Las encuadernaciones pueden ser leídas como prismas de su tiempo. Y es que un libro cerrado también se puede leer. Las cubiertas nos ofrecen una información de valor incalculable.
Las encuadernaciones nos hablan de diferentes técnicas y procesos según el lugar de elaboración, el estilo y la época. También informan si un ejemplar en concreto conserva las cubiertas rudimentarias del taller que lo fabricó o del librero que lo vendió, o pasó por las manos de algún dueño que decidió personalizarlo cambiándole la encuadernación o añadiendo un supralibros. Saber leer esto posibilita una interpretación de la historia del libro, de un ejemplar en particular, pero también de toda una serie de características asociadas a un periodo de tiempo, unos circuitos comerciales, un poseedor o un lugar geográfico.
Sin abrir el libro también podemos conocer el título y autor de la obra por la información que aparece en el lomo y, en ocasiones, por el corte rotulado de forma manuscrita.
Esta exposición virtual realiza un recorrido por distintos estilos de encuadernación que han marcado épocas y procesos. Desde las encuadernaciones más pragmáticas de archivo o cartera, hasta las recargadas barrocas pasando por las mudéjares, resultado de la convivencia de tres culturas en un mismo territorio.
COMO UN LIBRO CERRADO. EXPOSICIÓN
