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Biblioteca de la Universidad Complutense de Madrid

Martes, 11 de agosto de 2020

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Las razones por las que Dinamarca se ha convertido en el destino matrimonial preferido

Solución perfecta para conseguir la nacionalidad Europea.

"Me caso en Dinamarca" se ha convertido, desde hace unos años, en la frase perfecta para aquellas personas que sufrían los problemas de la burocracia española con respecto a los matrimonios: tiempo, paciencia y una infinidad de documentación son algunos de los requisitos que se encuentran detrás de una decisión tan importante y especial para una pareja, decisión que debería ser, por tanto, ajena a recuerdos negativos como grandes esperas no escogidas. Por esta razón, Dinamarca se convirtió en un destino perfecto: la escasez de documentación, el reducido tiempo de espera y, cómo no, el atractivo que el país ofrece como destino turístico, fueron las claves para que esto ocurriera. Pero... ¿En qué consisten estas ventajas exactamente?
Cualquiera puede casarse en Dinamarca
Podría pensarse que este reducido tiempo de espera solo se aplicaría a unos pocos, sin embargo, lo mejor de contraer matrimonio en este país europeo es que casi cualquiera puede acceder a este tipo de contrato, y es que las exigencias para los que quieren casarse en Dinamarca son mucho menores que las que son pedidas en España:

  1. Ser mayor de edad.
  2. No encontrarse en una relación con ninguna otra persona.
  3. No ser familiar de la persona con la que va a casarse.
  4. No contraer el matrimonio por razones equivocadas, como el permiso de residencia permanente.
  5. Tener permiso de residencia en la Unión Europea.
  6. En resumen, lo que se necesita para contraer matrimonio en Dinamarca son básicamente dos cosas: que la unión sea real y ganas de que la situación entre la pareja se regule a través del matrimonio.


La opción rápida... ¡Y segura!
La unión entre dos personas no debería verse truncada por largas esperas burocráticas, o la necesidad de obtener un sinfín de documentos para probar la veracidad de las intenciones de ambos cónyuges, o el género y la procedencia de ninguno de los enamorados.
Normalmente, los problemas comienzan cuando las autoridades (tanto en España como en otros países europeos) se predisponen a demostrar la veracidad del matrimonio, alargando la espera hasta incluso un año desde el comienzo de la tramitación burocrática relacionada con la unión legal. Y si este es el primer problema, el segundo llega cuando la documentación necesaria se demora más en validarse y expedirse de lo que se desearía, sobre todo en los casos en los que uno de los contrayentes es extranjero.
Además, toda la tramitación puede realizarse tanto vía online como vía postal, por lo que la comodidad a la hora de realizar los diferentes trámites aumenta, dado que no es necesario personarse en ningún ayuntamiento danés hasta el día en el que se da el “sí quiero”.
Casarse en Dinamarca supone un giro de 180º de esta situación: si bien la nueva Ley danesa de 1969 relativa a los matrimonios endureció la situación, se trató de una ley que solo afecta a aquellos que deciden casarse por los motivos equivocados y que sigue permitiendo que aquellas personas cuyas intenciones son sinceras encuentren una solución en este país.

Una boda con encanto

La atracción que Dinamarca provoca en aquellos que desean casarse en este país en lugar del propio no se debe tan solo a la rapidez burocrática y la facilidad de la obtención de la documentación, sino que Dinamarca es capaz de enamorar por lo que es capaz de ofrecer como país.
Dinamarca no solo es conocido por sus bodas o por ser ese país al norte, sino que también es memorable por los paseos por el canal de Nyhavn al atardecer, cuando la ciudad cambia de colores, o por sus preciosas islas, como Selandia, capaz de transportar a cualquiera a la época vikinga por sus tonos y sus paisajes.
Quizás en un futuro todo el mundo pueda casarse en cualquier país bajo las mismas circunstancias que en Dinamarca, donde la sinceridad de la unión prima sobre la burocracia, pero, hasta entonces, habrá que permitir que paisajes increíbles, comidas típicas como el smørrebrød o la ausencia de largas esperas hablen de estas bodas a través de fotos y vídeos difíciles de olvidar.

Género al que pertenece la obra: Narrativa
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