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Biblioteca de la Universidad Complutense de Madrid

Domingo, 20 de septiembre de 2020

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Se acabó el amor

El sueño de cuento de hadas, de encontrar el amor para toda la vida realmente está desapareciendo.

El mantener un matrimonio con “buena salud”, requiere esfuerzo y dedicación por parte de ambos cónyuges de la pareja siendo, la monotonía, la falta de comunicación, la infidelidad, la falta de tolerancia en las relaciones, etc., una de las peores amenazas del matrimonio; de ahí que muchas de las parejas acaben divorciándose y uno por cada lado.
El poner fin a un matrimonio de manera legal, con la ayuda de abogados de familia, actualmente ya no es un tabú, al igual que volverse a casar; por lo que hoy en día es muy habitual el ver y conocer a gente casándose en segundas nupcias, e incluso en terceras y cuartas.
El divorcio es un tema bastante complejo que engloba muchos ámbitos de la vida y en donde no solo influyen los factores personales o de ambos cónyuges, sino también factores ambientales, laborales, sociales y económicos.
Existe una tremenda confusión entre lo que hoy se puede considerar como amor y lo que es el enamoramiento. Mucha gente piensa que amor y enamoramiento son términos sinónimos, pero lo cierto es que expertos en el tema consideran un error este tipo de creencia.
En muchas ocasiones el enamoramiento es el punto de partida del amor. A través de él, muchas personas obtienen la energía necesaria para empezar a crear nuevos lazos, nuevos sentimientos hacia la otra persona, que serán en parte muy necesarios en momentos de crisis.
El amor es una emoción compleja en la que se ven involucrados fuertes sentimientos de afecto, ternura, sensaciones placenteras y bienestar.
Una relación amorosa pasa diferenciarse varias etapas: Atracción, cita, enamoramiento y el amor verdadero.
Si las parejas logran superar las diferentes etapas o fases, es cuando deciden compartir la vida de manera conjunta, aunque en muchas de las ocasiones esta relación no es para toda la vida, llegando al divorcio.
El divorcio es uno de los procesos judiciales más solicitados por los españoles. Es la disolución del vínculo matrimonial que en su día dos partes contrajeron.
Gracias al divorcio, los cónyuges tienen la posibilidad de volver a contraer matrimonio por la vía civil.
Uno de los requisitos que establece la ley para poder acogerse a esta medida, es que como mínimo hayan transcurrido tres meses desde el momento en que produjo la unión matrimonial.
El divorcio implica que ambas partes pierden todos los derechos y obligaciones que se generaron en el momento que decidieron contraer matrimonio, es decir, todo lo relacionado con pensiones de viudedad, derechos sucesorios, obligación de prestación de alimento, el deber de ayuda y fidelidad, entre otros derechos.
El acuerdo de divorcio no exime a ninguno de los cónyuges de las obligaciones con respecto a los hijos. Ha de tenerse en cuenta que dichas obligaciones también deben de cumplirse aún cuando no haya existido matrimonio entre ellos.
Entre los diferentes tipos de divorcios existentes destacan: el divorcio contencioso y el de común acuerdo.
El divorcio de común acuerdo es rápido, sencillo y mucho más económico debido a que ambas partes de la pareja llegan a un entendimiento común, por lo que no se precisa de sentencia judicial. Ambos cónyuges están de acuerdo en disolver el vínculo matrimonial que los une y es obligatorio el establecer un convenio regulador en el que quede reflejado todo lo relativo al reparto de bienes, como van a quedar establecidas las relaciones con los hijos si los hay, las pensiones de manutención, etc.
En el divorcio contencioso, cualquiera de las parte puede presentar la demanda de divorcio sin necesidad de alegar causa alguna. No existe común acuerdo entre ambas partes y dicha demanda no va acompañada del convenio regulador, por lo que será la figura del juez quien determine los detalles relacionados con la situación en la que queda cada cónyuge.
El divorcio contencioso exige un proceso mucho más largo, laborioso y costoso ya que ambos deben de contratar un abogado y procurado por separado; mientras que en el divorcio de común acuerdo un mismo abogado de familia puede ser compartido por amabas partes.
Una vez que el vínculo matrimonial se disuelve, y la sentencia sea firme; los cónyuges pueden volver a casarse de nuevo si lo desean e intentar ser felices.

Género al que pertenece la obra: Narrativa
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