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Biblioteca de la Universidad Complutense de Madrid

Sábado, 8 de agosto de 2020

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María en Metrópolis

[ESP/DEU]

En el museo del cine de Berlín, en el Sony Center, no podéis dejar de visitar la parte dedicada a Metrópolis. Se trata de uno de los primeros más interesantes films de ciencia ficción, dirigido por Friz Lang, que apareció en 1927 en las pantallas y ha sido considerado como uno de los máximos exponentes del cine mudo expresionista alemán. El guión es del propio Lang y de su esposa Thea von Harbou, quien, en 1926, escribió la novela que dio origen a la historia de la película.

 

[ESP]

El film sitúa su acción en un muy lejano (para 1927) 2026, en una ciudad-estado llamada Metrópolis. En Alemania existen y han existido las ciudades estado, de la liga hanseática, como Bremen, Kiel o Hamburg.

Se trata de una historia de "arriba y abajo" en la que los pobres malviven y trabajan bajo la superficie del sistema y la élite financiera y especulativa en los grandes rascacielos de la superficie. Hay un señor presidente que se encarga de dirigir la ciudad. Como es de suponer, entre los de abajo y los de arriba, estalla el conflicto.

Una mujer bella, sensible y socialmente concienciada, llamada María, toma la causa de los trabajadores. Pero les anima a buscar una salida negociada de su situación y evitar así un enfrentamiento que podría resultar inconveniente para el bienestar y el futuro de la ciudad.

El hijo del presidente Fredersen, Freder, conoce a María y, como es natural, se enamora de ella de inmediato.

La sigue secretamente en su particular "bajada dantesca a los infiernos" , sin que ésta lo note, y se sumerge en el mundo subterráneo de los proletarios cerciorándose de las lamentables condiciones en que éstos viven y trabajan. Cuando alguno de ellos enferma o sufre un percance es inmediatamente abandonado a su suerte y sustituido por otro de la larga lista de mano de obra dispuesta y barata para que las máquinas no se paren. Freder, entonces, decide abrazar la causa de María.

Fredersen alertado por el activismo de María, y temiendo un levantamiento popular solicita la colaboración del científico Rotwang, quien le proporciona un ginoide, un robot humanoide de su invención para suplantar la apariencia de Maria, que es hecha prisionera, y programado para el ejercicio de malas artes que promuevan disturbios. De este modo Fredersen tendría la disculpa idónea para reprimir cruelmente a los trabajadores.

El Robot-María, diabólico alter-ego de la humana-María no sólo promueve la revuelta de los trabajadores sino que se transforma, convenientemente revestida de rasgos carnales, en una erótica bailarina de un cabaret excitando y confundiendo la razón de los asistentes, provocando también la discordia y la decadencia de la ciudad de arriba.

Los revolucionarios en su locura desesperada destruyen la "Máquina Corazón", que proporciona la fuente de energía que permitía el funcionamiento de toda la actividad industrial de Metrópolis. Devastada ésta los tanques de agua de la ciudad escapan al control e inundan y destruyen el submundo ahogando la revuelta en su sentido más literal.

Al darse cuenta del grave error que habían cometido, los desesperados salen a la superficie e invaden las zonas opulentas y viciosas de la ciudad y capturan a la falsa María; a la que hacen arder en una hoguera improvisada. Al arder su apariencia carnal el mecanismo robótico queda al descubierto.

Una vez liberada María, ella y su amado Freder van al encuentro de los líderes de la ciudad y de los trabajadores y dejan entrever el amanecer de una nueva sociedad.

Se establece un lema de concordia: "Mittler zwischen Hirn und Hand muss das Herz sein" (mediador entre el cerebro y la mano ha de estar el corazón), y los magnates, el cerebro, se reconcilian, con el corazón, con los trabajadores, la mano operaria, de Metrópolis gracias a los esfuerzos mediadores de Freder.

Brigitte Helm , de tan solo 18 años, fue la actriz que interpretaba a los dos personajes de María: la entrañable Maria, la dulce hija de un obrero de Metrópolis, cuya primordial labor era la de intentar conservar la calma entre los trabajadores, sobreexplotados por su empresario, Joh Fredersen (actor Alfred Abel), y la perversa Maria/Robot, creada por el científico Rotwang (Rudolf Klein-Rögge) bajo la orden de Fredersen, de malintencionado objetivo. El rodaje del film implicó un gran esfuerzo para Brigitte, por el hecho de interpretar a dos personajes muy diferentes, y por utilizar el pesado y caluroso traje del famoso robot.

Fritz Lang recordaba, a menudo, que la historia de Metrópolis nació en su viaje a la Ciudad de Nueva York en los comienzos del otoño de 1924. Cuando regresaron, Thea von Harbou se puso a escribir el guión y la novela.

 La colaboración entre clases sociales alemanas, y la estructura económica corporativista, era una de las ideas programáticas del programa del Partido Nacional-Socialista de los Trabajadores de Alemania el N.S.D.A.P. ideología con la que, al contrario que su marido, Thea Von Harbou simpatizaba.

Metrópolis fue concebida como una ciudad de impresionantes rascacielos cuya arquitectura Art Decó seguía la estética ideal de las ciudades más modernas de entonces, principalmente Nueva York o Chicago, pero también respondía a la estética del nacimiento de la Gran Vía de Madrid, cuyo edificio "Metrópolis", en esquina con Alcalá, expresa la misma belleza.

Ciudades con rascacielos acabados en cúpulas de estilo neo-gótico o neo-renacentista, terrazas art-nouveau, o magníficas esculturas de corte neo-clásico, como cuadrigas o personajes propios de la mitología griega.

Pero lo más destacable de esta película es el premonitorio robot humanoide llamado María. Porque se anticipa a lo que la tecnología vigente ha hecho o está haciendo ya posible. Mecanismos capaces de imitar estructuras y movimientos humanos, inteligencia artificial programable, para mal en este caso, y texturas y rasgos que los biomateriales actuales hacen también factibles. También los avances en tecnologías virtuales nos permiten implementar los rasgos de una persona determinada y fabricar su alter-ego robótico. Su clonación robótica.

 

[DEU]

Im Berliner Filmmuseum, dem Sony-Center, dürft ihr euch nicht den Teil entgehen lassen, der dem Film „Metropolis" gewidmet ist.

Es handelt sich um einen der interessantesten Sciene-Fiction-Filme unter Regieführung von Fritz Lang, der 1927 in unseren Kinos anlief. Dieser Film wird als eines der besten Aushängeschilder des Stummfilmkinos des deutschen Expressionismus erachtet.

Das Drehbuch stammt von Lang und seiner Frau, Thea von Harbou, die, 1926, den Roman, der als Grundlage für die Filmgeschichte diente, schrieb.

Der Film spielt in einem, zum damaligen Zeitpunkt, recht fernen Jahr 2026, in einer Stadt, die sich Metropolis nennt. In Deutschland gibt es und gab es drei Stadtstaaten der hanseatischen Liga: Bremen, Kiel und Hamburg.

Es handelt sich um eine doppelseitige Geschichte, in der die Armen schlecht leben und unter der Oberfläche des Systems arbeiten und der Elite der Finanzen und Spekulationen, die in den großen Hochhäusern an der Oberfläche lebt. Es gibt einen Präsident, der die Stadt leitet. Wie man sich vorstellen kann, zwischen denen, die unten sind und denen, die oben sind, entsteht der Konflikt.

Eine schöne, sensible Frau mit dem Namen Maria, die sich der sozialen Problematik bewusst war, macht sich für die Arbeiter stark. Sie versucht sie zu motivieren, um einen Ausweg aus der Situation auszuhandeln und somit eine Konfrontation zu vermeiden, die negative Konsequenzen für den Wohlstand und die Zukunft der Stadt haben würde.

Der Sohn des Präsidenten Fredersen, Freder, lernt Maria kennen, und natürlich verliebt er sich sofort in sie.

Er folgt ihr auf ihrem persönlichen Weg in die Hölle, ohne dass diese es merkt und er taucht in die unterirdische Welt der Arbeiter unter, um sich persönlich von den bedauernswerten Bedingungen, unter denen diese leben und arbeiten, zu überzeugen. Wenn einer von ihnen krank wurde und ein Unfall erlitt, wurde er sofort seinem Schicksal überlassen, ersetzt durch einen anderen aus einer langen Liste von billigen Arbeitskräften, die bereit waren, die Maschinen nicht anzuhalten. Freder versucht nun, Marias Beweggründe zu verteidigen.

Frederson, alarmiert durch Marias Aktivität, befürchtet einen Volksaufstand und bittet den Wissenschaftler Rotwang um Mithilfe. Dieser stellt ihm seine Erfindung zu Verfügung, einen menschenähnlichen Roboter, der Maria ersetzen soll und programmiert wird, um die Tumulte voranzutreiben, während er die „echte" Maria gefangen hält. Auf diese Weise bekommt Fredersen die perfekte Entschuldigung um die Arbeiter grausam zu unterdrücken.

Der Roboter "Maria", das diabolische zweite Ich der menschlichen Maria treibt nicht nur den Aufstand der Arbeiter an, sondern verwandelt sich auch in eine erotische Kabaretttänzerin, die die Gemüter der Anwesenden erhitzt und verwirrt, und verursacht somit auch Zwietracht und moralischen Verfall unter den Bewohnern der oberen Stadt.

Die aus Verzweiflung verrückt gewordenen Revolutionäre zerstören die     „ Herzmaschine", die die ganze Stadt mit Energie versorgte und somit die gesamte industrielle Tätigkeit garantierte. Nachdem die Maschine zerstört wurde, geraten die Wassertanks der Stadt außer Kontrolle und überschwemmen und zerstören die gesamte Unterwelt, indem sie sie sprichwörtlich ertränken.

Nachdem sie sich über den schlimmen Fehler, den die begangen hatten, bewusst wurden, kommen die Verzweifelten an die Oberfläche, nehmen die luxuriösen und lasterhaften Gebiete der Stadt ein und nehmen die „falsche Maria" gefangen, die sie in einem improvisierten Scheiterhaufen verbrennen. Bei der Verbrennung ihrer körperlichen Erscheinung, kommt der Robotermechanismus zum Vorschein.

Nachdem Maria befreit wurde, gehen sie und ihr geliebter Freder zum Treffen der führenden Personen der Stadt und der Arbeiter und lassen so das Auferstehen einer neuen Gesellschaft durchblicken.

Es entsteht das Motto der Eintracht: "Mittler zwischen Hirn und Hand muss das Herz sein", das Gehirn, verkörpert durch die Oberschichten, versöhnen sich mit dem Herz, verkörpert durch die Arbeiter, den Arbeitskräften von Metropolis, dank der Vermittlung durch Freder.

Mit nur 18 Jahren verkörperte Brigitte Helm die zwei Seiten der Maria: die nette Maria, die sanftmütige Tochter eines Metropolis-Arbeiters, deren wichtigste Aufgabe es war, die vom Unternehmer Joh Fredersen (dargestellt durch Alfred Abel) ausgebeuteten Arbeiter zu beruhigen, sowie den perversen Roboter Maria, geschaffen durch den Wissenschaftler Rotwang (dargestellt von Rudolf Klein-Rögge) auf Anordnung von Fredersen, der schlechte Absichten hatte.

Die Dreharbeiten des Films waren für Brigitte mit großen Anstrengungen verbunden, aufgrund der Tatsache, dass sie zwei völlig gegensätzliche Charaktere verkörperte und weil sie das schwere und heiße Kostüm des berühmten Roboters tragen musste.

Fritz Lang erwähnte oft, dass die Geschichte der Metropolis auf einer Reise nach New York entstand, zu Herbstbeginn 1924. Als sie von der Reise zurückkehrten, fing Thea von Harbou an, das Drehbuch des Romans zu schreiben.

Die Zusammenarbeit der sozialen Schichten und eine kooperative Wirtschaftsstruktur, war eine der Grundsatzideen der NSDAP (Nationalsozialistische Deutsche Arbeiterpartei), eine Ideologie, mit der Thea von Harbou, im Gegensatz zu ihrem Mann, sympathisierte.

Metropolis wurde als eine Stadt mit beeindruckenden Wolkenkratzern geschaffen, deren Architektur im "Art-Decó-Stil" die generelle Ästhetik der damals modernsten Städte, wie vor allem New York oder Chicago, nachahmte. Aber sie reflektierte sich ebenso im Entstehen der Gran Vía von Madrid, dessen Gebäude mit dem Namen „Metropolis", an der Ecke der „Alcalá"-Straße, die gleiche Schönheit ausdrückt.

Auf die gleiche Weise verkörpert sich die oben erwähnte Ästhetik durch Städte mit Wolkenkratzern und Kuppeln im neugotischen oder im Stil der „Neu-Renaissance", durch Terrassen im „Art-Nouveau"-Stil, oder durch wunderschöne Skulpturen im neuklassizistischen Stil, wie zum Beispiel Fahrzeuge oder Charaktere der griechischen Mythologie.

Aber das noch viel bemerkenswertere an diesem Film ist die menschliche Erstversion eines Roboters mit dem Namen Maria. Denn er ist dem, was die Technologie unserer Tage, ermöglicht hat und ermöglicht, um einiges voraus. Ich beziehe mich auf Mechanismen, die in der Lage sind, menschliche Strukturen und Bewegungen, durch künstlich programmierbare Intelligenz, nachzuahmen, in diesem konkreten Fall, im negativen Sinne; sowie Texturen und Merkmale, die die aktuellen Biomaterialien möglich machen. Ebenso sind die virtuellen technologischen Fortschritte zu erwähnen, die uns die Umsetzung der Merkmale einer bestimmten Person ermöglichen, sowie die Produktion seines zweiten Roboter-Ichs, seines Roboter-Klons, sozusagen.

Übersetzung aus dem Spanischen: Diana Dennig

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