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Biblioteca de la Universidad Complutense de Madrid

Sábado, 11 de julio de 2020

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Por qué suspenden nuestros hijos y cómo ayudarles

El mes de junio es un gran mes para muchos; empieza el verano, bendito periodo vacacional lleno de vacaciones, piscinas, playas, campamentos... Pero, para muchos otros, supone prolongar el curso hasta el temido septiembre. ¿Por qué? Por algunos "insistentes" suspensos.

 

La primera reacción ante un o unos o muchos suspensos de un hijo suele ser el enfado, el castigo, el grito... si, todos lo hemos hecho alguna vez, pero, siendo constructivos ¿es esta la mejor forma?, ponemos un castigo pero ¿es útil si no damos alternativa, si no les ayudamos a "recuperar"?...

Hay veces que un niño/a, adolescente/a, adulto/a no aprueba porque no quiere. Muchas otras veces porque no sabe cómo enfocar el estudio de algo en concreto. Gran cantidad de veces es por la común frase "es que no se me queda" o "es que no lo entiendo". Otras veces es por un "me puse nervioso", "tuve mala suerte", "me pillo en un mal momento"... y así podría seguir enumerando causas largo rato pero para qué, supongo que ya habréis concluido lo mismo que yo: aunque la gran mayoría de las veces el tiempo estudio correlaciona positivamente con la nota alcanzada en el examen o evaluación, el éxito en el estudio es multicausal. Así, para alcanzarlo hemos de trabajar cada una de las causas que nos llevan a "no tener éxito".

Así, no me gustaría continuar sin dejar algunos aspectos clarísimos. Como pinceladas veamos que el éxito en el estudio no debe confundirse con si alguien es buena o mala persona ni con tener éxito o no en un futuro, por ello no hemos de pensar que el objetivo es "convertirnos en enciclopedias" que lo único que hacen es almacenar cada vez más información.

¿Qué temas habríamos de trabajar en verano?

Considerando todo lo dicho, veamos qué trabajar en verano con nuestros estudiantes, hayan suspendido o no. Esto último lo digo porque hay muchos estudiantes que no han suspendido pero van "flojos" para el año que viene. Ellos, ante todo, han de disfrutar de su merecido descanso, no olvidemos que han aprobado, pero con ellos también deberíamos trabajar de forma suave los aspectos descritos a continuación.

Cuando intentamos limitarnos a "meterle" los contenidos a como dé lugar a nuestro hijo para el examen, la recuperación... es sólo pan para hoy y hambre para mañana.

El éxito en los estudios, digan lo que digan, está mucho menos relacionado con la inteligencia que con otros aspectos de interés. ¿Cuáles son esos aspectos? La organización del tiempo de estudio, un buen uso de los materiales disponibles, un conocimiento práctico sobre cómo trabajar las distintas asignaturas... es decir, alcanzar un estudio eficaz.

Comenzando con las técnicas de estudio, lo primero a destacar es que son imprescindibles para el éxito en el sistema educativo. Muchos de los estudiantes de hoy en día consideran estudiar como leer muchas veces el texto a trabajar, sin considerar ningún tipo de tratamiento de la información y sin incluir la revisión ni la autoevaluación en el proceso. Todo ello, claro está, sin hacer distinciones entre distintas asignaturas. Esto, evidentemente, es erróneo y dificulta mucho la comprensión, el estudio y el alcance de los objetivos educativos.

En un primer momento hemos de trabajar con ellos las distintas formas de estudiar y de trabajar cada asignatura. Es decir, no se estudia de la misma manera una asignatura de ciencias naturales que un idioma que una asignatura de ciencias sociales. Así, por poner algunos ejemplos, en matemáticas hemos de señalarles la necesidad de comprender la teoría para luego pasar a revisar cada uno de los ejercicios hechos en clase, resolver dudas y volver a hacer los ejercicios; en ciencias naturales y sociales, afrontamos el estudio de otra manera, leemos, comprendemos, subrayamos, realizamos esquemas o mapas conceptuales (a sucio o a limpio) y autoevaluamos nuestra comprensión; en inglés hemos de trabajar, otra vez, de otra manera: estudio del vocabulario y verbos, revisión de los ejercicios y práctica...

(Visitar el siguiente enlace para más información de los mapas conceptuales: http://www.infovis.net/printMag.php?num=141&lang=1)

Y, ¿cómo enseñar esto a nuestros hijos? Dewey, un gran pedagogo, dijo hace algún tiempo su famosa cita "learning by doing", es decir, que uno aprende haciendo. Así es exactamente como hemos de enseñar a nuestros hijos/as a estudiar, estudiando con ellos. Es muy importante que subrayen la información más importante, hecho que no suelen dominar al principio, para pasar a incorporar ya sólo esa información seleccionada en el esquema o mapa conceptual. Haciendo aquí un inciso, me gustaría comentar que, aunque mucha gente considere un esquema como una pérdida de tiempo, no es así si está bien hecho. Un esquema ha de contener sólo la información imprescindible con, si fuera necesario, pequeñas anotaciones posteriores sobre aspectos que se le olviden. Ha de estar bien organizado y estructurado y el estudio del tema se ha de hacer a través de él, es decir, si uno selecciona la información, la integra en un esquema o mapa conceptual y luego lo relee, prácticamente ya se sabe el tema. Así, trabajar de esta manera, lejos de ser una pérdida de tiempo, reduce el tiempo invertido en el estudio y mejora la comprensión, la memoria y la organización de la información, imprescindible a la hora del examen (cuando uno lee un examen de alguien que trabaja estructurando la información y no sólo leyendo del libro, se nota la diferencia).

La organización del tiempo, del estudio, del trabajo, del tiempo en el examen... es también un factor esencial. Hemos de procurar en los estudiantes la a veces mal interpretada "ley del mínimo esfuerzo". Esta consiste en conseguir el máximo rendimiento en el menor tiempo posible (no quiere decir no hacer las cosas bien). De esta manera hemos de mostrar que el trabajo no se mide por número de horas sino por objetivos alcanzados. Uno que se pase toda la tarde "en frente" del libro puede saber mucho menos que otro que ha dedicado una hora a trabajar de manera activa. Así, cambiemos el famoso "¿cuánto has estudiado?" por "¿ya te lo sabes? vamos a verlo". Y, no olvidemos aquí nunca que un refuerzo siempre será más eficaz y gratificante que un castigo; reforcemos cuando conseguimos que se ponga a estudiar o lo haga de manera eficaz en vez de haberle castigado previamente.

También es imprescindible cómo enfocar el problema. Ha suspendido, sí. De manera que hay dos opciones que no pueden darse en ningún caso, los dos extremos; no puede quedar como si nada hubiera pasado (de esta manera le estaríamos mostrando que da igual que suspenda o que apruebe) ni se le puede castigar de manera desmesurada (por varias razones: cuando alguien concibe un castigo como desmesurado, éste no hace efecto; hemos de ofrecer una alternativa, es decir, "has suspendido, en vez de castigarte, demuéstranos cómo, con nuestra ayuda, vas aprobando" y porque si él/ella siente que la situación le supera, no va a ser capaz de afrontarla de ningún modo).

Comentemos aquí dos hechos muy curiosos ya para acabar denominados indefensión aprendida y profecía autocumplida. La indefensión aprendida es el fenómeno por el que un individuo "aprende" que no puede hacer algo, es decir, en el contexto en el que nos acomete llevaría a un estudiante a pensar e interiorizar que no puede hacer algo por haberlo oído de manera repetida. Esto nos lleva a evitar los comentarios destructivos y no constructivos hacia nuestro estudiante; sólo lo llevará a considerarse incapaz y ansioso. Por otro lado, la profecía autocumplida es el fenómeno por el que un alumno, al ser considerado por el profesor como "capaz" o "bueno", verdaderamente mejora en el estudio. Este aspecto también ha de ser considerado al hablar con nuestros estudiantes sobre sus maneras de estudio y el esfuerzo que ponen en ello.

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