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Biblioteca de la Universidad Complutense de Madrid

Sábado, 27 de noviembre de 2021

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Día de un vago

Son las diez de la mañana, ¡uf! ¡Ya me he vuelto a dormir!Pero, es que es miércoles, mi jefe lo debería entender... Aunque la verdad, en este, mi décimo octavo trabajo en lo que va de año tampoco me va tan mal.

Son las diez de la mañana, ¡uf! ¡Ya me he vuelto a dormir!Pero, es que es miércoles, mi jefe lo debería entender... Aunque la verdad, en este, mi décimo octavo trabajo en lo que va de año tampoco me va tan mal.
Trabajo cuatro horas, de lunes a jueves, y... ¡y el carro de cartero me está matando! Sí, qué dolor, ya siento los tirones en la espalda, en la pierna, en el pie, aquí, ahí, ¡Huy! Y el cuello ¡qué dolor!, eso debe ser la postura, sí, es que estoy delicado. Creo que pediré la baja, aunque me echaran otra vez, bueno, qué le vamos a hacer, lo primero es la salud, ¿no? Además siempre me quedará mi padre, mi querido papá, para darme todo lo que necesite, es que me quiere tanto....y es tan bueno y tan trabajador. Yo quiero, algún día, ser como él, aunque él piensa que a mis treinta años ya debería serlo. Pero, ¿qué son treinta años ahora?, si ahora tenemos una esperanza de vida de ¿noventa, noventa y cinco años?. Sí no descanso ahora, ¿con qué estado llegaré a esa edad?. Mejor ni pensarlo.
Las doce ya, tendría que levantarme, pero tengo que ponerme las zapatillas, abrir la puerta, dirigirme al baño, ducharme... ¡ay! acabo de sacar un brazo y que frío, con lo calentito que se está en la cama. ¿Habrán puesto la
calefacción?. Y este tirón, ¡ me está matando!, yo creo que va empeorando, mejor me quedo aquí un ratito más.
Las dos, me había vuelto a dormir, ¡qué hambre tengo ahora!, pero comer levantado con estos dolores...,
mejor le dijo a mi madre que me traiga la comida. Espero que no le importe, al fin al cabo estoy malo, muy malo, y no querrá que me levante, que no me cure, que mi enfermedad se convierta en algo crónico, incurable. Entonces, tendrían que cuidar el resto de su vida de un hijo incapacitado, y con lo mayores que son, ¿qué pasaría conmigo cuando ya no estuvieran? Seguro que prefieren traerme la comida a la cama.
Las tres y media, ya he comido, y me he quedado a gusto y satisfecho, ahora puedo echarme una siesta, me siento tan cansado... además, de tanto pensar me estoy estresando, lo mejor será practicar un poco de yoga para relajar mi mente y dejarla en blanco, no quiero pasarme de listo.

"La Jessy" [seudónimo]

 

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