Ir al contenido

Biblioteca de la Universidad Complutense de Madrid

Viernes, 18 de septiembre de 2020

Inicio | Secciones | ¿Quiénes somos? | Equipo E-Innova | ¡Publica con nosotros! | Revistas culturales

El sueño de la razón no produce monstruos

En 1799, el pintor español Francisco de Goya realizó uno de sus más famosos grabados en aguafuerte y aguatinta, correspondiente a la serie "Los caprichos". Esta obra, considerada por algunos como el inicio del surrealismo, ha recibido varias interpretaciones filosóficas. Algunos autores consideran que el significado del grabado trata sobre cómo la razón libera sus fantasmas durante el sueño a través del subconsciente. Otros, sin embargo, afirman que Goya deseaba plasmar todos los monstruos de la sociedad en su obra, situando a la razón por encima de las tinieblas de la ignorancia, idea muy característica del pensamiento ilustrado.

(Imagen) Grabado de Goya.

 

El monstruo de Kekulé

Figura 2 - Viñeta representando a August Kekulé.

En el siglo XIX, el químico alemán August Kekulé sentó las bases de las teorías actuales de la Química orgánica actual al proponer la estructura del benceno, con forma de anillo. En sus explicaciones posteriores, Kekulé afirmó que pudo desentrañar dicha estructura después de quedase dormido enfrente de una chimenea. Esa tarde, adormecido, el químico originario de la ciudad de Darmstadt soñó con una serpiente de fuego que se mordía la cola. Después de mucho trabajar y pensar sobre diferentes posibilidades estructurales de esa molécula química, el sueño de su razón no produjo monstruos, parafraseando el grabado de Goya, sino una de las revoluciones más importantes en la historia de la Ciencia en general, y de la Química en particular.

 

La brillante idea que ganó un Nobel        

¿Cómo se produce el razonamiento, cómo podemos pensar, meditar y hallar una respuesta sobre algo, tal y como hizo Kekulé? La respuesta comenzó a desentrañarse a principios del siglo pasado, con las aportaciones de uno de los neurocientíficos más importantes, el español Santiago Ramón y Cajal.

Este investigador propuso, al contrario de las teorías aceptadas en la época y propuestas por el científico italiano Camillo Golgi, que el sistema nervioso seguía el mismo patrón que el resto de tejidos de los organismos vivos, es decir, estaba constituido por unidades estructurales y funcionales independientes (las neuronas) conectadas entre sí. Antes de Cajal, los neurocientíficos de la época creían que el sistema nervioso seguía una disposición en forma de red, debido a los grandes problemas que había para teñir y observar de manera correcta este tejido.

Figura 3 - Viñeta de Ramón y Cajal.

Cajal, aplicando el método de tinción que Golgi había desarrollado años antes, pudo observar por primera vez el tejido nervioso como una complicada estructura formada por neuronas que, cercanas unas de otras, enviaban mensajes químicos entre sí (lo que se conoce como "sinapsis"). Estas ideas revolucionaron de tal modo la Ciencia que Cajal, junto con Golgi, recibió el Premio Nobel de Medicina y Fisiología de 1906.

 

2012: el año de la Neurociencia    

Este año, conmemoramos el Año de la Neurociencia en España, gracias a la proposición no de ley aprobada dos años antes en el Congreso de los Diputados, por iniciativa de la Sociedad Española de Neurociencias. Esta declaración ha impulsado la celebración de múltiples actividades de divulgación científica relacionadas con el cerebro y las investigaciones en Neurobiología. Esta rama de la Ciencia continúa buscando respuestas a las más inimaginables preguntas: ¿Por qué actuamos de una manera o de otra? ¿Existe tratamiento para enfermedades tan devastadoras como el Alzheimer o el Parkinson? ¿Cómo aprendemos? ¿La diferente entre la conducta de una persona violenta y una pacífica es tan sólo genética o influye el ambiente? ¿Dónde está el secreto de la voluntad?

Aunque aún quedan muchas preguntas por resolver, hay una cosa clara. La creatividad de Kekulé para desentrañar la estructura del benceno no puede considerarse como un hecho aislado. No sólo fue producto del sueño el dar a luz uno de los pilares básicos de la Química actual, igual que no fue únicamente el azar el que llevó a Fleming a descubrir la penicilina. Estas invenciones no dependieron de la suerte, ni siquiera de las particularidades subjetivas de estos científicos. Kekulé, Cajal y luego Fleming necesitaron de años de estudio y formación académica para llegar a ser quienes fueron, estimular sus conexiones nerviosas para poder aprender más y reflexionar ante hechos que hubieran pasado desapercibidos para el resto de la Humanidad.

 

Para saber más

 

 

Bookmark and Share


Logotipo de la UCM, pulse para acceder a la página principal

Copyright © 2017 E-Innova

ISSN: 2172-9204