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Biblioteca de la Universidad Complutense de Madrid

Sábado, 17 de abril de 2021

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¿Por qué es tan importante que mi hijo/a lea y por qué él no ha de verlo así?

(*) Para la correcta visualización del artículo recomendamos su descarga en versión PDF.

Hoy en día a nadie se le ocurre plantearse el porqué de leer. Leemos porque es "lo que hay que hacer" y no porque de verdad queramos; o, al menos, es eso lo que les ocurre a los niños en un principio.

 

Leer es bueno. Leer te ayuda a mejorar tu ortografía; te ayuda a expresarte de mejor manera; te ayuda a saber más cosas sobre el mundo; te ayuda a desarrollarte; a ver las cosas desde otro punto de vista... todas estas son buenas y sensatas razones, las puedes escuchar en cualquier tertulia, sin embargo yo nunca he leído por eso...

Tal vez sea porque a mí verdaderamente me gustaba leer, y tal vez a mi me gustara verdaderamente leer por la simple y llana razón de que (por lo menos yo creía) leer salía de mi. Y es esto lo que hemos de buscar en nuestros niños; que lean porque quieren, como necesidad intrínseca, que lean porque nosotros sabemos que es importante pero procurando que ellos no lo vean de ésa manera, que ellos no lo asocien con una obligación porque sólo leerán de verdad si leen por gusto, sin ser conscientes de su importancia.

Por otro lado, leer te abre los ojos. O, por lo menos es eso lo que nos dicen siempre y lo que muchos de los que nos dedicamos a pensar y reflexionar sobre esto, opinamos. Sin embargo, nunca nos planteamos por qué leer nos abre los ojos. Lo vemos como algo estático, como algo que se da así, ocurre y ya está. Pero tal vez no sea así, tal vez para que leer abra los ojos, tenemos que partir de cierta base. O sino, vean este ejemplo: a los niños les gusta el fútbol, les ha gustado siempre y sean más o menos diestros en el mismo, siempre están deseando jugarlo. Sin embargo, para las chicas, muchas veces no es así, ¿por qué? Pues, como ustedes ya habrán concluido, porque los chicos están acostumbrados a ello y más o menos saben cómo hacerlo, hecho que no ocurre con las chicas. Por otro lado, ¿por qué a las chicas les gusta saltar a la comba? Pues porque lo han hecho más veces y, más o menos, lo dominan. Bien, pues obviando el tópico que este ejemplo supone, vemos que se requiere cierta experiencia hasta para jugar, hasta para nuestro tiempo libre. Entonces, es fácil hacer cierto paralelismo y concluir que para disfrutar de la lectura hemos de partir de dominar la lectoescritura, de comprender ciertas ideas de nuestra cultura, de tener cierto vocabulario, de saber escoger qué libros leer... es decir, si le damos Shakespeare a cualquier niño pequeñito, entonces, prácticamente seguro, no lo va a disfrutar.

 

Pero ante todo, definamos objetivos ¿cuáles son las metas que buscamos alcanzar?, ¿qué entendemos por que nuestros hijos lean?

Conseguir que nuestros hijos lean no es una cuestión meramente académica; esto es lo primero que tenemos que analizar.

Lo primero os sonará: "si tú lees, ellos leen". Puede parecer una frase "muy trillada", pero es que es muy cierta. Evidentemente partimos de la base de que un niño disfruta más o se siente más cómodo con algo que le es familiar; a un muchacho o muchacha, o incluso bebé, le es mucho más fácil manipular un libro si en su casa puede encontrarlos, y una vez manipulado sólo hemos de utilizar esa primera curiosidad innata para llevarles a que se adentren en sus páginas. Además, no hay mejor forma de empezar a leer que "establecer momentos", ¿a qué me puedo referir con esto? Pues que aparte de haber un momento para cepillarse los dientes y otro para ver la tele o comer, pues que haya uno para leer un ratito, también es muy bueno. Nunca hemos de olvidar que los hábitos pueden ser muy fuertes, y que hay que crearlos para que sean favorables. Una vez creado un hábito es bastante complicado que este desaparezca.

Aunque todo lo dicho es muy importante, también hemos de tener en cuenta que una vez pasada la curiosidad inicial, ésta ha de ser renovada; no podemos permitir que dejen de ver a los libros como "amigos", porque crear un hábito es muy difícil, como decíamos antes, y más aún, modificarlo. Para ello es imprescindible pensar qué libros les pueden gustar a nuestros hijos/as, puesto que al principio ellos no saben elegir bien y si sus primeras experiencias no son favorables, entonces nos costará más acercarles a ellos. Pero, ¿cómo elegimos el libro que mejor se adapta a las necesidades y gustos de nuestros niños/as? Lo primero, conociéndoles, y lo segundo, teniendo en cuenta que no hay reglas universales para los gustos ("para gustos, colores"), pero que puede ser bueno tener algunas pautas en cuenta. Algunas de estas pautas serán propuestas en el próximo número de esta revista en esta sección.

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