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Biblioteca de la Universidad Complutense de Madrid

Martes, 20 de abril de 2021

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La música en la educación infantil: ¡Levántate y anda!

He querido comenzar el artículo con este poema de Bécquer, quizás por eso de "romper el hielo" o por el bello hecho de que ¿Quién mejor que un romántico para sacar a la luz las emociones, traspasando la frontera del lenguaje y llegando más allá, ahí donde el ser se estremece e inquieta? Función que desempeña muy gustosa y gratuitamente la música; "tal vez olvidada, silenciosa y cubierta de polvo" al igual que el arma becqueriana en los tiempos que corren. Esa que es animada a comenzar a caminar, como si de Lázaro se tratase, llamada por la educación en las últimas décadas, a formar parte de ella, a colaborar, codo con codo.

 

Del salón en el ángulo oscuro,
de su dueña tal vez olvidada,
silenciosa y cubierta de polvo,
veíase el arpa.
¡Cuánta nota dormía en sus cuerdas,
como el pájaro duerme en las ramas,
esperando la mano de nieve
que sabe arrancarlas!
¡Ay!, pensé; ¡cuántas veces el genio
así duerme en el fondo del alma,
y una voz, como Lázaro, espera
que le diga: "Levántate y anda"!


Esto se deba quizás a que, durante las primeras etapas de aprendizaje hasta aproximadamente los seis-siete años de edad, la enseñanza de la música favorece el desarrollo cognitivo del niño.

Aún así, somos ignorantes en su importancia y efectos, pasando por alto que se trata de la base para desarrollar todos los objetivos, contenidos y actividades del proceso enseñanza-aprendizaje que tienen lugar en la escuela.

Supone un apoyo crucial en el progreso intelectual, auditivo, vocal y motriz. Además logra dar un mayor nivel de autonomía, responsabilidad y sociabilidad, al poner en contacto al niño con elementos externos y otros iguales.

En edades tempranas la música pasa a considerarse "un juego más", juego educativo por excelencia, lo cual nos facilita la tarea. A través de canciones infantiles, donde las rimas y repeticiones son frecuentes, acompañadas de estribillos y gestos, el habla se ve favorecida, así como la comprensión y manejo de conceptos; junto a la pronta estimulación de la expresión corporal. Este último auxilia a la coordinación, equilibrio, expresividad y control rítmico de su cuerpo.

Podemos ir aún más lejos, respaldados por el experimento llevado a cabo por unos científicos canadienses. Con él se demostró que la enseñanza musical acelera el desarrollo del córtex cerebral del niño, mejora la memoria, lectura, escritura y matemática. Ya que al fin y al cabo eso es la música, pura matemática, más o menos moldeable, llena de belleza, sentimientos, donde se esconden historias, vidas, recuerdos, humanidad.

 

Análisis de una canción infantil:

Al pasar la barca

me dijo el barquero

las niñas bonitas

no pagan dinero.

Yo no soy bonita

ni lo quiero ser

tome usted los cuartos

y a pasarlo bien.

 

La mujer "bonita" tiene unos privilegios ante las demás, como no pagar por el mero hecho de serlo. Es decir, se está dando una especial importancia a la imagen y al físico desde la infancia, que posteriormente puede traer consecuencias. Aún así, la "niña bonita" quiere ser una más, estimada no por su belleza sino por su valor personal.

Qué mejor época del año, que la que se nos avecina, La Navidad, para introducir un poco de música tradicional, como son los villancicos, en nuestros hogares, escuelas y corazones.

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