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Biblioteca de la Universidad Complutense de Madrid

Domingo, 29 de noviembre de 2020

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Augusto Ferrer Dalmau, una mirada bélica a la historia de España

Hay muchas maneras de acercarse a la historia de un país, entre ellas desde una perspectiva cultural y científica, como hace Juan Luis Arsuaga; desde el punto de vista de los avatares históricos más llamativos; siguiendo los pasos de los líderes políticos, como hace Santiago Posteguillo, o, como hace el pintor Augusto Ferrer Dalmau, desde el fragor de las batallas. El creador ha impartido la segunda, y última, de las conferencias extraordinarias de esta edición de los Cursos de Verano, relacionando su charla con el curso "Novela histórica: El descubrimiento de España", que dirige Antonio Pérez Henares. La suya, más que una charla, ha sido la presentación de alguno de sus cuadros, desde los que hacen referencia a la conquista de México, por parte de Hernán Cortés, hasta las misiones del ejército español en Afganistán. Sus cuadros, centrados en militares y sus hazañas, tienen un claro sesgo hacia la parte más bélica de nuestra Historia, pero considera que "no puede haber ideología en la pintura, a través de la pintura histórica no se puede plasmar la política, esto son simplemente hechos".

 

Explica Augusto Ferrer Dalmau que para hacer cualquiera de sus cuadros "hay una investigación de armaduras, escenarios, costumbres, rostros... Hay mucha más historia detrás de la que uno pueda imaginarse porque no es sólo pintar". Un 50% de sus cuadros es investigación que no hace él, sino asesores que le informan sobre cómo son las ciudades, la vestimenta, la sociedad... Por ejemplo, en sus cuadros sobre la conquista de México, los soldados españoles aparecen con unas armas que no son las típicas de las películas de Hollywood, porque en realidad "se acababa de conquistar Granada, era una época postmedieval en la que se usaba más la ballesta que el arcabuz".

 

En sus cuadros se imagina cómo sería la entrada de Hernán Cortés en Tenochtitlán, con la inclusión de un autóctono con gesto de estupor, "un noble azteca, sorprendido como si ahora por la Castellana entrase un grupo de marcianos". También intenta recrear cómo podría ser el desembarco de un conquistador, ya que "las crónicas de aquella época no eran novelas, no había casi detalles, no dan pie a la imaginación, hay que tirar de literatura actual o de lo que tú te imaginas, es literatura pintada".

 

A veces incluso, para inspirarse, se traslada a los escenarios originales, como a la actual guerra de Afganistán, a la que viajó con las tropas españolas, o cuando se embarcó en la nao Victoria para inspirarse y poder plasmar la sensación de cuando Elcano decidió dar la vuelta al mundo. Su idea, detrás de estos y otros cuadros es "dar un poco de épica, embellecer la secuencia, tal y como pudo ocurrir".

 

Otras veces imagina cómo sería la secuencia tras una guerra, como la que muestra un puesto médico tras la batalla de Bailén, lo que plasma que "detrás de una gran victoria hay sufrimiento". Deja claro, de todos modos, que "no es un cuadro contra la guerra, sino que muestra lo que ha costado vencer".

 

Entre otros momentos que el pintor considera decisivos están la carga de caballería conocida como "La degollá", donde en 1809 un grupo de soldados españoles arrasaron a unos franceses, sin dejar prisioneros, "algo que no se estudia en los libros, pero que para la caballería fue un acto heroico, aunque luego la venganza francesa fuese terrible"; la batalla de San Marcial, de 1813, que destruyó a las tropas del mariscal francés Jean-de-Dieu Soult y que supuso la última gran batalla de la guerra de la Independencia, o la carga suicida del regimiento de Alcántara que en 1921 sirvió para salvar a dos mil soldados españoles, pero perdiendo el 90% de los componentes del regimiento. Cuenta el pintor, a modo de anécdota, que su abuelo formaba parte de ese regimiento, pero salvó la vida porque estaba en la Península por el nacimiento de una de sus hijas.

 

Tras expresar su admiración por la rusia zarista, Ferrer Dalmau explica que tiene como objetivo, desde aquí hasta el fin de sus días, la creación de un taller de pintores de Historia, algo que hará con la colaboración de Rusia, país donde ya existen este tipo de talleres y que permitirá explicar, y enseñar, como se pinta, en grupo, un cuadro de grandes dimensiones. El pintor espera que ese sea su legado para cuando él ya no esté.

El pintor Augusto Ferrer DalmauAntonio Pérez Henares, Víctor Briones, Sara Torres y Augusto Ferrer DalmauAugusto Ferrer DalmauAntonio Pérez Henares y Miguel Ángel CasermeiroAntonio Pérez Henares, Augusto Ferrer Dalmau, Eva Díaz Pérez y Emilio Lara
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