a Spencer!

¡a quién coño le pone un pastor con ovejitas salvajes!

¡sé carnero, cojones! ¡sé carnero volador! ¡helicóptero! ¡fábula gaélica!

¡cómo pueden ellos masturbarse con margaritas! ¡cómo pueden hacer del tallo el sol!

a mi me queman las estatuas martirizadas, bancos, columnas, confesionarios

le he dejado mi hachís en las rejas de este supositorio, Padre

quiero que me huelas, que esnifes mi fragancia más natural como la más pura de las cocaínas

y si te apetece, que me acompañes en mi danza primitiva

que desnudes tu negro y pueda verte la polla

quiero chuparla la fe, la confirmación, la comunión, rebautizarla

no precisaremos de égloga navaja, ni silva estropajo

haz de mí una Zapaquilda, sé en consecuencia un Misifú

araña mis brazos, muerde mis gluteos y piernas

restriega el prepucio por cada esquinita de un banco

y oremos lentamente usando los sexos como panes, cuerpos de Cristo

querer crear del mundo el jardín del amor, Padre... ser puro Jardín del Amor

no distinguir ya la materia de la galaxia, desprenderse ...

 

¡estoy dispuesta a ser ciega! ¡ser la memoria el genio de pintura!

he esculpido en el pulmón los solsticios, el equinocio de su pupila contra la mía

cómo pasó su escoba en caricias, un árbol dejando caer hojas en mi espalda

cuajándome, dejándome quebrada de columna como una simple crema catalana

disfrutar de que una batidora dé vueltas con sus cuchillas en el clítoris

 

pero qué te voy a decir yo a ti, Padre...

las vidrieras son el escenario bucólico, las gárgolas sus preciadas ovejitas

me da igual lo que digas al respecto, voy hacer la araña en el suelo

raspar la epidermis en el empedrado imaginando sus pezones

sentir La Piedad por vía intravenosa al ver su pincel empinado

hago de él el caballo de Calígula

 

confieso, Padre

confieso, quiero, quiero ...¡ser Mesalina!

sí, Mesalina sólo de su polla, envenenar sus sentidos con mi saliva

la vampira que sepa morderle bien de los huevos

que escriba como un Claudio acabado que le maté a polvos

envenenado por la simple y mísera lujuria

confieso, Padre

disfrutar de esta lujuria desenfrenada me hace alejarme del suicidio

aplicar una fórmula a la raíz cuadrada, elevarla al cubo

 

¡quiero que baje un péndulo con la forma de su polla!

¡que lluevan pastillas para la tos con la forma de su polla en la piscina de Tiberio!

¡que la guitarra fuera su polla! ¡que la lira fuese su polla!

¡que el cerezo es su polla! ¡que los edificios son su polla!

 

el corazón es su rostro

 

Padre, no hablaré más, ya es suficiente

sólo confieso una cosa más: saldré de aquí y necesitaré follarme Tu templo

me iré a la puerta, orinaré mi nerviosismo, y utilizaré mis dedos

velocidad arena en el desierto, siendo puro viento de dunas

introducirme el cráneo de la Virgen María haciendo de pene

 

y bajaré las escaleras

orgullosa de mi hallazgo sexual

sin necesidad de que Confucio me advierta del desequilibrio

Ku Ku ... Confucio aburre

 

ojalá les dé por el vicio sexual

amén


Vanora Miranda 

 

Género al que pertenece la obra: Poesía
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