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Biblioteca de la Universidad Complutense de Madrid

Domingo, 25 de agosto de 2019

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Razas

El gigantesco ser reptó sobre sus seis patas camino de la tribuna.

Para él, suponía una gran responsabilidad representar a su especie en esta convención; ya que de las decisiones aquí tomadas, dependía el reparto de los futuros beneficios obtenidos en las nuevas zonas estelares.

La "sociedad galáctica", formada por los seres más cualificados y pioneros en la carrera espacial, discutía hoy quienes serían los encargados de explorar el sector Z-4.

Mientras erguía la gran mole, en la que consistía su cuerpo, Detritus (embajador de los Targos),  pensaba para sus adentros si le debía más a los genes de los hombres, o a los del tardígrado, el hecho de que los suyos hubieran llegado tan lejos en la conquista del universo. No en vano podían hibernar cientos de años bajo unas condiciones que hubieran sido letales para los humanos originales, de los que heredaron el cerebro.

Finalmente se agarró al estrado, desparramó su panza en el mismo, y colocándose sus diminutas lentes comenzó el discurso:

-No estamos aquí para recordar los hechos que hicieron grandes a los pueblos representados en esta cámara.

Ni estamos aquí para recordar como los Cyborg construyeron estaciones espaciales y drones exploradores en venenosas y ácidas atmósferas; ni como "Los Virtuales" llegaron a las zonas más inaccesibles con sus sondas; ni como nosotros, los Targos, convertimos planetas enteros en suelo fértil con nuestro propio estiércol.

No, no estamos aquí para pensar en el pasado... ¡sino en el futuro! -Añadió, elevando la voz, mientras los Targos serpenteaban y siseaban en sus asientos, cual serpiente cobra, evocando lo que para nosotros sería un aplauso.

-¡No! -prosiguió el emocionado conferenciante

-Estamos aquí para ver quién está mejor cualificado para convertir el sector Z-4 en algo beneficioso y lucrativo para todos y, dado que los hechos hablan por sí solos, opino que si el honor de la exploración de la zona recayera sobre mi pueblo, nos sentiríamos muy honrados en realizarlo. Gracias. -En esta ocasión, al estruendoso siseo se le unió los chasquidos que efectuaban los Cyborgs con sus "cajas vocales" en señal de respeto.

El embajador descendió lentamente y a continuación "0110", representante Cyborg, subió al estrado.

Sus patitas de araña robótica traquetearon llenando la sala con un ruido metálico.

Se encaramó a la tribuna y, elevando uno de sus dispositivos sonoros, comenzó su charla:

 

-Alabo la elocuencia del representante Targo pero... realmente... ¿Para qué necesitamos tantos mundos fértiles en los que albergar vida? -dijo la máquina mientras el silencio se hacía en la sala.

-Los Cyborgs tenemos en el espacio vacío y en las grandes distancias interestelares nuestro hogar. Nuestros armazones y cerebros positrónicos están diseñados para que no necesitemos hibernar, ni alimentarnos, ni respirar en mucho... mucho tiempo.

Nuestras baterías mejoradas de Litio hacen que el universo, incluso en las peores condiciones para la vida, sea nuestra casa. Y aunque respeto que son las formas orgánicas las que, con su evolución, nos sorprenden, nos dan la variedad y nos hayan creado en un principio; en definitiva, el futuro pertenece a las máquinas.

Por tanto, deberíamos ser los encargados de ejecutar esta misión.

-Al contrario que antes, los chasquidos se multiplicaron y los "siseos" se silenciaron, siendo los robots, esta vez, los que emitían "curiosos sonidos" en señal de aprobación.

"0110" retornó a su cubículo sin añadir nada más. Su discurso había sido tan tajante como era de esperar.

 

De repente, un gigantesco monitor se desplegó en mitad de la sala y unos cables emergieron en los asientos de los presentes, para conectarse a la "realidad virtual", y así poder escuchar al representante de la última "gran raza".

En unos instantes, todos se vieron sumergidos en imágenes relajantes, armoniosos sonidos, olores exóticos y atmósferas ingrávidas. Tras esta breve presentación, el universo conocido apareció ante ellos, flotando, repleto de estrellas.

La voz de "Feralius", uno de "Los Virtuales" más antiguos, resonó de fondo:

 

-Ésta es nuestra galaxia y ese punto que ven ahí, en la lejanía, el planeta en el que se está realizando esta conferencia.

¡Tóquenlo con su dedo, por favor!

-Todos los presentes, ahora con apariencia humana, estiraron sus brazos y el paisaje cambió; apareciendo en la órbita cercana del planeta "Imperium".

-Así de fácil es, para nosotros, la exploración espacial en el mundo virtual.

Nuestras sondas no sólo nos transmiten imágenes sino que también nos envían las sensaciones que deseamos; sin tener que pasar por ello dolor, angustia, temor o ningún tipo de peligro real.

¿Por qué derrochar tanto esfuerzo cuando podemos obtener los datos que queramos sin riesgo?

 

-¿Y cómo harán para que terraformemos el planeta? -interrumpió Detritus.

-¿Cómo construirán sus sondas, las bases y estaciones necesarias? -añadió 0110

-Bueno... -balbuceó Feralius -Aquí lo que estábamos tratando... era lo relativo a la exploración...

 

-En esos instantes, uno de los representantes de las "razas menores" se atrevió interrumpir:

 

-Disculpen, sus respetables (tratamiento que se usaba al dirigirse a seres los seres de alta alcurnia). ¿No es acaso en ese sector donde se encuentra el experimento "Arcano"? Ese extraño zoo que rememora nuestros orígenes comunes. -Todos callaron de nuevo.

 

-¡El pequeño homínido tiene razón! -respondió Detritus. -Fue donde recreamos nuestro pasado.

Los habitantes de ese solitario sector, denominan a su propio planeta... "Tierra".

No estoy del todo seguro si están lo suficientemente evolucionados para comprender que no están solos. Tal vez deberíamos votar sobre nuestra interrupción en sus primitivas vidas.

-¡De acuerdo! -respondieron el resto de los presentes.

-¿Votos a favor?....¿Votos en contra?...Bien, pues...

¡Creo que los "humanos" se van a llevar una gran sorpresa! -y todas las razas rieron al unísono.

 

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