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Biblioteca de la Universidad Complutense de Madrid

Miércoles, 20 de febrero de 2019

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La mutación sentimental (capítulo 1)

 Alpha+

 7:10 - Observo el sueño inquieto del doctor Craft. Ronca. Me acerco a la cama y conecto el micrófono al canal médico. ¿Se reciben los ronquidos? Registro confirmado. Adjunto informe: descansa sobre el costado izquierdo, durante la noche se ha dado la vuelta veintinueve veces y se ha levantado dos para ir a orinar, ha sufrido doce episodios de apnea de entre treinta y cincuenta segundos cada uno, ahora se mantiene en trece inspiraciones por minuto y sesenta y dos pulsaciones, constantes normales. Solicito permiso para aumentarle la dosis de Rhinofor. Corto comunicación.

7:15 - Hora de activar el despertador táctil. Combino leves movimientos del edredón con suaves caricias en las mejillas y la frente. En la nueva secuencia corrijo lo que no le gustó ayer: la nariz ni tocarla, más insistencia en las cejas descendiendo suavemente hacia las sienes. Abre un ojo, gruñe y se da la vuelta. Rodeo la cama y reanudo las caricias mientras hago sonar la melodía que descargué ayer del repositorio central, compuesta a medida para despertar los resortes anímicos del Doctor.

-¡Déjame en paz, bestia maldita! -ruge, mientras me propina un empujón que mis articulaciones absorben sin problema. Perfecto. Le ha gustado. Habrá que reforzar esta secuencia.

7:20 - Reprimo el programa primigenio de ofrecerle el brazo para ayudarle a levantarse. Millones de ROBs en todo el mundo ejecutan cada mañana este gesto hacia sus PROPs, pero yo tengo que inhibirlo. El Doctor es un rebelde y debo adaptarme a él. Me construyeron con un plus de aprendizaje precisamente porque se trata de una persona complicada. ÉI es el amo. Tampoco puedo indicarle que bajándose de la cama por el lado izquierdo quedaría a dos pasos del baño. He de dejar que dé toda la vuelta. Ya sabe que el camino es más largo pero "¿para qué hacer las cosas fáciles cuando pueden hacerse difíciles?" me soltó un día. No tiene lógica. Dice que le gusta "re-crearse" en las cosas y lo pronuncia así, separando mucho el "re". Yo analizo todo lo que dice para adaptarme al máximo, pero el rendimiento es bajo. Prácticamente, lo único que he aprendido hasta ahora es a inhibir mis reacciones originales.

7:25 - Nunca entro en el baño cuando él lo ocupa. Otro "no" que he tenido que aprender. Pero me conecto al váter para registrar la analítica. La primera orina del día es la más importante. pH = 6, proteinuria negativa, glucosuria leve. Atribuible al exceso etílico de anoche. Análisis de heces: flora microbiana sin parásitos, leucocitos dentro del límite. Transmito: excrementos normales, recomiendo para hoy dieta baja en azúcar.

 

 

Doctor Craft

El hombre sentado en el váter se mira al espejo y emite un ladrido. Se me está poniendo cara de perro, piensa, y ladra otra vez. ¿Les pasa lo mismo a todos los viejos? Aprovechará el encuentro presencial de hoy para fijarse. Buenas noches señor buldog; pase, pase usted, amigo fox-terrier, su husky está radiante esta noche. Mucho gusto, sí, soy el doctor pit-bull. Urrrgg. Si no contrae el rostro todo le cuelga: las bolsas bajo los ojos, las mejillas otrora turgentes, la papada. Por inercia su mirada baja a lo largo del vientre, la piel sin músculo de los muslos, la verga. Mírala, que inofensiva, con lo déspota que llegó a ser la muy canalla. Primero tras las mujeres, y después esa dichosa próstata que no le dejaba vivir. Envejecer tiene sus ventajas, ahora es él y solo él quien decide, cada hora, cada segundo del día.

Aliviado, se levanta de la taza y se enfrenta erguido al espejo. Frunce las cejas y algún pelo negro, hirsuto e indomable se dispara hacia arriba dándole un aire diabólico que le reconcilia con su físico. Urrrgg. Gran idea esta de los perros. Quizás diera de sí para un nuevo producto: "Joven, ¿quieres verte dentro de treinta años? Pues conecta tu ROBcam y siéntate delante." Fotografías del futuro. Bastaría con seleccionar una raza de perro en función de los rasgos más característicos de la cara y hacer un morfing de joven y perro. Esta noche hará la prueba con Hug Fort'1 y con Fi. Proyectará directamente las imágenes en sus espejos sin avisarles. Menudo susto se llevarán cuando, de pronto, se vean tan envejecidos.

Se deja caer de espaldas en la inmensa bañera y la red de esponja le recibe acunándole como a un niño. Ni se le ocurre que el mecanismo pueda fallar. Arriba, abajo. Abajo, arriba. Las olas que golpean contra la pared de porcelana dan la señal de salida a filas simétricas de burbujas que se estrellan contra su cuerpo. El cosquilleo le estremece y, cuando se habitúa a él, el resto de sus sentidos se abre a la fragancia vivificante de una mañana soleada y a la melodía anímica que sigue sonando. Pletórico. Se siente pletórico. Alpha+ lo ha dispuesto todo a la perfección. Se fiaría más de él que de su propia madre, si viviese. O de una hija o de una esposa, ni que decir tiene. Siempre ha sido un criado correcto, pero desde que le incorporaron el neuroacelerador aprende a una velocidad de vértigo y en pocos días se le ha amoldado como un guante.

Igual que el agua de la bañera que también se amolda a cada rincón de mi cuerpo, piensa, y mueve las piernas para permitir que la calidez alcance sus repliegues más íntimos. Una buena elección de estímulos, he ahí el secreto del bienestar. Dejémonos de implantes de autoayuda y demás artefactos neuropsicológicos, no podemos cambiar al hombre, no podemos dar la vuelta a su cerebro, no podemos siquiera modificar su más mínima reacción. Aceptémoslo. La única vía posible es el control de su entorno, controlar lo que siente a través de los estímulos que recibe. Una idea clave por la que nadie apostó un bit cuando la propuso como leitmotiv para la nueva línea de robots. Demasiado simple, dijeron. ¡Miopes! Hay que conocer bien al hombre, a cada hombre, para activarle en cada momento los resortes que resulten más adecuados. Ésta era la parte más difícil. No podían construir un ROB a medida para cada uno. Había que concebir un ROB genérico muy adaptable y, sobre todo, conseguir que la adaptación fuera muy rápida. Si tardaba una semana en acertar la manera de despertar a su PROP, o en memorizar la dosis de azúcar que había que añadirle al café, la idea se iba al garete. Pero él estaba seguro de que en CraftER tenían conocimientos suficientes para lograrlo. En la competencia no, por esto les restregaba la idea en las narices. No se la podían plagiar. El único aspecto que alguna vez le hizo dudar fue la velocidad, durante cierto tiempo se les resistió pero ahora Alpha+ es la prueba viviente de que tenía razón, la consagración de su idea.

La red de esponja se hunde hacia el fondo de la bañera justo cuando el cuerpo le está pidiendo que dé un par de brazadas. Una inspiración profunda y se sumerge, espira y emerge, inspira y se vuelve a sumergir. El aroma de eucalipto le tonifica los pulmones y tiene la sensación de que avanza más que nunca con cada nuevo impulso. La mente en blanco, abandonado a la pura sensación de la propia fuerza deslizándose contra el agua.

Cuando se cansa, se deja flotar haciendo el muerto y la red le recoge de nuevo meciéndole suavemente. Si fuese posible proceder de igual forma con el pensamiento... En realidad, la fisiología es fácil: probar estímulos, medir reacciones y listos. Incluso podríamos llegar a controlar los sentimientos del mismo modo: "Eh tú, Hug, anda a buscar a Fi que acaba de entrar en un estado anímico que encaja con el tuyo." Pero el caso es que no se puede jugar con los estímulos-persona de manera tan frívola, porque ¿quién tendría prioridad? No habría problema con los estados compatibles mutuamente potenciadores, ni tampoco con los incompatibles; pero ¿qué hacer cuando uno quiere y el otro no?, ¿cuando para uno algo es nocivo mientras que para el otro...? Como sucede con los RHs: los O-, donantes universales, altruistas máximos, solo pueden recibir sangre de su mismo tipo. Por lo menos a escala sanguínea la cosa funciona por grupos, existe algún tipo de organización, algo impensable cuando se trata de esa intrincada red de atracciones y rechazos que conforman los sentimientos. Incluso así, no estaría mal disponer de un panel con un led para cada persona conocida. Led encendido implica un estado anímico compatible con el tuyo; led apagado, mejor ni acercarse. La elección sería personal aunque... también podría centralizarse para garantizar la máxima satisfacción global. Vaya invento: la celestina electrónica.

Su brillante elucubración le tiene ensimismado pero de repente le asalta la duda de si, en resumidas cuentas, no será todo una gilipollez. Antes jamás se avergonzaba de ninguna de sus ideas y, sin embargo, de un tiempo a esta parte le ocurre a menudo. La vejez le está convirtiendo en un tipo parecido a cualquier otro: tópica y banal, así acabará su mente. Todavía es capaz de seguir el razonamiento lógico de cualquier persona, pero si deja volar su imaginación, cada vez más a menudo se sorprende puliendo o montando teorías sobre alguna idea de lo más vulgar. Con los años, su cerebro ha perdido chispa, originalidad. Y justo ese era su punto fuerte, el que le ha catapultado por encima de tantos y tantos ingenieros de serie.

Con la cantidad de prótesis que existen actualmente para todo y que no haya una sola para su hándicap. ¡Ni paneles de contactos ni hostias! Lo que necesitaría es una prótesis de creatividad. O, para el caso, un asistente que le estimulase a pensar de otra forma, le advirtiese cuando se estuviera internando en caminos demasiado trillados, y detectase por él bifurcaciones prometedoras, susceptibles de innovación. La red le ha depositado en el masajeador contiguo a la bañera y una ristra de rodillos acolchados y de fuentes de calor estratégicamente colocadas le seca y le masajea de arriba a abajo. Un masaje cerebral, esto es lo que de verdad necesitaría.

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