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La edición humanista de Sébastien Gryphe en la Biblioteca Histórica “Marqués de Valdecilla” de la UCM

10 de Septiembre de 2026 a las 12:47 h

Si hay un impresor lionés, cuyo nombre permanece grabado en la memoria de muchos bibliófilos, es sin duda Sébastien Gryphe, o Gryphius (1493-1556), uno de los más importantes del s. XVI.  Al igual que la mayoría de sus colegas, no es lionés más que por adopción. Originario de Wurtemberg (Alemania) e hijo de un impresor, Gryphe parte en primer lugar a Italia con el fin de perfeccionar su maestría con las técnicas de impresión.  Atraido por Lyón, entonces gran centro de la imprenta con una fuerte actividad intelectual y comercial, se instala entre 1515 y 1523.

Según los registros municipales, Sébastien Gryphe se instaló allí, a principios de 1522, en la calle Ferrandière en una casa propiedad de Aimé de la Porte (un socio de la Compañía de Libreros). Aprendiz en el oficio, él trabaja para esta Compañía de Libreros antes de independizarse imprimiendo sobre todo obras de derecho civil y de derecho canónico en caracteres góticos según el uso de la época. Su matrimonio con Françoise Miraillet, también procedente de una familia de impresores, le permite integrarse plenamente en su comunidad profesional. Algunos años más tarde, adquiere una casa en la calle Thomassin, próximo y en comunicación a su primer taller con el fin de aumentar su producción. Es entonces, cuando se establece por su cuenta como impresor-librero adoptando la marca del grifo.

 

El grifo, animal mítico, se convierte en el emblema de esta prestigiosa marca. Aparece en sus libros en distintos lugares: en la página de título y en el colofón. Claude-François Menestrier ofrece una bonita explicación al respecto en su *Art des emblèmes* (París, J. B. De la Caille, 1784): «... un grifo, símbolo de la diligencia, junto a un cubo, símbolo de la constancia, y el globo de la fortuna con sus alas, para indicar que, para triunfar en el mundo, se necesitaban la diligencia, la constancia y la felicidad». Esta marca de imprenta también incluye un lema: «Virtute duce, comite fortuna» (La virtud como guía, la suerte como compañera).

 

El año 1528 fue decisivo: Gryphe comenzó a trabajar exclusivamente por cuenta propia. A partir de entonces, sus decisiones editoriales se orientaron cada vez más hacia los autores clásicos, lo que le permitió aprovechar el éxito de las «aldinas» (formatos pequeños impresos en cursiva para ahorrar espacio). Ocho años más tarde, en 1536, afronta otra etapa cuando se asocia con el célebre librero lionés Hugues de la Porte. Esta colaboraión le permitirá obtener el capital necesario para el desarrollo y la ampliación de su taller (compra de material tipográfico, contratación de mano de obra cualificada, etc. ) El taller de Gryphe comienza entonces a funcionar a pleno rendimiento.

 

En un momento en que el humanismo de Lyon estaba en pleno auge, Gryphe, un hábil hombre de negocios, pero también políglota y refinado erudito, se especializa como impresor de autores humanistas y clásicos. Su taller adquiere rápidamente una excelente reputación en el mundo de la imprenta lionesa. El mismo Gryphe es muy apreciado no solo por su erudición y apertura de espíritu sino también por su benevolencia, su hospitalidad y su carisma, lo que le permitió atraer a su alrededor a eminentes humanistas como Erasmo, Guillaume Budé o François Rabelais, asi como autores extranjeros- italianos, españoles, alemanes- de paso por Lyón y deseosos de publicar allí sus obras. Sus servicios son igualmente solicitados por teólogos y eclesiásticos: bellas ediciones de textos religiosos salen también de sus prensas. Por la diversidad de sus titulos (textos humanistas contemporáneos en latín, clásicos latinos de la antiguedad, textos religiosos), Gryphe se dirige principalmente a un público erudito, de profesores y de estudiantes. El Taller del Grifo se convierte en esta época en un lugar de encuentros, de intercambios y debates, donde trabajan ocasionalmente correctores de alto nivel como Barthélemy Aneau o todavía Étienne Dolet.

 

En Biblioteca Histórica "Marqués de Valdecilla" de la UCM, se custodian 168 ejemplares de este genial impresor Sébastien Gryphe, muchos de ellos con anotaciones manuscritas de expurgo, donde encontraremos los diferentes método de censura que emplearon. 

Gryphe, que era amigo de muchos pensadores humanistas, no dudó en publicar sus obras polémicas. En el caso de Erasmo de Róterdam, Gryphe fue el editor de gran parte de sus primeras ediciones. 

 

 

 

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