La Real Academia de Bellas Artes de San Fernando ha inaugurado la exposición "Madrid en el siglo de oro. Crisol de destinos y desembarco de genios" que nos traslada al Madrid de los Austrias, en los siglos XVI y XVII, donde el esplendor y dinamismo de la Corte la convierten en protagonista del Siglo de Oro.
El Siglo de Oro español transformó por completo el panorama cultural, artístico y literario de siglos XVI y XVII. Un período de genialidad creativa que no puede entenderse sin analizar fenómenos como el poder político y militar de la Monarquía Hispánica, la política económica y financiera, las creencias y festividades, así como el mestizaje cultural, las rutas comerciales y la red de conexiones de la corona.
Cuando en 1561 Felipe II trasladó la corte a Madrid, la villa experimentó una transformación sin precedentes y se convirtió en el corazón de un imperio global, que abarcaba territorios en Europa, América y Asia. Las rutas de la Carrera de Indias y del Galeón de Manila permitieron el intercambio de mercancías, dinero, personas e ideas en todo el mundo.
Un Madrid bullicioso, cosmopolita y lleno de contrastes que se convirtió en un imán para literatos, banqueros, artistas y científicos. Muchos de ellos encontraron en Madrid el mejor escenario para desarrollar sus carreras y ambientar sus obras, algunas de las cuales han pasado a formar parte de la historia universal del arte y de la literatura. Ingenieros como Juanelo Turriano o Cosme Lotti, médicos de renombre como Andrea Vesalio, pintores como Velázquez, poetas y escritores desde Lope de Vega y Calderón, hasta Quevedo o Miguel de Cervantes. Muchos de ellos quisieron triunfar en las tablas de los corrales de comedias y teatros como el de La Pacheca, El Príncipe o el de Alcalá de Henares. De lo cortesano a lo popular, del teatro a la gastronomía, de la fiesta a las calles, la huella del Siglo de Oro impregna el patrimonio material e inmaterial madrileño, trascendiendo en el tiempo.
La exposición reúne una selección de 70 piezas del período, incluyendo pintura, documentos históricos, numismática, textiles, mobiliario y artes decorativas, procedentes de más de una veintena de instituciones como el Museo Nacional del Prado, el Museo Arqueológico Nacional, Real Academia de la Historia, Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, Fundación Casa de Alba o Patrimonio Nacional, entre otras. La Biblioteca Histórica participa en esta muestra con la obra:
Hernández, Francisco, 1517-1587. Rerum medicarum Nouae Hispaniae thesaurus seu Plantarum animalium mineralium mexicanorum historia... Romae ... : Ex typographeio Vitalis. Mascardi, 1651. se trata de uno de los libros más importantes para la ciencia, conocido como el "Tesoro mexicano". Con alrededor de 800 ilustraciones de plantas y animales, en su mayoría desconocidos en ese momento, nos acerca a las maravillas del Nuevo Mundo, cacao, chiles, maíz y los metales que empezaron a llegar a Europa desde América. Es el resultado del viaje de Francisco Hernández, protomédico del Rey de España Felipe II, quien fue enviado a México en 1570 con el encargo de estudiar la naturaleza y las aplicaciones médicas de las plantas. Durante siete años, recorrió el país recogiendo información sobre vegetales, animales y minerales y recopilando un vasto herbario y una enorme base de datos, enriquecida con cientos de dibujos, un legado extraordinario que documenta la fauna y flora del Nuevo Mundo.
Cuando otro médico de la corte, el italiano Nardo Antonio Recchi, regresó de España a Italia en 1589, llevó consigo una copia del manuscrito y de los dibujos, que despertaron admiración y asombro. Tras su muerte, la obra pasó a manos de su heredero y nieto Marco Antonio Petilio, quien, hacia 1610, la entregó a Federico Cesi, el joven fundador de la Academia Nacional de los Linces de Roma, una de las la primeras instituciones de ciencias en Italia. Gracias al interés y compromiso de Cesi el "Tesoro" se imprimió entre 1628 y 1651. El Tesoro es la última publicación colectiva de la Accademia Lincei que, fundada en 1603 por Federico Cesi y Francesco Stelluti, no sólo es la Academia científica más antigua del mundo, sino que incluye entre sus miembros a celebridades como Galileo Galilei, Francesco Barberini y Cassiano dal Pozzo.
La exposición puede visitarse hasta el 2 de diciembre de 2026
