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Biblioteca de la Universidad Complutense de Madrid

Sábado, 8 de agosto de 2020

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La percepción psicológica de la imagen

Lo que conocemos a través de la percepción fílmica digital, la que venimos entendiendo aquí como percepción audiovisual o multimedia, no es, ni mucho menos, un registro directo de la realidad, es más bien una "recreación" de esa realidad incluso cuando se haya tenido la intención declarada de "reflejar lo más fielmente posible la realidad".

 

Incluso el mundo real, el tangible, es bien distinto del que asimilamos mediante nuestra propia experiencia perceptiva.

Pero su interpretación nos hace crear en nuestra mente una "imagen", en este caso fílmica, fotográfica, audiovisual o en cualquiera de los aspectos multimedia, de ese mundo, que desde luego no es algo totalmente diferente e independiente, ya que guarda importantes parecidos con él.

Pero el caso es que nos encontramos por un lado con "lo real psíquico de nuestra conciencia" y por otro con los datos físicos del mundo sensible que hemos captado, en una imagen icónica.

En realidad hablamos de tres realidades, a tener en cuenta desde el punto de vista psicológico y educativo, bajo un denominador común: el mundo en sus diversas formas perceptivas:

1. El mundo objetivo real en su dimensión perceptible

2. El mundo tal como lo percibo yo en un determinado instante.

3. El mundo tal como lo comunico y expreso a través de la creación de una imagen.

Además, las realizaciones fílmicas se modifican sin cesar según la perspectiva adoptada y así los objetos audiovisuales difieren significativamente de los datos sensibles que los han originado.

No se trata de un registro fiel, en efecto, pero tampoco de una recreación totalmente arbitraria, aunque sus componentes subjetivos e ilusorios puedan ir desde el mayor intento de fidelidad a la realidad supuestamente "objetivable" hasta las fantasías más oníricas o delirantes creadas imaginativamente a partir de esa misma realidad.

Hay, en efecto, una dialéctica multimedia todavía no superada entre lo aparente y lo real.

Un mismo tema, ya sea de cine documental con intención educativa o recreación artística cinematográfica, contemplado desde perspectivas diversas, nos conduce a "descubrir", "inventar" "conocer", "comprender", "entender" aspectos diferentes de ese mismo tema.

De hecho el conocimiento de algo, que se traduce en la conciencia que cada uno tenemos de lo real, es siempre el resultado de un mosaico de pequeñas piezas de información recogidas de modos particulares y en momentos distintos de un largo proceso evolutivo en el que nuestra inteligencia sentimental juega un gran papel.

De tal manera que una misma película, ya sea de ficción o documental, "vista" a lo largo del tiempo, y en circunstancias diferentes, hace que nuestro entendimiento, y nuestra experiencia emocional, de ella sea bien distinta.

Disponemos así de una pluralidad de percepciones de la misma creación en nuestra conciencia.

Por ello conviene volver a ver los grandes clásicos de la cinematografía en diferentes etapas del ciclo vital, con seguridad descubriremos nuevas experiencias y sensaciones, se evocaran recuerdos distintos, nos "resituaremos" personalmente ante la contemplación de lo ya vivido y percibido con anterioridad.

La situación eidética, los elementos psicológicos establecidos por las circunstancias del propio desarrollo, afectivos y cognitivos, determinan, en todo momento, lo que percibimos.

Por ello interesa estudiar cómo el sujeto va construyendo su idea sobre algo a partir de lo que percibe.

Nuestra imaginación modificará la cosa que de hecho hemos percibido según las características del recurso de acceso al conocimiento utilizado y de acuerdo con la orientación temática que se le haya otorgado.

En el contexto de la "pluralidad multimedia" existente las leyes de la memoria y del aprendizaje funcionan a la perfección.

Hay que reconocer que los diferentes contenidos multimedia se nos ofrecen dotados del sentido que tienen en la experiencia emocional del niño, del adolescente o del adulto y a diferentes niveles cualitativos de la misma, a saber: experiencia cotidiana, educativa, teórica o científica.

Toda percepción particular multimedia posee, de esta manera, un rasgo fenomenológico propio, una unidad unilateral de la presentación, tanto en su realidad ontológica como en el significado que va a tener en la conciencia del sujeto.

Una película sobre la "Batalla de Bailén", puede tratarse como un documental histórico de aspiraciones educativas, como hemos hecho en el proyecto de la U.C.M. "Vivir la historia hoy", o como una superproducción cinematográfica que hará desfilar protagonistas estelares.

En la imagen una escena de la recreación que el pueblo de Bailén hace de la batalla que le dio fama.

El director de una película sobre este tema puede acudir a los "Episodios Nacionales" de B. Pérez Galdós para inspirar su argumento o documentarse lo más fielmente posible en los archivos históricos para darle un tratamiento más objetivo.

Pero nunca podemos transmitir el dolor y la quemazón de una bala en el cuerpo o la angustia por sobrevivir del joven enamorado. Tampoco, a no ser que seamos muy buenos, el miedo o el arrojo.

En la planificación del documental podemos "jugar" con la interpretación de un historiador español y otro francés.

O podremos centrarnos en la heroína española que con su cántaro de agua desafiaba a la muerte para dar de beber a los soldados, con una inventada, pero probable, historia de amor o desamor.

Uno de los factores estratégicos decisivos el 18 de Julio de 1808, en Bailén, fue el agua. En la imagen la heroína mítica porta, en el desfile conmemorativo, el jarro agujereado por una bala. El hecho objetivo será el mismo, hubo una batalla en Bailén, pero probablemente sus percepciones diversas puedan presentar variaciones o incluso polémica.

Podemos presentarla, por otra parte, no sólo como documental o largometraje que mezcla historias de ficción sino también en el formato de un "juego de ordenador" en 3D.

Todos los que hemos estudiado historia alguna vez, o hemos visto una película sobre el tema, hemos configurado en nuestra conciencia la célebre batalla.

Su realidad habita nuestro recuerdo tanto en el hecho mismo como en la presencia de sus protagonistas más destacados.

O en el recuerdo de la anécdota, cuando el general francés - en su célebre rendición inmortalizada por el cuadro de Casado del Alisal -, le dice a Castaños: "Aquí le entrego mi espada vencedora en mil combates" y el español, no sabemos si con ironía o humildad, le responde: "Pues señor este es el primero que yo gano".

Hemos visto cómo a la batalla, en cuanto unidad idéntica en sí misma, le corresponden una pluralidad sistemática de percepciones, fílmicas, literarias o, como podemos ver en el cuadro de "La rendición de Bailén", pictóricas.

Y cada una de éstas resultará ser diferente de las demás, pero todas ellas construirán el mosaico de identidad que del hecho mantendremos en el archivo de nuestro conocimiento.

Continuamente reconstruiremos y transformaremos esos mosaicos del conocimiento, ya sea mediante nuestra indagación personal o con la orientación educativa. La forma con que miramos, la conciencia de que cualquier punto de vista adoptado deja fuera de su campo de observación muchos aspectos de esa realidad forma parte de ese intento de constitución de lo real.

Se trata en definitiva de la doctrina de la reconstrucción de los esquemas de conocimiento que desde Piaget, pasando por Vigotsky, llega - en su análisis - hasta las más actuales concepciones de la psicología cognitiva conexionista.

Aquí hemos destacado, en definitiva, el papel y la importancia que en ese "conexionismo constructivista" juegan los actuales recursos fílmicos multimedia de acceso al conocimiento.

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