La lectura fue fundamental en la educación de las mujeres de Nueva España durante el siglo XVIII. En el marco de una sociedad sumamente religiosa, la mayoría de los libros que se les asignaban eran de esta temática. Sin embargo, la instrucción femenina en los hogares acaudalados permitió que las mujeres ampliaran sus horizontes culturales.
Laura Martínez Domínguez (UNAM), autora de este artículo, hace un estudio de la biblioteca particular de María Ignacia de Azlor y Echeverz (1715-1767), mediante un análisis temático para aproximarse a una colección de libros de instrucción femenina anclada tanto en lecturas religiosas como en otras áreas del conocimiento.
La educación de las mujeres fue un fenómeno de la mayor relevancia tanto en Europa como en América durante el siglo XVIII. En Nueva España, la instrucción femenina se consideraba como un medio para alcanzar el perfeccionamiento individual, además de su inestimable alcance social, pues en las mujeres recaía la responsabilidad de la formación y cuidado de sus hijos y con ello la transmisión de la cultura cristiana. A grandes rasgos, la educación femenina se articuló en tres ámbitos principales: el hogar, la escuela y el convento. Desde luego, el acceso a la instrucción femenina estuvo mediado por la clase social, etnia, lengua, estado civil y lugar de residencia, además del sistema de censura a cargo de la Inquisición que restringía el flujo de determinadas ideas y prácticas, por lo cual no podemos asumir que todas las mujeres siguieron el mismo modelo de instrucción.
En este proceso educativo, algunas mujeres reunieron su propia colección de libros. Tal es el caso de la biblioteca particular de María Ignacia de Azlor y Echeverz (1715-1767), miembro de una de las familias más ricas y poderosas de la época. Esta mujer de la nobleza novohispana formó parte de la Compañía de María y fundó en 1755, junto con un grupo de hermanas procedentes de Tudela (Navarra), el primer centro educativo en el Virreinato de la Nueva España para mujeres sin recursos ni acceso a la educación y a la cultura. Fue la primera fundación de esta congregación en Hispanoamérica y para su propósito, como heredera de los marqueses de San Miguel de Aguayo, empleó toda su fortuna en este proyecto educativo.
El objetivo de este trabajo es presentar el primer estudio exhaustivo de los títulos que integraron la biblioteca particular de María Ignacia, a fin de indagar qué tipo de libros reunió y cómo su colección particular respondió a las necesidades concretas de su realidad. Para ello, la autora comienza con un breve panorama de la educación femenina doméstica de las mujeres de clase alta que permite ubicar el ambiente de la cultura impresa de la época. Después, analiza la formación que recibió María Ignacia como parte medular de su esbozo biográfico. Para finalizar, examina su biblioteca particular mediante una reconstrucción bibliográfica que permite el análisis temático de algunas de las lecturas que formaron parte de la instrucción femenina de la época.
Fuente:
Martínez Domínguez, L. (2026). Lecturas para la virtud. La biblioteca particular de María Ignacia de Azlor y Echeverz (1737). Cuadernos de Historia Moderna, 51(1), 101-119. https://doi.org/10.5209/chmo.101743
