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Biblioteca de la Universidad Complutense de Madrid

Sábado, 8 de agosto de 2020

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Depresión: cómo enfrentarla. ¿Son los antidepresivos el mejor recurso?

Cuando las industrias farmacéuticas son principales beneficiarias de una crisis que conduce al sufrimiento psicológico a millones de personas - paradójicamente - encuentran una gran fuente de enriquecimiento global en la prescripción de farmacología psicotrópica, especialmente antidepresivos.

 

Desde luego, si la depresión es muy grave, la farmacología puede influir paliando sus efectos negativos sobre el comportamiento. Aunque sorprende que las personas depresivas parezcan mejorar del mismo modo: ya sea con Estimulantes Selectivos de la Recaptación de la Serotonina (que disminuyen la serotonina en el cerebro), tanto como con Inhibidores Selectivos de la Recaptación de la Serotonina (que supuestamente aumentan su nivel).

Creencias y expectativas favorables de la gente en los resultados de algo, que no entienden o creen superior a sus propias facultades, puede ofrecerles - no obstante - ciertas mejoras en su situación (el llamado "efecto placebo").

¿Cuál puede ser la etiopatogenia de la depresión?

En mi opinión este trastorno podría deberse a una alteración de la naturaleza rítmica de los procesos comunicativos entre neuronas como respuesta a estímulos ambientales negativos o excesivamente estresantes.

Como la causa es generalmente exógena, hacer frente a la depresión sólo como si fuera una enfermedad - sólo desde el punto de vista psicopatológico - pudiera ser, en bastantes ocasiones, un grave error.

¿Acaso no es absolutamente normal responder con un gran tristeza y abatimiento ante las circunstancias graves de la existencia. Ante sucesos vitales que agotan nuestros recursos psicológicos de afrontamiento?

Las circunstancias actuales, resumidas en un ataque económico, contra la gran mayoría de la población, se asocian indefectiblemente con la depresión; sólo podríamos combatirla, en este caso, forzando necesarios cambios económicos, políticos, culturales, científicos (de la ciencia que ayuda a sobrevivir) y sociales.

En cualquier caso la psicoterapia, sin fármacos, o la orientación vital psicológica o filosófica (la curación por el espíritu) pueden contribuir eficazmente a suavizar e incluso superar las situaciones depresivas. Los antidepresivos deberían ser siempre la última opción, y prescribirse sólo en casos extremos cuando los otros tratamientos hayan dado pobres resultados.

La orientación psicológica, no sólo la psicoterapia en su sentido más clínico, ofrecen resultados similares o mejores que los antidepresivos. El gran problema de las personas es su soledad psicológica, aunque se encuentren rodeadas de gente; pero no todo el mundo sirve para ayudar, sólo los profesionales y sus cualidades personales pueden ofrecer soluciones.

La terapia cognitivo-conductual que establece pautas de comportamiento psicológico apropiadas y saludables y restringe las estrategias de configuración mental dañinas para el propio sujeto, está dando muy buenos resultados en personas que no disponen de elevados recursos intelectuales.

La ventaja, además, es que, este tipo de abordaje de la conflictividad psíquica, no conlleva riesgos asociados para la salud (impulsos auto- lesivos, alteraciones psicosomáticas o disfuncionalidad sexual)

Por otra parte el tratamiento psicoterapéutico es mucho más económico a corto y largo plazo, a no ser que se creen estilos de tratamiento inadecuados que conduzcan a la psicodependencia del terapeuta. Un tratamiento no debería de durar mucho más de 20 sesiones y normalmente no deberían producirse recaídas.

Por otra parte las posibilidades de recaída son mucho mayores con la utilización de fármacos -cuando éstos dejan de aplicarse -ya que la persona se ha hecho también dependiente de este tipo de sustancias psicotrópicas que, obviamente, crean importantes dependencias. En algunas situaciones la medicación se mantiene durante largos períodos o incluso para toda la vida.

Hay muchas opciones al margen de la medicación: la vida saludable y gozosa, en la medida de lo posible, la ayuda para una mejor y más favorable autoconsideración, la lectura, el buen cine, el gran teatro, la conversación con quien pueda enriquecerte, la actitud generosa hacia los demás, salir de la trampa del ensimismamiento, aprender, conocer, descubrir disfrutar de las sensaciones que esto te produce. También una actitud de valor existencial, de reto personal ante las dificultades, de conciencia de las posibilidades de éxito y de triunfo.

La orientación psicoterapéutica te ayudara a conseguirlo, te dará opciones y salidas. Porque hay salida.

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