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Biblioteca de la Universidad Complutense de Madrid

Sábado, 24 de octubre de 2020

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LLORO APÓCRIFO DE MARÍA MAGDALENA

 

Voy a empezar a pensar que fue mi voz la que se enamoró de él. Fatiga aprisionar una voz que te acompaña toda la vida. Aprisiono a mi voz como hicieron con Segismundo. Condeno mi razón a un sueño eterno. ¿Soy yo o Freud quién quiere dejarle en el desayuno de las frustraciones sexuales? Me haré un dedo y tendrá su cara. Chuparé otra polla y tendrá su cara. Recitaré un verso y tendrá su cara. Nada tiene de baboso verso nerudiano el amor. El amor está lleno de espantapájaros martirizados.

 

Yo llevé el cántaro a rebosar de agua para quitarle el sudor del llanto. Abrazaba el fruto del vientre de su madre a cada caricia permitida. Lamía a escondidas por las noches cada una de las espinas de su corona invisible. Me perdía entre sábanas con vistas al Paraíso. Con el Ojo de Horus ronroneándome la tripa. Orfeo esperando nuevas instrucciones en la tabla de planchar. Pocos minutos después de las genuflexiones apostólicas, él acudía sin recelo a la liturgia del coño. Yo sucumbía a su catolicismo pollíl. Hacíamos disciplina de los versículos babilónicos.

 

Sudaría con él la sangre

 

¡Oh, sí, TÚ bien lo sabes!

¡Sudaría con él la sangre!

¡No es suficiente con llevar el peso del patíbulum!

Pues,

¡sudaré con él la sangre!

 

Pero...

 

María Magdalena,

¡puta!

en las escrituras

jodida puta de Cristo

ya me lo creo ,

me lo creo

voy por la Calle Montera

con aroma de puta

espuma en el estómago

lefa en la lengua

moral ovarios metalizados

Almagro

Núñez de Balboa

Cortés

Pizarro

Cabeza de Vaca

conquistas

 

Fui la puta de vuestro profeta. Que os quede claro a todos. Obtuvo versos de mi lengua. Que no me borre el nombre con su descaro. Ni la piel con su hojalata. Tantas veces cantó el gallo, tantas veces me negaste. Me quedo con el cántaro. Me quedo con el sudor de su llanto. Perdida en la multitud de los apóstoles. Me quedo con el arameo sintáctico y las sobras. El pan y el vino de sus bipolares promesas.

 

Nuestra historia yace bajo una carpa de circo como la Biblia. Y ya es tarde para decir que íbamos faltos de equilibristas. Hace una semana que su cuerpo crucificado se confunde con una cucaracha gigante en el Gólgota. Murió como rey de los judíos. Yo ya no sabía si era el ladrón o el asesino. Me eché como loba capitolina entre los centuriones para ganar en lucha de subasta su túnica. Ya estaban sus apóstoles para envolverle en lienzo. Para darle a SU rey la mejor de las sepulturas.

 

Elephante Púrpura

abisinio del mar

huevo impertérrito

gacela corvada

mástil zanahoria

situs inversus craneal

¡bombilla alérgica!

 

TRANS GÉ  NI   CO

 

petulante abono

pueril cencerro

chufa sifilítica

garrapata bizca

piojo perfumado

rata cocainómana

hierro duende

 

ME AN DRO

 

Más te vale que te contentes con la gracia que te ha otorgado el profeta, dicen por la calle. Siente el gozo de la ruta espermatozoidal, mismísima descendencia de Rimbaud, corriendo por tus trompas de Falopio. El rey de reyes comió de tu coño. Espera él como gallardo Atlante una resurrección de mi paraguas. Que pegue el aroma de sus pestilentes flores en las estrellas, galaxias y cinturones. Que me arrodille a la humillación de las piedras. Que le ponga de epitafio un eslogan de mercado: Gutenberg regularizó la lengua por mi verso.

 

Cuándo

Cristianos

cuándo

os daréis cuenta

tan pronto

sepultáis un Cristo

vuela

el salvador

 

Óyeme

perro

Pedro

serás el primero

en poner

la primera

piedra de

mi Templo

 

 

Género al que pertenece la obra: Poesía
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