Desde la Antigüedad, los eclipses estuvieron rodeados de misterios, supersticiones y presagios en muchos casos fatídicos. Hoy forman parte de la ciencia como algo natural: la ocultación transitoria, total o parcial, de un astro debida a la interposición de otro: Sol, Tierra y Luna. Estos fenómenos astronómicos crean una gran expectación, con personas que se desplazan grandes distancias para verlos como ocurrirá en España el próximo 12 de agosto.
Los eclipses solares totales no ocurren con demasiada frecuencia en el mismo lugar, pero sí que tienen una cierta tendencia a agruparse, de tal forma que en pocos años puede producirse más de uno. Es lo que va a pasar en España este año, el 2027 y el 2028, en los que se sucederán dos totales y uno anular. Una secuencia parecida a la que se dio en 1900, 1905 y 1912, cuando se concentraron tres eclipses totales solares.
El primero de ellos tuvo lugar el 28 de mayo de 1900 y varios equipos nacionales e internacionales se desplazaron para observarlo: desde el Observatorio de San Fernando se desplazaron a Elche, mientras que los astrónomos del Observatorio de Madrid observaron el eclipse desde Plasencia. Este primer eclipse no solo marcó un hito científico, sino que simbolizó la lucha por la modernización y el reconocimiento de la astronomía en España.
Francisco Íñiguez, director del Observatorio de Madrid, había insistido en la necesidad de adquirir telescopios avanzados para estar a la altura de las expediciones internacionales que llegarían a España, y así consiguieron fondos para adquirir dos telescopios de 20 cm de apertura a la prestigiosa casa Grubb de Dublín. El proceso de adquisición de los telescopios y su pago se dilató en el tiempo; los instrumentos llegaron apenas 11 días antes del eclipse al lugar elegido para la observación. Y no fue fácil transportarlos: según se narra, los telescopios llegaron en carretas tiradas por bueyes, un detalle pintoresco que contrasta con la alta tecnología que representaban los telescopios. Afortunadamente, los astrónomos pudieron observar el eclipse con los excelentes telescopios de Grubb, uno óptico y otro fotográfico, desde El Berrocalillo, cerca de Plasencia.
La observación, como se ha comentado, fue una colaboración internacional. Por la parte española, el director del Observatorio, Francisco Iñíguez y el profesor de la Facultad de Ciencias de la Universidad Central D. Manuel Gil. entre otros. Del lado internacional, astrónomos y profesores ingleses (la Asociación Británica de Astronomía envió una expedición, comandada por T. Weir), franceses e irlandeses, incluido el propio Sir Howard Grubb, fabricante de los telescopios. El programa de observación buscaba tres objetivos clave: medir con precisión los contactos del eclipse, fotografiar la corona solar y analizar su espectro para estudiar la misteriosa raya verde, una característica espectral por aquel entonces enigmática.
Periódicos, como "El Imparcial" y las revistas más importantes de la época, caso de "Nuevo Mundo" y "Blanco y Negro", publicaron crónicas e imágenes del evento:
"La fiebre por observar tan extraordinario fenómeno astronómico desde la zona de oscuridad hizo que, el día antes del eclipse, se hubieran vendido más de cuatro mil billetes de ida y vuelta de Madrid a Navalmoral de la Mata (Cáceres) en vagones de trenes de primera, segunda y tercera clase, al precio de 3 pesetas para grupos de más de tres personas.
Pero el día del eclipse se desbordaron todas las expectativas y, ante la enorme demanda, se expidieron nuevos billetes con un recargo de hasta el 25 por ciento sobre su precio original. A primera hora de la mañana partieron desde la antigua estación de Delicias en Madrid tres trenes hacia Navalmoral, con más de un millar de pasajeros cada uno de ellos. Tras los tres primeros trenes, un cuarto tren de lujo, con más de 400 viajeros, y un quinto con más de mil, abandonaron ese lugar".
En la Biblioteca Histórica Marqués de Valdecilla se conservan dos publicaciones del Observatorio Astrónomico de Madrid sobre el eclipse solar de 1900:
Tarazona, A. ; Observatorio Astronómico de Madrid (1899). Memoria sobre el eclipse total de sol del día 28 de Mayo de 1900 . [s.n.].
Hernando y Espinosa, B., Rivadeneyra, M., & Observatorio Astronómico de Madrid. (1900). Observaciones del eclipse total de sol del 28 de mayo de 1900 : verificadas en Plasencia por la Comisión Oficial . Est. Tip. "Sucesores de Rivadeneyra".
La primera de ellas, es una memoria y estudio previo al eclipse elaborada por el astrónomo Antonio Tarazona, profesor de la Universidad Central, en el que da buena cuenta de las particularidades que tendrá este fenómeno, así como numerosos datos científicos que rodean al eclipse solar. Se incluyen al final dos desplegables, el primero es una proyección estereográfica sobre el horizonte de un punto del paralelo de Madrid 40º al oeste de su meridiano, y el segundo, su representación gráfica sobre el mapa de la Península.
La segunda publicación es un informe de las observaciones del eclipse realizadas en Plasencia por la Comisión Oficial, así como una descripción de los trabajos preparatorios de instalación de los equipos para la observación del eclipse. También se recogen los momentos centrales del eclipse:
"Comenzado el eclipse, no hay que decir que desde aquel momento embargó la atención de todos. A medida que el disco negro de la luna iba avanzando sobre el sol, se sentía crecer la animación en el público, cuyos murmullos percibíamos sin que nos fueran molestos...El paisaje iba tomando ya el tinte sombrío característico de los eclipses, y los ánimos mejor templados sentían algo como una especial inquietud, una sensación indefinible, que a nada se parece y no hay otro modo de conocerla que haberla sentido".
Algo similar esperamos sentir el próximo 12 de agosto en la contemplación del primer eclipse solar total de este siglo XXI.
Fuentes consultadas:
Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades. Comisión Interministerial para el Trío de Eclipses.
Quijada González,Domingo. Asociación Nacional de Cronistas Oficiales (2018, 11 de julio). El afamado eclipse total de sol del 28 de mayo de 1900
