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Biblioteca de la Universidad Complutense de Madrid

Viernes, 23 de octubre de 2020

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Rastrillo de lecturas #5

En Madrid han abierto algunas nuevas librerías de lance. Lo he descubierto en mis últimos paseos por la capital, a la fuerza espaciados y acelerados, puesto que ya no vivo allí. Junto a los clásicos locales estrechos, angustiosos, hipoventilados y absolutamente encantadores, ahora disponemos también de tiendas con música ambiental, pintura plástica y tarifas planas.

He visitado tres o cuatro y me he cruzado sólo con un par de clientes que entran y salen raudos. Nada que ver con los pacientes parroquianos de semblante serio y olor a polvo con quienes me rozo en mis entrañables librerías de viejo. Habrá gente a quien le incomode el tener que pasar de perfil entre dos estanterías curvadas por el peso soporífero de lo soportado, mientras levanta exageradamente los pies para no derribar otra pila más de libros en el suelo. A mí me divierte: confieso que lo vivo como una especie de aventura. A lo mejor los chavales de ahora prefieren experimentar la empatía de la participación en una economía sostenible y bla, bla, bla.

Pero el origen del inventario imagino que es el mismo: descartes de gente a quien el libro no le ha impresionado tanto como para conservarlo; deshechos de bibliotecas poco frecuentadas; herencias denostadas de ancianos/as desaparecidos/as. A mí me hace sentir un poco como un buitre solitario escarbando entre los despojos. Pero sólo a ratos. A lo mejor los modernos prefieren sentirse como consumidores responsables en un entorno colaborativo y bla, bla, bla.

Estaba yo disfrutando de una montaña de exquisita carroña literaria cuando caí en la cuenta de que la mayoría de la gente en este país sólo conoce aquellos libros que se llegan a publicar en lengua castellana. Y de éstos, muchos tienen una tirada corta o un precio largo que dificultan el acceso a sus contenidos... ¡Qué poder el de las editoriales! Al menos hasta la aparición de Internet, ellas decidían lo que se podía leer y, por tanto, los debates que estaba permitido se propagasen por nuestro ámbito cultural, las noticias y avances de los que nos informábamos, la imaginería que amueblaba nuestros sueños...

(Algún día hablaremos también del papel de la C.I.A. en la difusión internacional de los autores americanos durante la Guerra Fría.)

Me giro hacia el estante donde se resecan los cadáveres en lenguas extranjeras (incluidos normalmente el catalán, gallego y el euskera, por un bochornoso pragmatismo) y lo contemplo con una mirada nueva, extraña; como si hubiera por fin comprendido lo increíblemente afortunado que soy por poder leer el inglés... Me aproximo y picoteo los lomos. Es la sección menos frecuentada de las librerías y los precios suelen ser más baratos que sus equivalentes traducidos en cristiano. Se ve que tienen menos mercado.

Ah, mira, un libro de divulgación: "What Does a Martian Look Like?", de Jack Cohen y Ian Stewart. Una rápida comprobación en el móvil me sugiere que nunca se ha traducido al español. Hojeándolo descubro que, además de explicaciones sobre exobiología, contiene infinitas referencias a obras de ciencia ficción, incluso algunos resúmenes. Más tarde descubriré que se trata de una lectura apasionante, que viene a darme la razón cuando sermoneo a mis amigos no iniciados sobre la inutilidad de la definición de "zona de habitabilidad estelar". (¿Veis como tenía razón?... ¿Seguís callados, eh?... ¿Hola?). Quizás no sea una obra maestra de la exobiología divulgativa, pero es lo que había en mi tienducha de segunda mano. Esta obra hace añicos la concepción tantas veces vulgarizada de la vida y la evolución como procesos extremadementes frágiles y afortunados, a la vez que expande nuestra mente y azuza la imaginación.

Um, que raro que no se haya publicado en un país tan progresista como el nuestro, ¿verdad?

¿Habrá algo parecido en la sección castellana de ensayo? ¡Voy para allá! A ver, a ver... ¡Hombre, un premio Espasa de ensayo sobre Inteligencia Artificial! Año 2006: "Entre lobos y autómatas".  Según la solapa, el autor, un tal Víctor Gómez Pin, es doctor en Filosofía por la Sorbona y trabaja de catedrático en la U.A.B. (¿Lo pilláis?... "Trabaja" y "catedrático"... ¡Soy la monda!).

Investigando en la Internet, averigüé que el jurado del premio lo componían: el profesor de Filosofía y Ética Fernando Savater, el catedrático emérito de Sociología en la UCM Amando de Miguel, el doctor en Ciencias Sociales Vicente Verdú, el catedrático de Fisiopatología y Propedéutica Quirúrgicas en la UCM Pedro García Barreno y la profesora de Derecho Constitucional Pilar Cortés (además de diputada del PP, aunque igual me confundo de Pilar Cortés). Esta peña de académicos de centro, como se dice ahora, se arrejunta y, supuestamente, se lee el librito con provecho. El tema del ensayo es la Inteligencia Artificial y a alguien le debió parecer  que el jurado elegido era muy apañado para juzgar estas cosas de los ordenadores y tal. Me hace gracia porque el autor, en su discurso de recepción del premio, se atrevió a comentar que el jurado que le otorgó el premio era "muy diverso, tanto desde el punto de vista científico filosófico, como desde el punto de vista incluso político ideológico", qué cachondo. Se olvidó de decir que ninguno estaba capacitado para opinar sobre el tema.

Está todo publicado en la Internet: en El Mundo, El Correo Digital y en el ABC vienen las noticias de la entrega del premio. Parece ser que Amando sacó en claro que "es una visión muy crítica, destructiva, de las nuevas tecnologías" y, demostrando que tiene su fibrita sensible, añade que lo que nos diferencia a los humanos de los animales es la disponibilidad de "una mano que pueda acariciar". Parece no estar muy satisfecho con el estilo de Víctor, porque no encuentra en el texto "alardes literarios"... Para Vicente, el autor lo clava demostrando que "la inteligencia artificial nunca podrá tener sentimientos"... Ya veis, todo muy oportuno y acertado. Por su parte, el autor no entiende "que pueda ser polémico un libro que se limita a reivindicar el ideario humanista". Ay, qué polémico es este librito. Y todo porque su amable tesis es que "el objetivo de toda práctica humana y, concretamente, de toda práctica social, el objetivo último, el único que legitima, incluso, los otros objetivos, es garantizar la dignidad material y la fertilidad espiritual del ser humano, en primer lugar".

Ahora que caigo, este libro lo vi en el Rastro tirado de precio hace años, puede que incluso el año siguiente al de publicación. Y no me extraña, es una mierda. La tesis del ensayista se puede resumir así: la inteligencia artificial nunca podrá sustituir a la inteligencia humana porque... estooo... ¡pues porque no es lo mismo! A ver, una cosa es una máquina y otra una persona, ¿o no? ¡Cómo vamos a comparar, hombre! ¡No seamos animales!

La única manera de comprender lo expuesto consiste en encerrarse en un corsé teológico y limitar los horizontes de nuestro Universo a aquellos hechos y percepciones que nos resultan reconfortantes. Cuando algo no nos gusta, estiramos un poco más de la delgada sábana y nos tapamos hasta las orejas. Con la excusa de salvar la cara de la Humanidad, parece que vale todo. El autor no se da cuenta, quizás, pero los mismos pseudo-argumentos que utiliza una y otra vez en su texto servirían para rechazar la posibilidad de inteligencia en una raza alienígena. Porque no podemos esperar que sean exactamente Humanos. Y por mucho que se nos parezcan me temo que a Víctor no le parecerá suficiente como para incorporarlos a la élite evolutiva de los seres con alma...

La postura intelectual del autor es justo la contraria que la de Cohen y Stewart. Si el objetivo del autor era garantizar la dignidad de la Humanidad, debería haberse abstenido de decir nada sobre este tema. Ahora es demasiado tarde. Nos has hecho a todos un poco más indignos.

Qué casualidad que este libro sí se ha publicado en nuestro país. Y se ha premiado incluso.

Otro día más.

 

Libros mencionados

Jack Cohen, Ian Stewart, "What Does a Martian Look Like?", Ebury Press, 2004 (primera edición de 2002).

Víctor Gómez Pin, "Entre lobos y autómatas - La causa del hombre", Espasa Hoy, 2006.

 

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Comentarios - 1

Leticia

1
Leticia - 11-09-2018 - 14:41:30h

La ironía con la que está escrito el artículo, realmente, se pilla... Yo voy a hacer caso a su autor y leeré What a Martian looks like? de Cohen y Stewart y, por supuesto, me abstendré de leer a Víctor Gómez y su defensa de la idea de que la IA no se acercará a la humana.

 

Un saludo y fuerza


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