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Biblioteca de la Universidad Complutense de Madrid

Martes, 7 de diciembre de 2021

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COSENO HIPERBÓLICO DE X

 

He apuntado al centro de la vida 

aunque eso implique pisar cadáveres y cráneos 

el único prostíbulo posible es la propia Naturaleza 

y el ataúd entender que buscar la salvación es de un puritanismo insoluble e insolvente 

pretendemos simplemente fingir el vuelo del águila para hacer tangible lo presente 

mírame, amigo, no soy una mujer que busque la verdad en los ojos de su progenie 

ya pueden beber las gacelas leche muerta o disolvente 

o el emperador ahorcarse con su toga antes de que las cosechas acechen 

como si fuera tan fácil deshacerse de las hipotenusas y parábolas 

mi presencia aquí no es precisamente hacer vela de mis armas

ya sé cómo aniquilar la soledad a base de ofrecer pesebres 

cómo devolverle a la noche su lugar en la Teogonía 

que el mundo tome como dádivas las hojas de los otoños mensuales

no, amigo, no necesito ni a los paralíticos ni a las ancianas 

necesito mi propio carro lleno de salchichas y al niño de Vallecas 

mis ciento y cincuenta páginas de honestidad en la cama relatadas por un escritor ruso 

conseguir que me penetren el Guernica y las obras enteras de Hans Baldung Grien

reconciliarme con el lenguaje matemático reconociéndome en la integración indefinida 

eliminar de las enciclopedias los huesos sépticos o el maíz dulce de las cloacas 

como propósito de año nuevo prometí confesarme a la postal de Isabel de Farnesio

y las experiencias más cercanas a la mística han sido sucubir al Tai Chi-Chi Kung 

como hacerme la filósofa francesa aplicando los ciento doce géneros estéticos 

para transformar la muerte a un icono irótico envidiado en el mundo de la pornografía

o pasearme entre los siete círculos con total impasibilidad 

he decidido ponerme la máscara de la cabra para construir con la imaginación la arquitectura 

que haga catenaria entre la espada de Damocles, la Tizona y la Colada 

dejar que los poros supuren óleo y aguarrás sin ser capaces de quedarse mudos y sordos 

la eternidad es la única que puede permitirse esperar 

y yo he decidido ser mi propia mujer cananea repartiendo dones y bendiciones 

retando a los apóstoles a que prueben con el vino las treinta monedas de Judas Iscariote 

hacer del año un eterno juicio a Paris mientras cabalgo a lomos de la nariz de Pinocho

masticando entre los dientes las oscuras magnolias de un vientre aristotélico.  

 

 

Género al que pertenece la obra: Poesía
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