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Mujeres en la Biblioteca Histórica: Ann Radcliffe o el terror en la literatura

Mónica Gutiérrez Viejo 12 de Marzo de 2026 a las 09:34 h

En el ambiente prerromántico de finales del siglo XVIII encontramos el caldo de cultivo perfecto para el nacimiento de un nuevo género literario: la novela gótica, que gozó de un éxito apabullante en las últimas décadas del Siglo de las Luces, y cuyo atractivo para los lectores se mantendría hasta la primera mitad del XIX. Podríamos decir que el iniciador de este fenómeno fue el escritor Horace Walpole (1717-1797), que, con la publicación de su novela El castillo de Otranto (1764), se convierte en precursor de toda una generación de autores, entre los que destacan Matthew Lewis (1775-1818), autor de El monje; William Thomas Beckford (1760-1844), creador de Vathek; o Ann Radcliffe (1764-1823), una de las literatas inglesas más célebres de su época.

 

Radcliffe nació en el mes de julio de 1764 en el seno de una familia acomodada londinense; su madre era Ann Oates y su padre el comerciante William Ward. Sobre su infancia o educación no tenemos demasiada información, un problema frecuente cuando intentamos bucear en las vidas de las mujeres de la Edad Moderna. No obstante, sabemos que, en 1787, la escritora tenía entonces 23 años, se casó en Bath con William Radcliffe, un graduado de Oxford que tuvo la intención de iniciar una carrera en leyes, pero cuyos planes se vieron truncados y terminó en el mundo del periodismo, llegando a ser el director de la Crónica anglosajona.

 

Radcliffe escribió un total de seis obras a lo largo de su carrera: Los castillos de Athlin y Dunbayne (1789), Un romance siciliano (1790), El romance en el bosque (1791), Los misterios de Udolfo (1794), El italiano (1797) y Gastón de Blondeville (1826). Sus novelas fueron continuistas con los tópicos normalmente atribuidos a su género: doncellas indefensas, tenebrosos calabozos, remotos castillos y presencia de elementos sobrenaturales, como fantasmas y esqueletos. No obstante, su mirada femenina hizo que sus obras se distanciasen en ciertos aspectos de los trabajos de sus contemporáneos masculinos, como, por ejemplo, en la presencia constante de una ética maniquea en todas sus novelas, que se traduce en el castigo de las malas acciones de los personajes. Quizás otro elemento de originalidad radica en que, a pesar de que sus heroínas se ajustan a la visión paternalista habitual de finales del siglo XVIII y principios del XIX, según la cual las mujeres debían ser débiles físicamente y sumisas, lo cierto es que Radcliffe las dota de cierta agencia y autonomía para tomar decisiones.

 

Tras la aparición de El italiano, en 1797, Radcliffe dejó de publicar y vivió anónimamente hasta el final de sus días. Falleció en 1823 y fue enterrada en la iglesia de San Jorge en Londres; de manera póstuma, se editaron Gastón de Blondeville y uno de sus relatos. En 1826, salieron a la luz una serie de reflexiones de Radcliffe en torno a la temática sobrenatural en la literatura, encapsuladas bajo el título de Sobre lo sobrenatural en poesía, por la difunta Ann Radcliffe, que fue publicado en The New Monthly Magazine. En este opúsculo, Radcliffe teoriza sobre la validez e importancia del uso de la imaginación y lo sobrenatural en la literatura, y distingue entre "el terror" y "el horror", considerándolos recursos literarios opuestos: mientras que el terror agranda el alma y eleva nuestras facultades, el horror tiene el efecto contrario, las empequeñece.

 

A pesar de la oscuridad que ha envuelto posteriormente el nombre de Ann Radcliffe, la escritora británica supuso una importante influencia para obras de otros novelistas como La pequeña Dorrit de Charles Dickens, La dama de blanco de Wilkie Collins, la Rebecca Daphne du Murier, o incluso algunas historias de Edgar Allan Poe, que mencionó Los misterios de Udolfo en El retrato oval.

 

En la Biblioteca Histórica Marqués de Valdecilla se conservan dos ejemplares de los tomos segundo y tercero de El italiano o El confesionario de los penitentes negros [BH FLL 10402 y BH FLL 42770] editados en 1836 por Manuel Saurí. Así como una edición en inglés de The mysteries of Udolfo: a romance interspersed with some pieces of poetry compuesta por cuatro tomos e impresa en 1795 en Londres por G.G. and J. Robinson [BH DER 7962, BH DER 7963, BH DER 7964 y BH DER 7965].

 

También encontramos a Ann entre las páginas de The lives of the novelists, firmado por Walter Scott e impreso en Londres por J. M. Dent & Sons Ltd. del que se conserva un ejemplar en la Biblioteca Histórica [BH REC 3444]. En el capítulo dedicado a Radcliffe afirma:

«Puede que sea cierto que la señora Radcliffe se mueva más en el mundo de las hadas que en el de la realidad, y que no haya demostrado dominar las pasiones humanas, ni comprender el corazón humano, ni observar la vida y los costumbres, cualidades que recomiendan otros autores del mismo género. Sin embargo, ha tomado la delantera en un género literario que apela a fuentes de interés poderosas y generales, como un sentido latente de temor sobrenatural y la curiosidad por todo lo oculto y misterioso [...]».

 

Bibliografía:


DELUCIA, JoEllen. "From the Female Gothic to a Feminist Theory of History: Ann Radcliffe and the Scottish Enlightenment". The Future of Feminist Theory in Eighteenth-Century Studies 1 (2009): 101-115.


GLEESON, Mary. "Ann Radcliffe: un best seller del s. XVIII". En Into Another's Skin: selected essays in honour of María Luisa Dañobeitia, coordinado por Mauricio D. Aguilera Linde. Universidad de Granada, 2012.


MCKILOP, Alan D. "Mrs. Radcliffe on the Supernatural in Poetry". The Journal of English and Germanic Philology 3 (1932): 352-359.


RICTOR, Norton. Mistress of Udolpho: The Life of Ann Raddclife. 1.ª ed. Leicister University Press, 1999.

 

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